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En busca de equilibrios internos

En busca de equilibrios internos

Agustín Oscar Rossi es el tercer jefe de Gabinete del Gobierno del Frente de Todos (FdT) y asume el cargo en el último tramo de la gestión de Alberto Fernández. Llega en un marco apenas más apacible que el que le tocó vivir a Juan Luis Manzur, su antecesor, hace poco más de dos años, pero también en un entorno signado por las elecciones y las pujas internas en el oficialismo.
El exgobernador tucumano llegó al cargo a instancias de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, como el hombre providencial destinado a recuperar el liderazgo político perdido en las PASO celebradas unos días antes de su jura y que presagiaban el resultado final de noviembre. Pero poco fue quedando del empuje inicial que lo puso entonces en lista de los presidenciables. Quizás esa gran expectativa le jugó en contra.
Rossi, en cambio, no llega con esa perspectiva, sino más bien como un posible articulador para enfrentar los próximos comicios de un modo más optimista del que muchos, incluso en el oficialismo, avizoran.
Algo que puede computarse en favor del hasta ahora interventor en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) es su lealtad, una virtud que, en política, por no tan extendida, despierta respeto incluso entre quienes no lo quieren.
Ingeniero civil por la Universidad Nacional de Rosario, comenzó a militar en el peronismo en los últimos años de la dictadura cívico-militar y se jacta de defender valores de aquella generación diezmada por la violencia institucional. Había nacido dos décadas antes en Vera, esa localidad del Chaco santafesino donde un pequeño de rostro anguloso como el que tenía en su infancia era cantado que tenía que ser apodado «Cara de Chivo», luego apocopado en simplemente «Chivo», como se lo conoce públicamente.
Con un gran desencanto, dijo alguna vez, se alejó del PJ en los 90 ante el perfil que tomaba el gobierno de Carlos Menem. Ya había sido presidente del Concejo Municipal rosarino y pintaba para liderar ese espacio en la provincia. Vuelve al ruedo en 2002, tras el estallido del modelo neoliberal, y se integra al movimiento kirchnerista.

En la trinchera
En 2005 es elegido diputado nacional y como jefe del bloque del entonces llamado Frente para la Victoria debió, ya durante el gobierno de CFK, defender el proyecto de incremento de las retenciones al sector agropecuario. La resolución 125 del año 2008, anunciada por el entonces ministro de Economía Martín Lousteau –ahora precandidato a jefe de Gobierno porteño por el radicalismo dentro de Juntos por el Cambio– generó un levantamiento en todo el país y despertó tal enfrentamiento en la sociedad que tanto Rossi como su familia sufrieron actos de violencia en su provincia. Eso no impidió que en 2011 se candidateara a gobernador, sin suerte.
Cristina Fernández lo nombra en 2013 ministro de Defensa, cargo que vuelve a ocupar en 2019 con Alberto Fernández. El año pasado asumió en la AFI, un territorio sensible si los hay para la democracia argentina, atravesado por intereses cruzados y el que cualquier mandatario necesita cubrir con una persona no solo leal sino también ejecutiva. Eso es lo que puede ofrecer Rossi, además de sus dotes de negociador entre todos los espacios que confluyen en el FdT. A su favor cuenta con la confianza del presidente, pero también de la vicepresidenta. Porque si bien es cierto que hubo diferencias en 2021, cuando Rossi fue a una interna contra el gobernador Omar Perotti –que había alcanzado un acuerdo con Cristina Fernández–, el tiempo suele limar asperezas y después de todo, el «Chivo» simplemente avisó que mantenía su porfía para su línea interna. Rossi puede argumentar ahora que él sigue en el mismo lugar, mientras que Perotti tiene más que ver con el cordobés Juan Schiaretti, con quien está armando una alianza peronista federal, que con el FdT, del que siempre se sintió distante.
Algunos análisis prevén que los chisporroteos con Perotti se agudizarán por esta suma de circunstancias, habida cuenta, además, de la situación de violencia narco que se vive en Rosario y que enloda cualquier intención política. Pero Rossi vivió el divorcio social como consecuencia de «la 125» para el oficialismo y la ruptura definitiva con el peronismo cordobés a fines de 2013 en medio de acusaciones por la falta de apoyo de la Casa Rosada al Gobierno de José Manuel de la Sota en el marco de una huelga policial. Sabe que no tendría mucho que ganar si por su intervención se retacea la ayuda federal.

