Que Diana Mondino tenía las horas contadas en el ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto era vox populi desde hace semanas. Es que en estos diez meses en el cargo ya había demostrado que el traje le quedaba demasiado grande. Quedarán para su CV los desaguisados con la posición argentina en el tema Malvinas, y la frase que definía que «todos los chinos son iguales». Aunque es cierto que tuvo que hamacarse para rehacer vínculos tras los improperios de su presidente con los mandatarios de España, Colombia, México, Brasil y, sobre todo, de China. Pero de alguna manera, mientras iba aprendiendo que las relaciones internacionales tienen sus ritos, se iba colmando el fichero en la interna del oficialismo para esta economista cordobesa de tono despectivo y aires de suficiencia. De tal manera que su ignominiosa expulsión tuvo un giro de comedia difícil de explicar, si es que valiera la pena hacerlo.
En definitiva, Mondino se tuvo que ir luego de que el país hubiera votado de acuerdo con la tradición diplomática de la democracia argentina y a los mejores intereses nacionales: en contra del bloqueo a Cuba en la Asamblea de las Naciones Unidas, junto a otros 187 países de la tierra, sin acompañar a los dos aliados a los que Milei espera soldarse de manera incondicional, Estados Unidos e Israel. Para decirlo de una manera más clara, Argentina tenía dos opciones, sumarse a la abrumadora mayoría o aislarse del mundo. Javier Milei ya había lanzado una amenaza para que quienes en la Cancillería no estuvieran de acuerdo con su agenda ultraderechista se fueran de La Casa. La excusa del voto por Cuba le habilitó ahora una caza de brujas que haría sonrojar al exsenador estadounidense Joseph McCarthy y le dio vía libre al presidente para exagerar un alineamiento geopolítico fuera de tiempo. A favor de Cuba votaron todos los países de la OTAN, por señalar algo, y Ucrania estuvo ausente a la hora de apretar la botonera.
Destrucción masiva Cuando se hurga sobre estos últimos gestos presidenciales, este hecho debería interpretarse como una maniobra orquestada para poner en marcha una nueva etapa de la destrucción del Estado de la que se ufana Milei, orgulloso de ser «un topo que se infiltró en las filas enemigas».
Y verdaderamente esa sensación de que todo lo argentino le resulta ajeno se manifiesta en cada paso que fue dando desde la Casa Rosada. En esto, habrá que decir, Mondino acompañó puntillosamente. Como en la «agenda Malvinas», un tema que se hunde dramáticamente en la historia argentina y que condicionó de modo definitivo el fin de la dictadura cívico-militar. Esto incluye la denominación de «Falklands/Malvinas» al archipiélago en un documento oficial, un dislate respondido con una calculada furia tanto de la ahora excanciller como del ministro de Defensa, Luis Petri, quienes culparon genéricamente a «un izquierdista» dentro de la burocracia estatal contra el que juraron los peores castigos, pero que a ocho días del hecho no fue hallado.
Los gestos rayanos con la sumisión ante la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson, la renuncia a integrar el grupo Brics, la promesa de llevar a Jerusalén la embajada argentina en Israel, el discurso del primer mandatario en la apertura de la Asamblea General de la ONU, fueron otros mensajes de cuál es la «agenda presidencial».
Lo que la gestión de La Libertad Avanza pretende es, desde ese espacio reducido dentro del espectro político nacional, diseñar políticas que consoliden un posicionamiento internacional del que cueste alejarse, aun con otro Gobierno. El primer paso fue «marcarle la cancha» a Mondino con una abogada especializada en temas de Familia, Úrsula Basset; un secretario de Culto y Civilización, Nahuel Sotelo; y el embajador en Estados Unidos, Gerardo Wherthein, una de las fortunas más grandes del país y ahora su reemplazante en el puesto.
Otros tiempos. El nuevo canciller, Gerardo Wherthein, con Milei y Mondino en diciembre del año pasado.
Foto: NA
Ideologías adecuadas Lo que ocurrió con ese pase de comedia fue ampliamente desmenuzado en los medios de comunicación amigos y no tanto del Gobierno. Desde la hipótesis de una presunta «cama» a Modino para sacarla del medio, hasta alguna rebelión tras bambalinas luego de las primeras amenazas de «limpieza ideológica» en esa dependencia. El que apretó la botonera, el representante argentino, Ricardo Lagorio, ya había sido reemplazado pero conservaba su titularidad hasta este 1º de noviembre. La ONU tiene sus reglas que no puede cambiar el capricho de un país de segundo orden como el que encabeza ahora Milei.
Mientras tanto, el Gobierno dobló la apuesta y anunció una auditoría para revisar la ideología de cada miembro de la diplomacia vernácula, una suerte de Tribunal del Santo Oficio que preocupa al interior de ese organismo pero debería interpelar mucho más a la dirigencia política, que pareció anestesiada ante estos anuncios.
