por Alberto López Girondo | Feb 19, 2024 | Sin categoría
El Tribunal Superior de Justicia de Londres decidirá entre este martes y el miércoles si el periodista Julian Assange será extraditado a Estados Unidos, donde enfrentaría un juicio que con toda seguridad lo dejaría en la cárcel por 175 años. Aunque, como teme su esposa, Stella Moris, si no es liberado y termina del otro lado del océano, su estado de salud es tan precario que moriría en muy poco tiempo. El caso está en manos de dos magistrados que examinarán un fallo de junio de año pasado que denegó el derecho de recurrir la extradición que otra corte había ordenado en 2022.
Assange, australiano de nacimiento, creó en 2006 el sitio WikiLeaks en el que ciudadanos de todo el mundo pudieron filtrar de manera encriptada documentación sobre acciones de gobiernos reñidas con la ética y la democracia. Alcanzó una repentina difusión cuando en 2010 publicó -en un acuerdo con los medios más importantes de EEUU, el Reino Unido, Francia, Alemania y España- más de 700 mil archivos donde se revelaron las atrocidades cometidas por tropas estadounidenses en Irak y Afganistán.
Desde ese momento, su nombre estuvo en la lista negra de los servicios estadounidenses pero también de los aliados más firmes de Washington: Gran Bretaña, Australia y algunos socios menores de Europa. Así, una fiscalía sueca comenzó a perseguirlo por un presunto caso de violación a raíz de la denuncia de dos mujeres que habrían estado con él. Ante los pedidos de detención del gobierno de Barack Obama, y la segura complacencia del entonces primer ministro David Cameron -actual canciller- Assange pidió asilo en la embajada de Ecuador.
El entonce presidente Rafael Correa no solo le dio asilo sino que le otorgó la nacionalidad ecuatoriana. Pero nunca logró que le aseguraran la inmunidad diplomática para poder tomar un avión con destino al país sudamericano. En 2019, el sucesor de Correa, Lenin Moreno, autorizó a que la policía británica ingresara a la sede diplomática y se lo llevara detenido a la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh. Una violación inédita de la Convención de Ginebra.
Assange enfrenta 18 cargos, 17 de los cuales están encuadrados en una ley de espionaje estadounidense de 1917, cuando el país se metía en la Primera Guerra Mundial. Nunca esa normativa había sido aplicada a un periodista. Por otro lado, un espía es un agente que envía a una potencia extranjero información confidencial, no alguien que difunde secretos inconfesables de un estado a las sociedades de los países más grandes de Occidente, para escrutinio de toda la población, que fue lo que concretamente hicieron Assange y su equipo.
Detrás de Assange también cayó en desgracia Chelsea Manning, que como soldado había filtrado gran parte de aquellos documentos comprometedores, entre ellos un video en el que se ve como desde un helicóptero efectivos de EEUU disparan en 2007 sobre un grupo de personas en Bagdad y asesinan, entre otros, a dos periodistas de la agencia Reuters. El video recibió el nombre de Asesinatos Colaterales. Tras siete años de prisión en condiciones extremas, poco antes de dejar el cargo, Obama le dio el indulto.
A principios de febrero, un juez federal de Nueva York condenó al ex agente de la CIA Joshua Schulte a 40 años de prisión tras haber sido declarado culpable de pasar a WikiLeaks documentos en la filtración que se denominó Bóveda 7. Se trató de cerca de 9.000 archivos donde se muestra el modo en que la agencia hackeó teléfonos inteligentes para convertirlos en aparatos de escucha a dirigentes políticos en varios países de Europa y el “Mundo Libre”.
Otro exagente de la CIA, Edward Snowden, difundió en 2013 al The Guardian miles archivos donde se demuestra el modo en que agencias como la NSA utilizan programas para espiar mediante cualquier aparato electrónico a ciudadanos de todo el mundo. Pero tuvo el buen tino de buscar cobijo en Rusia para no terminar como Assange o Schulte. Un dato: en la entrevista que Tucker Carlson le hizo a Vladimir Putin hace un par de semanas, el estadounidense le preguntó por el periodista Evan Gershkovich, del The Wall Street Journal. El mandatario ruso respondió que era un espía y sugirió que su liberación debería ser parte de una negociación con las agencias occidentales.
