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Giancarlo Summa: «Hay que tener respuestas frente a la campaña del miedo de la derecha»

Giancarlo Summa: «Hay que tener respuestas frente a la campaña del miedo de la derecha»

Es investigador de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París y uno de los fundadores en Brasil de la red Multilateralismo y Derecha Radical en América Latina (MUDRAL). Si bien Giancarlo Summa nació en Italia y ahora hace su tarea en Francia, buena parte de su trayectoria se desarrolló en Brasil, donde trabajó en las campañas de Lula da Silva. De paso por Buenos Aires, invitado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), visitó la redacción de Tiempo para hablar del tema que lo ocupa y preocupa: el avance de derechas radicalizadas en el mundo. «Lo que las investigaciones muestran es que hay una extrema derecha ideológica que tiene un programa estructurado y que si bien no son todos iguales, tienen algunos puntos de contacto», sostiene.

-¿Cómo cuáles?

-Hay una explotación del miedo, que es un sentimiento muy fuerte, mucho más que la categoría de la esperanza, que es normalmente con la que trabaja la izquierda: la esperanza de un mundo mejor. El miedo es muy fuerte porque para nuestro cerebelo es algo primitivo de cuando estábamos combatiendo en la sabana como humanos para poder vivir. El miedo es esencial al neoliberalismo en un mundo de precariedad laboral, incertidumbre por el futuro, por si tendremos trabajo, si vamos a comer. Ante esta incertidumbre existencial una reacción es encontrar culpables de la situación. En América Latina es muy fuerte el miedo por razones de seguridad. En Europa, por los migrantes, los extranjeros, en su mayoría africanos. Otro punto es el de la comunidad homogénea. La idea de la nación o la patria como unidad en la cual unos son los verdaderos autorizados a definirse como los patriotas porque pertenecen a determinados grupos étnicos o tienen una determinada religión o piel. Es una visión del mundo también patriarcal, heterosexual.

–¿No existía eso con el nacionalismo del siglo XX?

–Eso era parcialmente verdadero en la época de la derecha tradicional, cuando el mundo era mucho menos globalizado. Hoy hay gente de todo el mundo que está en todo el mundo y en las últimas décadas hubo un muy fuerte cambio social con el feminismo y la reivindicación de los derechos LGBT. Eso pone en discusión el modelo tradicional de sociedad. Hay una reacción a todo eso.

–Lo que está en juego también es el rol del varón blanco y europeo.

–Eso es algo que percibes en Argentina, en Brasil tenemos una sociedad mucho más mestiza.

–Eso llama la atención, porque hay afrodescendientes que apoyan a Jair Bolsonaro.

–Porque no se sienten un grupo minoritario. Su principal representación no es como afrodescendientes sino como hombres, o los que trabajan para los pobres que viven de subsidios sociales. Hay una serie de categorías que se están superponiendo que no tienen que ver con la visión de clases sociales con las que nosotros trabajábamos. Hay otros niveles de percepción relacionados con cambios sociales, que son algo planetario, de desindustrialización. Si hablamos de la región, ¿Dónde están las industrias? No hay más, es algo marginal. Entonces no hay más sindicatos como había, no hay más lugar donde hombres y mujeres socializaban con compañeros.

–¿No pasó en Europa?

–Es una de las razones es la crisis de la izquierda en Europa. En América Latina teníamos que ocuparnos de otras cosas como la democratización, como los golpes militares hasta antes de ayer. Ellos tienen 15 años de delantera, pero llegamos a eso: sociedades desindustrializadas donde las agrupaciones sindicales no tienen ni la sombra del poder de negociación, de representación, de construcción de una visión del mundo. Esos son elementos centrales: un lugar homogéneo, la familia en crisis, la tradición de un pasado como lugar donde las cosas eran buenas y las relaciones sociales eran distintas.

–Donde las mujeres eran mujeres y el hombre era hombre, dirían.

–Y los países de Europa tenían su papel superior y los países del sur del mundo sabían cuál era su lugar. O como pasa en Argentina, esa cosa orgullosa de decir «nosotros venimos de Europa».

–Todas estas derechas son más radicalmente neoliberales que quienes se reivindican como tales.