Revista Acción, 16 de Febrero de 2023

La guerra por el control del «Corazón de la Tierra» que viene del este europeo

La guerra por el control del «Corazón de la Tierra» que viene del este europeo

Para analizar los antecedentes históricos de una guerra, seguramente habría que sumergirse en varias centurias para escudriñar en su origen. En el conflicto en Ucrania. la historia podría retrotraerse al Rus de Kiev y el Principado de Moscú, en los siglos IX y XIII, los primeros estados eslavos. Pero esa sería una explicación superficial. Porque esta no es una guerra tribal ni étnica y mucho menos por las libertades y la democracia. Lo que comenzó desde 2014 como una guerra civil tras el golpe contra Viktor Yanukovich tiene un arranque más cercano en el tiempo y se trata ni más ni menos que de una guerra de poder que jaquea al unilateralismo de EEUU. Entre el Occidente atlantista y el eje Rusia-China por el control de Eurasia, el “Corazón de la Tierra” o “Isla-Mundo”.

Ese concepto fue acuñado por uno de los padres de la geopolítica, el inglés Halford John Mackinder, quien popularizó en 1904 una frase plasmada en estrategia del imperio anglosajón y que explica incluso la Primera Guerra Mundial: “Quién controle Europa del Este dominará el Pivote del Mundo, quien controle el Pivote del Mundo dominará la Isla-Mundo, quien domine la Isla-Mundo dominará el mundo”. El pivote es ese territorio que ocupó el imperio zarista y luego la Unión Soviética. La isla es la masa de Asia, Europa y África, donde se asienta la mayor parte de la población y los recursos del planeta. Acotación importante: No por casualidad la jefa del Comando Sur del Pentágono, la generala Laura Richardson, anda de gira por la otra plataforma insular, las Américas, a 200 años de la Doctrina Monroe, y hace hincapié en los recursos que atesora la región. Avisa que en estos tiempos de reformulación geopolítica, las últimas reservas del imperio están en el “patio trasero”. Y que pretenden ir a por ellas.

Recuperación. La Federación de Rusia, heredera del espacio de la Unión Soviética, tras su estruendosa caída en 1991 comenzó una tarea de reconstrucción desde la llegada de Vladimir Putin al poder, en agosto de 1999. Si la elite que le puso el último clavo en el ataúd de la URSS le creyó a los líderes occidentales que no extenderían la Otan hacia las exrepúblicas soviéticas, para el 2000 ya era evidente que no podían esperar una convivencia virtuosa y que si querían seguir siendo potencia debían disputar el Pivote del Mundo.

Hay quienes dicen que la de Ucrania es la primera guerra en territorio europeo desde la derrota del Reich. Eso, si olvidan la destrucción de Yugoslavia y el rol que cumplieron la Otan y EEUU en ese sanguinario enfrentamiento. Quienes crean que Europa no está en guerra desde 1945, olvidan las intervenciones “otanistas” en Irak, Afganistán, Siria y Libia.

Es en este contexto que Putin consolidó su poder en Rusia, luego de las guerras de Chechenia (1999-2009) y Georgia, por Osetia del Sur y Abjasia (2008). Su acercamiento a la lideresa alemana, Ángela Merkel -criada y educada, a la sazón, en la Alemania Oriental- permitió construir lazos que facilitaron el crecimiento de la industria en la locomotora de Europa por los combustibles a bajo costo provistos por el país euroasiático. Era un Pivote que apuntaba a ser autónomo del atlantismo. El proyecto descollante fue el desarrollo de las tuberías Nord Stream I y II para llevar gas a Alemania, cuyo último eslabón debió entrar en funcionamiento en 2022.