Mucho más alarmante es que todas estas operaciones se hacen a la vista del público y hasta reciben el apoyo de comunicadores sociales, sin fisuras. El caso de Luis Majul se entiende, porque es accionista de El Observador, propiedad de Werthein y Gabriel Hochbaum; el de otros no.
Daniel Parisini, conocido como tuitero con el apelativo Gordo Dan, señalado como el jefe de una banda de trols que apoyan al Gobierno, dice más claramente que nadie de qué viene la cosa. En este caso, desde su canal de streaming Carajo, este gran inquisidor paleolibertario dijo sobre el affaire Mondino. «Hay gente que no se ha terminado de barrer», para agregar «hay que poner a los propios». Entre los propios están amigos, parientes, que «vos sabes que están con la ideología adecuada».
Cuando gobernas tenes que poner a los tuyos en el estado o te pasan por arriba.
El Gobierno, mientras tanto, continuó con su programa de desguace nacional. Y como en la era Menem, Aerolíneas Argentinas es un símbolo. Ahora, muchos de los mismos que aceptaron sacar la privatización de AA de la Ley Bases, aprobaron «convencidos» un dictamen para ponerla en venta parcial o total. Desde el 1º de noviembre, por lo pronto, se le facilitó a las low cost puestos en el Aeroparque hasta ahora exclusivos de la línea de bandera. Eso y la suspensión de la impresión de billetes en la Casa de la Moneda son otras señales de la agenda de desguace en vigencia.
Evo Morales inició una huelga de hambre en reclamo de diálogo, en otra vuelta al enfrentamiento con el actual presidente, Luis Arce. Luego de una escalada que hacía temer un baño de sangre, y con ese argumento en la cabeza, el líder del MAS-IPSP pidió levantar los bloqueos que paralizan desde hace casi tres semanas a todo el país y reclamó a organismos internacionales o “países amigos” que intercedan para evitar males mayores. «Iniciamos la huelga de hambre desde el Territorio de Lucha, convencidos de la necesidad de encontrar soluciones a los problemas que hoy enfrenta el pueblo boliviano», escribió Morales en su cuenta de X.
La tensión en Bolivia está al límite: Arce había instruido a su ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, a despejar las rutas con la policía, mientras que la derecha le pedía usar a las Fuerzas Armadas. El miércoles, en un escueto mensaje televisado, Arce exigió el levantamiento de los bloqueos y estimó pérdidas por 1700 millones de dólares a raíz de los cortes de rutas. En su discurso advirtió: “De no escuchar este clamoroso pedido del pueblo boliviano, nuestro Gobierno, elegido democráticamente con más del 55 % de los votos, ejercerá sus facultades constitucionales”.
El viernes hubo choques en el despeje de caminos en la región de Cochabamba, la zona de mayor influencia de Morales. Del Castillo, uno de los más duros contra el expresidente, dijo el viernes que el operativo policial, bautizado “Recuperando la patria”, había sido exitoso y que “el avance de las tropas es constante y tiene buenos resultados. La Policía no claudicará en su esfuerzo por reestablecer el orden y la paz en nuestro país. No dejaremos que grupos irregulares que buscan impunidad y destruir el país secuestren nuestra Patria”.
Partidarios de Evo, por su lado, ocuparon el regimiento militar «Cacique Juan Maraza», de Villa Tunari, en el Chapare, en respuesta a ese procedimiento, lo que hizo recordar las lejanas épocas en que los cocaleros eran reprimidos durante gobiernos antipopulares. La última vez que Morales había recurrido a una huelga de hambre como forma de lucha fue, curiosamente, siendo presidente, en 2009, cuando inició una medida de fuerza similar por la demora del parlamento a aprobar una ley electoral para los comicios generales de diciembre de ese año en el marco de la Constitución del Estado Plurinacional que había sido aprobada en febrero. El choque actual con el sector “arcista” se relaciona con el deseo de Morales de volver a presentarse el año que viene.
Así, se fue demorando la elección de integrantes del Poder Judicial, tal como establece la Carta Magna, aunque una maniobra del “evismo” en la Asamblea logró destrabar ese bloqueo y convocar a las urnas judiciales el 1 de diciembre. Ahora el Tribunal Supremo Electoral aprovechó la situación para correrlas al 15 de ese mes. Si fuera por los jueces, voltearían ese artículo constitucional para perpetuarse en el cargo. De todas maneras, entre las controversias con el líder cocalero figura justamente la prohibición de que puede presentarse nuevamente a elecciones.
Con Del Castillo el conflicto tuvo ribetes más peligrosos. El domingo, una caravana de vehículos entre los cuales viajaba Morales fue baleada en un confuso episodio también en el Chapare. El chofer de la camioneta resultó herido en la cabeza. Evo acusó al gobierno, Del Castillo dijo en cambio que la custodia del exmandatario disparó contra un reten policial. En paralelo, desde el Poder Judicial avanza una investigación por el presunto delito de trata de personas y estupro contra Evo Morales que en Argentina despertó el apetito mediático del denunciante Yamil Santoro a través de la Fundación Apolo, vinculada con la ultraderecha internacional.