–Por eso es una nueva derecha, donde hay un conservadurismo social muy agresivo, una visión nacionalista xenófoba, un rechazo racista. Las derechas tradicionales tenían una visión nacionalista pero con un papel del Estado muy importante en la mantención de sus privilegios. Esta derecha es contraria a los derechos individuales. El único derecho que reivindican es el de propiedad y la única que importa es la libertad económica. Yo analicé 30 mil tuits de (Javier) Milei, que es un ejemplo de manual, y las palabras que más presentes son «libertad carajo». ¿Pero qué libertad? La de hacer cualquier cosa sin control del Estado.

–Como vender a un hijo.

–O un riñón, sin control, sin reglas. La libertad es sólo la de emprender, el único papel que reconocen al Estado es el de arbitraje de contratos y de policía, para reprimir cualquier tipo de oposición social.

–¿Por qué no hay una nueva izquierda?

–Tenemos 40 años de la descomposición social que provocó el neoliberalismo. Es la maduración de los cambios sociales que ocurrieron debido al cambio de sistema económico global. El sistema no se estableció de la misma forma en el mundo y entonces es un fenómeno de las Américas y Europa. Y después está Internet, por lo bueno pero también por lo malo, por la aceleración de la discusión de determinadas ideas. Por nuestro lado, el de la izquierda, todavía nadie supo inventar nada nuevo después de la caída del muro de Berlín. Eso fue en 1989, y en América Latina casi no nos dimos cuenta porque se estaba celebrando la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, cuando Lula casi ganó. Cuando la izquierda mundial decía «¿y ahora qué hacemos?» acá se decía «mira, acá la izquierda ganó las elecciones, no es problema nuestro». Después descubrimos que ahora la izquierda tiene los votos pero no tiene las ideas. ¿Cuál es el modelo que la izquierda supo proponer luego de la represión, las dictaduras, la recuperación de la democracia? Esencialmente es el mismo modelo económico un poco más civilizado. Porque no queremos que nadie se muera de hambre, y entonces tenemos algunos programas sociales.

–Un capitalismo amable.

–Funcionó en Europa, en años mejores. Los gloriosos años del 45 al 75, de la reconstrucción, pero 40 años más tarde hacemos sólo la defensa de lo que quedó. La izquierda más de izquierda desapareció de Europa. En Brasil se reeligió Lula pero por muy poco: podría haber ganado Bolsonaro. ¿Qué proponen los gobiernos progresistas? En Francia, donde la economía no está tan mal –casi pleno empleo– las fuerzas que crecen son de derecha y hay convulsión social no organizada, que no se refleja en las elecciones. Y en América Latina, luego del ciclo de dictaduras, creció la desigualdad, la desindustrialización y reprimarización de la economía.

–¿De qué manera influyen los medios?

–Desapareció la importancia de los medios en general para fijar la agenda. Trabajan para inflamar el discurso, con amarillismo, simplificando la información. Y las redes sociales son tierra de nadie, no hay regulación y son manejadas por multinacionales, los gobiernos no se animan a darles pelea. Hay una aceleración de la circulación de ideas extremas, que siempre existieron pero antes no había tecnología para difundirlas. No defiendo ni un poco que la izquierda tenga que trabajar de la misma forma sino que el camino sea justo, ético y aceptable.

–Pareciera que es para cortarse las venas.

–Para nada. El partido con la extrema derecha en América Latina aún lo estamos jugando. En nuestra región están, hoy, los partidos de izquierda y movimientos  sociales más fuertes y organizados en el mundo, y la nueva derecha radical aún se está articulando. Hay espacio para resistir y hasta avanzar. Pero la izquierda y los progresistas necesitan tener respuestas a las cuestiones económicas para impulsar un cambio del modelo, salir del neoliberalismo, reducir la desigualdad y proteger el medio ambiente. Y hay que tener respuestas de verdad frente a la campaña del miedo de la derecha. ¿Qué pasó en España? Que la derecha del PPO y Vox no tuvo la afirmación aplastadora que todas las encuestas sugerían. Es cierto que el país se fue a la derecha, pero no como se temía y hubo mayor participación electoral, quizás porque los españoles democráticos, progresistas, fueron a votar a los socialistas para evitar una victoria arrolladora de la derecha dura. Quién sabe esta sea una lección importante para Argentina en octubre.