Los que nunca fueron llamados a declarar por sus publicaciones fueron los responsables de los diarios The New York Times, Le Monde, The Guardian, Der Spiegel o El País, aunque el año pasado se unieron para pedir por “el fin de la persecución” a Assange y afirmaron que una eventual condena significaría “el fin del periodismo”. El gobierno de Australia, luego de haber recibido fuertes críticas de sectores políticos y de la familia del periodista por la inacción ante un caso que involucra a un nativo de esas tierras, tanto el primer ministro Anthony Albanese como legisladores federales votaron para que se ponga fin al encarcelamiento. En Roma, en tanto, el Consejo Legislativo le otorgó el título de Ciudadano de Honor de la capital italiana.
Tiempo Argentino, 19 de Febrero de 2024
por Alberto López Girondo | Feb 18, 2024 | Sin categoría
En los años 90 el documental Las patas de la mentira resultó provocativo porque la recopilación de su autor, el psicólogo Miguel Rodríguez Arias, mostraba en actos fallidos las intenciones ocultas que subyacían en los discursos de los dirigentes del menemismo. Mucho cambió para que las nuevas versiones del viejo modelo neoliberal digan con total impunidad las verdades más intolerables hasta con una sonrisa en la boca. Ni qué decir lo que se publica con no menor desparpajo en las redes sociales, más cercano a la categoría de brutalidades más propias del hombre lobo de Thomas Hobbes que de la mano invisible de Adam Smith.
La palabra «sinceramiento» aparece ya en 2015 como un subterfugio de lo que sería con Mauricio Macri un aumento brutal de precios y un generoso blanqueo de capitales que permitió la legalización de fortunas mantenidas fuera de los ojos del fisco por, entre otros grandes evasores, algunos familiares del entonces presidente.
Los «sinceramientos de precios» vuelven en esta alianza entre derecha y ultraderecha pero ahora con otro tipo de blanqueo de intenciones como las de alguien muy ducho en esas lides, el ministro sin cartera Federico Sturzenegger.
De muy buena llegada a los ambientes académicos de Harvard, el autor del DNU 70/2023 y de la abortada ley Ómnibus de Javier Milei, sabe venderse como un astuto economista que en anteriores pasos por la gestión pública –con Fernando de la Rúa y el propio Macri– padeció el capricho de la realidad en contra de sus teorías.
¿La última? En un seminario en esa universidad estadounidense aseguró que la desregulación del flamante Gobierno no es tanto un programa económico como un programa político «para cambiar la estructura de poder» en Argentina. ¿Cómo? «Una posibilidad es empobrecer a los grupos de interés. Drenarle los recursos. Si lo hacés, tenés una chance de ganarles». Se refiere a los sindicatos, pero involucra a pequeños y medianos empresarios y al resto de la sociedad.
Previo a su segundo paso por el Gobierno, Sturzenegger había sorprendido cuando en otro video que se difundió en 2015 –también para un auditorio angloparlante– confesó los consejos de campaña del ecuatoriano Jaime Durán Barba: que no proponga ni explique nada. ¿Por qué? «A la gente no le preocupan esas cosas. Y si vos explicás qué es la inflación, vas a tener que explicar que la emisión monetaria genera inflación, que entonces debería reducirse la emisión, y que si entonces haces eso tendrías que hacer un ajuste fiscal, y que si haces un ajuste fiscal entonces la gente va a perder su trabajo y eso es lo que no queremos que digas (…en su lugar) decí cualquier cosa, hablá de tus hijos».