“Hace cuatro años, cuando se preparaba para asumir la presidencia, nadie hubiera imaginado que los últimos meses de su gobierno serían tan oscuros y lamentables; menos aún que usted terminaría autorizando la violencia contra quienes lo llevaron al poder con su voto, su lucha y su sangre”, anota Evo en una carta abierta a Arce. “¿Alguna vez se imaginó que llegaría a este punto? ¿Qué autorizaría la misma intervención policial y militar que autorizó Jeanine Añez? ¿O que mancharía sus manos con la sangre de los indios, los pobres y los campesinos que prometió defender? ¿Quién lo condujo hasta aquí, presidente?”, continúa Morales, tras acusar a “Lucho” Arce de dividir a Bolivia.
El ayatolá Ali Jamenei dijo este sábado que «Estados Unidos, como el régimen sionista, tienen que saber que sin duda recibirán una respuesta aplastante por lo que están haciendo contra Irán, la nación iraní y el frente de resistencia». Las palabras del líder espiritual de Irán ante un grupo de estudiantes en Teherán, no por esperables, resonaron con preocupación en la administración Joe Biden, que si algo no quisiera a dos días de las elecciones presidenciales es tener otro frente abierto en la pelea voto a voto de los demócratas por otros cuatro años en la Casa Blanca, ahora con Kamala Harris contra Donald Trump. De allí que el jefe del Pentágono, Lloyd Austin III, anunciara el envío “de más destructores de defensa de misiles balísticos, escuadrones de combate y aviones cisterna y varios bombarderos de ataque de largo alcance B-52 de la Fuerza Aérea de EEUU” mientras se prepara la llegada a la región del Grupo de Ataque del Portaaviones Abraham Lincoln. Todo esto mientras las fuerzas israelíes dejaron más de 50 muertos y un centenar de heridos en otra incursión de bombardeos en el valle de Bekaa, en el noreste de Líbano, según el Ministerio de Salud de esa nación, y arrasaron una oficina de Naciones Unidas en Cisjordania.
La ofensiva de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en la región se mantiene mientras también el gobierno de Benjamin Netanyahu espera alguna respuesta por el ataque con drones y misiles de la semana pasada en cercanías de Teherán. La información de un medio cercano a Hezbollah como Al Mayadeen elevó las alarmas. “Es probable que Irán aumente el alcance de sus misiles balísticos y cambie su doctrina nuclear si se enfrenta a una amenaza existencial”, les dijo Kamal Kharrazi, asesor de Jamenei.
Este viernes, las FDI emitieron una orden de evacuación de pobladores de los barrios beirutíes de Daniyeh y se pudieron ver imágenes de edificios derribados, pero no se registraron víctimas. Tel Aviv afirmó que se había realizado un operativo con “inteligencia precisa” de sitios de producción de armas de Hezbolláh y estructuras militares adyacentes. Las autoridades libanesas puntualizaron que a esta altura de la invasión israelí ya se registraron 2897 muertos, 13.150 heridos y 1,2 millones de desplazados. Información de los canales ligados a Herzbolláh indican que se estaban produciendo encarnizados combates en el distrito de Marjeyoun. El primer ministro interino, Najib Mikati, señaló en consecuencia que estos ataques demuestran «el rechazo por parte del enemigo israelí de todos los esfuerzos para lograr un alto el fuego«.
En la semana que pasó Israel bombardeó la histórica ciudad de Tiro en busca, explicó su ejército, de destruir todos los centros de la milicia chiíta. La cancillería libanesa aseguró a la Unesco que se estaban haciendo los esfuerzos necesarios para proteger de los ataques israelíes el acervo arqueológico que atesoran esos lugares. El martes las FDI pidieron la evacuación de zonas cercanas al Templo del Sol en Baalbek y del antiguo hipódromo de Tiro, lo que hizo temer por la destrucción de esos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad.
En su ola destructiva, las tropas israelíes dañaron definitivamente la oficina del campamento de refugiados de Nur Shams, en Cisjordania, de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Medio Oriente (UNRWA en inglés), según denunció el comisionado general de la organización, Philippe Lazzarini. «La oficina ya no se puede utilizar. Era el centro de prestación de servicios básicos para más de 14.000 refugiados palestinos en el campamento, incluyendo el aprendizaje para niños, salud, saneamiento y protección social. Durante la operación, también destruyeron las carreteras y las infraestructuras de agua y electricidad», dijo y agregó que cuatro personas murieron por la incursión. Israel afirmó que «terroristas pusieron explosivos en las proximidades de las oficinas de la UNRWA que detonaron en un intento por dañar a los militares» y agregó que habían utilizado un hospital de la ciudad cisjordana de Tul Karm para transferir armas. En Gaza, en tanto, el Ministerio de Salud de Hamas aseguró que 55 personas murieron y 186 resultaron heridas en los últimos ataques israelíes en la Franja. Solo en un bombardeo en el centro del enclave, al norte del campo de refugiados de Nuseirat, hubo 26 muertos, entre ellos cinco niños, según los médicos.
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