Tiempo Argentino, 6 de Agosto de 2023

Tiempo de definiciones

Tiempo de definiciones

Fueron horas de tensión, pero 5.229 votos le terminaron por dibujar una sonrisa a la oposición a dos semanas de las PASO a nivel nacional. Fueron los votos de diferencia que el senador de Juntos por el Cambio (JxC), Ignacio «Nacho» Torres, le sacó a Juan Pablo Luque, el aspirante a la gobernación chubutense por una alianza local que reporta a Unión por la Patria. La imagen de los representantes de la oposición en el búnker ganador fue también una forma de hacer olvidar el mal trago de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich en la ciudad de Córdoba unos días antes, cuando Rodrigo de Loredo reconoció que los había hecho «ir al pedo» para un batacazo que no se produjo en la capital provincial.
Con todo, Unión por la Patria consolidó su unidad y va a las primarias con la fórmula Sergio Massa – Agustín Rossi como favorita en la interna, ya que concita el apoyo de casi todos los sectores integrantes del amplio conjunto de fuerzas políticas y sociales nucleadas en el ex Frente de Todos, y Juan Grabois – Paula Abal Medina desafiando al ministro de Economía.
En tanto, JxC marcha hacia las primarias con buen ánimo por resultados que –aunque en algunos casos por escaso margen– implican un giro en las hegemonías provinciales en el último cuarto de siglo. Con dos datos destacables: se percibe un notorio incremento del ausentismo electoral y, a la vez, un pobre desempeño general del espacio ultraderechista de Javier Milei. César Treffinger sumó en el distrito patagónico algo más del 13% de votos, quedó en tercer lugar, pero consiguió acercarse al récord libertario de Martín Menem en La Rioja, que logró casi un 16%. Los únicos números provinciales que parecen seguir la tendencia que marcan las encuestas para las presidenciales.
Chubut culminó el ciclo de elecciones previo a las PASO, con 18 comicios entre primarias y provinciales que sirvieron de test a cada una de las fuerzas que competirán este 13 de agosto para definir quiénes se verán las caras en octubre. Y en el tablero general, se destaca el triunfo de fórmulas ligadas con JxC en territorios que venían siendo gobernados por el peronismo, como es el caso de San Luis, San Juan y ahora Chubut. En otras, en manos del radicalismo, como Corrientes, Mendoza y Jujuy, el más que centenario partido logró preservar su liderazgo. En esta última, el gobernador, Gerardo Morales, compañero de fórmula de Rodríguez Larreta, logró que su candidato gane los comicios pero luego, al reformar la Constitución provincial recortando derechos sociales, se encontró con una reacción popular que no cesa, y a la que respondió con una feroz represión. El peronismo mantiene el músculo en Tucumán –donde triunfó Osvaldo Jaldo tras la suspensión del comicio por orden de la Corte–, La Rioja –revalidó Ricardo Quintela– y Formosa, con Gildo Insfrán por séptima vez.

«Cordobesismo» al palo
En Córdoba, la interna de JxC explotó cuando el jefe de Gobierno porteño tentó al gobernador Juan Schiaretti para armar una coalición antikirchnerista. El candidato a gobernador cambiemita era Luis Juez, quien la emprendió a los mandobles porque lo vivió como una traición del sector larretista, habida cuenta de que el representante del peronismo «cordobesista» era Martín Llaryora. Finalmente, el 24 de junio el intendente de la capital sumó 45% contra casi 42% de Juez. No solo eso, el actual viceintendente de Córdoba, Daniel Passerini, derrotó por amplio margen a De Loredo un mes después en la elección capitalina.
Todas las encuestas daban ganador al diputado radical y por primera vez al cabo de meses de ásperas disputas internas, el 24 de julio viajaron todos los integrantes de JxC a celebrar el triunfo indudable de la oposición local. Los números finales fueron 48,6% a 40,7% y la disculpa en tono cordobés de De Loredo por haberlos hecho viajar en vano se hizo viral. El peronismo cordobés, alejado del partido a nivel nacional, demostró que sigue vigente y Schiaretti ensaya ahora probarse en las PASO acompañado por el exministro de Interior Florencio Randazzo. Un intento por convocar a peronistas más tradicionales del interior. El discurso de Llaryora contra los «pitucos de Recoleta» apunta en esa misma dirección, con énfasis en los antiguos resquemores contra el centralismo porteño.