En 2017, el titular del Banco Nación, Javier González Fraga, dijo que en los doce años del kirchnerismo se había alentado el consumo y «se le hizo creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos, irse al exterior». Fue en esa época en que el ministro de Educación de Cambiemos, Esteban Bullrich, afirmaba sin rubor que para doblegar a los sindicatos docentes su estrategia consistía en «lanzar muchas iniciativas a la vez (…) el gremio focaliza en una y las otras avanzan. Cuando se dieron cuenta de que había una que se implementó, van atrás de esa y avanzás con las que no habías avanzado».
La misma crudeza verbal y hasta provocativa se vio en 2022 en un encuentro organizado por AEA, la entidad que nuclea a las mayores empresas argentinas –Coto, Arcor, Techint, Clarín– cuando Federico Braun reveló cómo se manejaban con la inflación en la cadena más grande de supermercados de la Patagonia. «¿Qué hace La Anónima? Remarca precios todos los días», dijo entre risas.
Deudas y dólares
Como corolario de otra semana dramática para los argentinos de a pie, el presidente Milei, tras su gira por Israel, Roma y el Vaticano, se enroscó en agravios contra los gobernadores, la «casta política» que le bochó la megaley y hasta la cantante Lali Espósito. En tanto, las redes tronaban por el caso de Ezequiel Francisco Curaba, de 21 años, que murió quemado tras una explosión cuando intentaba robar cables de alta tensión, en Rosario. Cuentas trogloditas llegaron a festejar semejante tragedia en la que solo la voz conmovida de su maestra en la escuela Carlos Fuentealba, Melina Gigli, aportó humanidad entre tanto primitivismo y puntualizó las deudas de la sociedad para con un muchacho que «tiraba de un carro para sobrevivir» y que no merecía una muerte como esa.
Milei también insistió en la necesidad de los ajustes que realiza su Gobierno y en que el camino al que conduce al país es el de la dolarización. Sonó en una entrevista para el canal LN+ en respuesta a un documento de 33 páginas que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner había subido a sus redes un día antes y donde, entre otras cuestiones, detalla minuciosamente las tres fases de la crisis de la deuda externa argentina y alerta por el plan de exterminio de la moneda nacional de Milei. «La dolarización significaría perder para siempre la posibilidad de desarrollo de nuestro país», señaló Cristina Fernández.
No solo ella advierte sobre ese riesgo para el futuro de la nación. También lo hizo Martín Lousteau, senador porteño y presidente de la Unión Cívica Radical. «No veo plan de estabilización», dijo quien fue el primer ministro de Economía de Cristina y terminó fuertemente enfrentado con ella. «Tengo miedo que este plan, que por ahora es solo aumento de impuestos y de tarifas y una enorme licuación de nuestros ingresos que afecta particularmente a la clase media y baja, se transforme en algo irreversible que es la dolarización». remarcó.
En una columna publicada en el medio español elDiario.es, el historiador económico Pablo Gerchunoff analiza las primeras semanas de Milei y también revela su temor a una dolarización como única propuesta del libertario. «Argentina sería, después de la dolarización, una sociedad tan compleja y volátil como lo es hoy, más estable en su dinámica de precios pero carente de una moneda», dice quien fue Jefe de Asesores de los ministerios de Economía de Raúl Alfonsín y de De la Rúa. «El propio Milton Friedman, un favorito de Milei, se arrancaría los cabellos. Él sabía que la ausencia de política monetaria es también un problema productivo y un problema de empleo», para concluir: «Después de la dolarización, Argentina sería una Grecia pero aislada, una Grecia sin Europa y sin Banco Central Europeo».
Lo peor, según los que señalan que la dolarización sería una catástrofe para el futuro de los argentinos, es que no se terminaría con las crisis externas e incluso se profundizarían las deudas hacia muchachos desesperados como Ezequiel. Porque, como reconoce alegremente Sturzenegger, el plan es político y pasa por empobrecer a la mayoría de la sociedad.