Internas calientes
Los cómputos hablan de un millón de votos más que se le pueden atribuir a JxC sobre los de UxP y aliados en las elecciones que se llevaron a cabo hasta ahora. Es cierto que no todos los resultados serían taxativamente trasladables a la primaria nacional y aún es prematuro para extrapolar hacia octubre; pero hay casos para remarcar. En San Luis el triunfo de Claudio Poggi se sustentó en su paso por la gobernación entre 2011 y 2015 bajo el amparo de los Rodríguez Saá, aunque ahora se apoyó en el PRO y en uno de los hermanos, Adolfo, peleado a muerte con Alberto, lo que llevó a perder ese bastión que conservaban desde el regreso de la democracia.
En San Juan, tras la intervención de la Corte Suprema que obligó a postergar la elección y a bajar la candidatura de Sergio Uñac, el que se llevó el premio mayor fue Marcelo Orrego. Las diferencias entre los hermanos Uñac y el viejo caudillo José Luis Gioja abrieron un hueco por el que se coló el representante del partido Producción y Trabajo, que confluye en JxC.
El Movimiento Popular Neuquino, fundado por Elías y Felipe Sapag en 1961, gobernó la provincia petrolera desde 1962 con las únicas interrupciones de los golpes de Estado del 62, el 66 y el 76. Uno del riñón, como Rolando Figueroa, se alzó con el triunfo contra el candidato del MPN. Tradicionalmente el «sapagismo» era algo así como un «neuquenismo» aliado del peronismo nacional con reservas y voluntad acuerdista con quien ocupe la Casa Rosada. Nada indica que Figueroa vaya a hacer algo diferente.
Donde las internas estuvieron más calientes fue en Santa Fe, entre Bullrich y Rodríguez Larreta. La candidata de la exministra de Seguridad, la senadora Carolina Losada, se plantó frente a su oponente en la PASO local, el radical Maximiliano Pullaro, al que vinculó con el narcotráfico. Pullaro –larretista– había sido titular de la cartera de Seguridad provincial durante la gestión del socialista Miguel Lifschitz y la expanelista televisiva –bullrichista– juró que si le llegaba a ganar le negaría su apoyo. Pullaro la duplicó en votos en una primaria en la que, con un resultado flojo, también competía Mónica Fein por el PS. El dato es que JxC obtuvo el 63,75% de los votos contra el 25,62% del conglomerado peronista del Frente Juntos Avancemos, que llevará a gobernador al periodista Marcelo Lewandowski. Va a ser muy difícil que con estos guarismos Pullaro no llegue a la Casa Gris en septiembre.

Renuencia a participar
En un clima donde sobresalen discursos de odio y propuestas represivas por parte de la derecha y ultraderecha y una situación económica marcada por la inflación, que complica la vida cotidiana de la sociedad, se verifica un fenómeno de cierta apatía electoral. En parte como un modo de rechazo a la política en general y por otro lado porque se están haciendo evidentes los mensajes de que a pesar de que es obligatorio, no votar no implica ningún castigo. El caso es que está creciendo el ausentismo en un país que en diciembre cumplirá 40 años ininterrumpidos de democracia. Así, en Santa Fe las primarias tuvieron un 60% de participación mientras que en Chubut, para gobernador, la cifra llegó a 66%.
En simultáneo también se observa un crecimiento del voto en blanco, otra forma de rechazo. En el total de los comicios ya realizados llega al millón –casi el 10% del electorado que ya pasó por los cuartos oscuros– las personas que eligieron no elegir a nadie. Y el otro afluente de esa bronca, según los consultores, podría ser el voto a Milei quien, si bien aparece con un caudal importante en las encuestas, no mostró competitividad con sus candidatos y candidatas en las provinciales.

Revista Acción, 2 de Agosto de 2023