Revista Acción, 18 de Febrero de 2024
por Alberto López Girondo | Feb 18, 2024 | Sin categoría
Las primeras protestas, dicen los memoriosos, comenzaron en Polonia a mediados del año pasado y estaban centradas en medidas de la Unión Europea que bajo el argumento de que debían apoyar el esfuerzo de la guerra contra Rusia, abrieron las fronteras a los productos agrícolas de Ucrania. Pero el conflicto en el este europeo no sólo perjudicó por la apertura de los mercados. Provocó, además, el incremento de precios de combustibles, de fertilizantes, lo que agregado a una sequía que en algunas regiones lleva tres años causó enormes pérdidas en un sector tan sensible en esas sociedades. Si a esto se suma que la Agenda 2030 y la Política Agraria Común (PAC) exigen medidas para la transición ecológica y el cuidado del ambiente que eleva los costos, el cóctel resulta explosivo para ese sector que de este lado del océano se llamaría «el campo». Por otro lado, ellos mismos perciben como una amenaza cualquier acuerdo con el Mercosur, donde, alegan, los productores no tienen tantas exigencias ambientales.
Este lunes, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, Luis Planas va a mantener una reunión con las comunidades autónomas para «aceptar y escuchar» propuestas a llevar a una cumbre de la semana entrante en Bruselas. Los «campesinos» españoles son los que vienen incrementando sus protestas desde los primeros días del mes, con cortes de rutas (tractorazos) en todo el país. Uno de los mayores bloqueos se produjo este miércoles en la costa de Granada, lo que llevó a suspender la 70° edición de la Vuelta Ciclista de Andalucía. También hubo manifestaciones en Madrid y en Cataluña.
Pero no sólo en la península se cuecen habas. Hay protestas en Irlanda, Francia, Alemania, Italia y hasta en la India, aunque por otras razones. En Polonia, donde todo empezó, el primer ministro Donald Tusk reclama medidas a Bruselas para calmar los ánimos. «No puede ser que debido a la empatía hacia Ucrania alguien use la guerra como una forma de llevar a cabo una competencia desleal e inadecuada hacia nuestras empresas y trabajadores, hacia nuestros agricultores», dijo Tursk, según la agencia Europapress. Del otro lado de esa frontera, transportistas ucranianos realizaron una «contraprotesta» en el paso de Yagodin-Dorogusk porque no les dejan pasar la mercadería mientras que el gobierno reclama que Varsovia castigue a los «bloqueadores».
En la región india del Punjab, los agricultores piden precios mínimos y reclaman por los altos precios de los insumos. En Irlanda y el Reino Unido, en tanto, las asociaciones de productores afirman que incrementarán la presión sobre el gobierno de Narendra Modi. En Bruselas, por su lado, mantienen que la transición energética es una prioridad, aunque enfrentan el reclamo de los productores y del gobierno francés, que no ve con buenos ojos un acuerdo con los países sudamericanos.
Lo que preocupa a la dirigencia europea no sólo es tener rutas y calles bloqueadas con tractores desde hace 20 días sino que los manifestantes reciben el pleno apoyo de las organizaciones ultraderechistas, mientras que los medios hegemónicos tratan de minimizar el carácter y el volumen de la movida, algo que suena a irrisorio habida cuenta de la visibilidad que tienen.
En España, uno de los líderes políticos que se acercaron a las protestas es Santiago Abascal, con el mensaje de que el partido Vox está «en la calle acompañando a los agricultores y ganaderos y en el Congreso y en Bruselas votando ‘no’ a las leyes y a los pactos que les arruinan». En Alemania reciben respaldo de AfD, la agrupación neonazi, que postea en las redes sociales mensajes como «sin agricultores no hay alimentos». Los analistas perciben que grupos negacionistas del cambio climático son más proclives a «dar letra» a los productores que ven la agenda verde como un obstáculo que sólo genera aumento de impuestos y no brinda compensaciones en forma de subsidios. Cualquier semejanza con las protestas en la Argentina del 2008, con sus diferencias, no es aventurada.
Tiempo Argentino, 18 de Febrero de 2024
por Alberto López Girondo | Feb 18, 2024 | Sin categoría
Donald Trump será la figura central en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), la cumbre ultraconservadora más antigua e influyente del mundo que se desarrollará entre el 21 y el 24 de febrero en National Harbour, Maryland, y a la que asistirán los presidentes Javier Milei y Nayib Bukele, entre otras grandes figuras de ese espacio de la derecha extrema internacional. Será entonces también el salto al estrellato del nuevo presidente argentino en un foro de alcance similar al que hubiera encontrado –por decir algo- en el Carnegie Hall, de haber seguido su carrera musical. Para Trump, en cambio, será una buena ocasión para un nuevo respaldo a su carrera por volver a la Casa Blanca en un momento en que sus aspiraciones se debaten más en tribunales judiciales que en las primarias republicanas.
En efecto, este viernes el juez de Nueva York Arthur Engoron impuso multas por unos 355 millones de dólares y una inhabilitación por tres años para ejercer cargos en empresas o solicitar préstamos en ese distrito al precandidato, sus hijos Eric y Donald Jr y la Organización Trump en una causa por fraude. La imputación es por haber falseado el valor de sus activos en más de 2000 millones de dólares para obtener créditos bancarios más voluminosos. Por citar un ejemplo, la famosa mansión de Mar-a-Lago, en Florida, fue valuada en más de 2300%, según el magistrado. El exmandatario tiene abiertas unas 20 causas en distintos tribunales civiles y penales en temas que van desde evasión fiscal, delitos contra mujeres y el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
De todas maneras, arrasa en la primaria del partido Republicano, y la cumbre de la CPAC será una plataforma ideal para continuar con una campaña en la que la base su discurso es que el establishment está haciendo lo posible por evitar su regreso al gobierno, así como hace cuatro años le robaron la reelección.
Los demócratas, en tanto, apuestan a la continuidad de Joe Biden, a pesar de las señales de decrepitud cada vez más evidentes. Por lo pronto, el secretario de Estado, Antony Blinken, salió en una gira por Brasil y Argentina que cuesta trabajo no ligar al encuentro en esa localidad ubicada a 18 kilómetros de Washington DC. El encuentro derechoso se realizará entre el miércoles y el sábado próximos, el canciller de EE UU estará en Buenos Aires el jueves, luego de un cara a cara con Lula da Silva el martes. Milei es esperado en la CPAC para el último día del meeting.
Junto al mandatario argentino estarán Bukele, reelecto hace días con cerca del 85% de los votos, un resultado inédito aunque no sorprendente. Otros invitados de cartel dentro de la ultraderecha internacional son el inglés Nigel Farange, uno de los impulsores del Brexit y con propuestas xenófobas en el partido Reform UK (Reforma del Reino Unido). De esos lares estará la efímera primera ministra Liz Truss. Otras estrellas de ese firmamento: Steve Bannon, el gran estratega de la nueva derecha internacional; Santiago Abascal, del partido neofranquista español Vox; el actor y cantante Eduardo Verástegui, que aspira a la presidencia mexicana como independiente.
Otro de los que para la CPAC merece una mención especial es el obispo Joseph Strickland. Será el orador principal en la Cena Ronald Reagan, un evento con fines de recaudación para los republicanos que desde los 80 sustituyó a la anterior Cena Lincoln. Strickland fue obispo de Tyler, en Texas, de donde fue relevado por el Sumo Pontífice en noviembre pasado. El prelado venía publicando en la red X mensajes del talante de “Francisco es el Papa, pero es el momento de que yo diga que rechazo su programa que está socavando el depósito de la Fe”. Se negó a renunciar, tal como le pedía Jorge Bergoglio y fue reemplazado en esa diócesis mayoritariamente latina por Joe Vásquez, hasta entonces obispo de Austin.
Tiempo Argentino, 18 de Febrero de 2024
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