Esta semana un artículo del veterano periodista Seymour Hersh -ganador del premio Pulitzer por investigaciones sobre crímenes cometidos por tropas de EEUU desde Vietnam a esta parte- confirma lo que ya se sabía: que la explosión de los gasoductos, en septiembre pasado, fue un atentado perpetrado por EEUU para poner fin a esa alianza peligrosa para sus intereses, a pesar de que – o precisamente porque – una víctima de este ataque es la economía de un socio estratégico. (ver aparte).

Sin medias tintas. A medida que crecían en Occidente las voces contrarias a la anexión de Crimea, el mensaje desde el Kremlin se aligeró de aditamentos diplomáticos. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2017 pudo calmar un tanto las aguas entre Moscú y Washington, pero el empresario inmobiliario enfrentaba fuertes presiones de los demócratas, que lo acusaban de haber ganado la elección contra Hillary Clinton con ayuda de Putin. Es así que Trump puso fin al Tratado de Reducción de Misiles Nucleares de Alcance Medio (INF en inglés), en agosto de 2019. “Si todo esto se desmonta no quedará nada de las limitaciones a la carrera de armamentos. No quedará nada más que la carrera de armamentos -dijo entonces el mandatario ruso- y si EE UU sale del INF y los misiles son colocados en Europa, naturalmente responderemos de igual forma”.

Desde los países occidentales se replicaron acusaciones por supuestas violaciones a los DDHH  del gobierno ruso  y en abril de 2021 el caso del presunto envenenamiento del líder opositor Alexei Navalny llevó la cosa al paroxismo. «Globalmente, nos comportamos de forma prudente y modesta, a menudo incluso sin responder a las acciones inamistosas o incluso a groserías flagrantes», dijo esa vez Putin en un discurso ante la Duma en el que recomendó a Occidente que no se confundiera prudencia con debilidad.

A medida que se acercaba el 30º aniversario de la disolución de la URSS, el 25 de diciembre de 2021, el Kremlin fue planteando con mayor énfasis la necesidad de establecer pactos de no agresión en Europa y le exigió a la Otan y la Casa Blanca compromisos en tal sentido. “Deben entender que no tenemos ningún lugar donde seguir retrocediendo” dijo el domingo 12. “No podemos permitir desplegar en Ucrania misiles que estarían a unos minutos de distancia de Moscú -insistió-, eso está en la puerta de nuestra casa”.

Desde Washington, el secretario de Estado Antony Blinken aseguraba que quería detener una agresión rusa. Su par Sergei Lavrov, en tanto, no le escapaba a reuniones y conversaciones telefónicas sobre el asunto, pero aseguraba que defenderían su posición con firmeza.

A esa altura, as cartas estaban echadas.

Tiempo Argentino, 12 de Febrero de 2023

Más pruebas contra EE UU por la destrucción del gasoducto Nord Stream II

Más pruebas contra EE UU por la destrucción del gasoducto Nord Stream II

Seymour Myron Hersh tiene 85 años y una aquilatada carrera periodística que lo catapultó a la fama allá por 1969, con una investigación sobre la Masacre de My Lai, una matanza de más de 500 habitantes de una aldea vietnamita cometida por tropas estadounidense. Ganador del Pulitzer, desde entonces publicó -cada vez con información verificada- atrocidades similares en Irak, Afganistán, incluso la verdad de cómo fue eliminado Osama bin Laden. Ahora, desde su blog Substack (1), confirmó que la explosión del gasoducto Nord Stream, registrado en setiembre del año pasado (2), fue un sabotaje ejecutado por efectivos de EE UU junto con el servicio secreto noruego y autorizado por el presidente Joe Biden.

Sy Hersh recibió, como era de esperar, críticas de la Casa Blanca y fue desmentido por el vocero de la Secretaría de Estado, Ned Price. Incluso en el portal de Wikipedia durante algunas horas apareció definido como un “conspiracionista”, esto es, un mentiroso. Se lo acusó de haber utilizado para su publicación una sola fuente anónima.

Sin embargo, además de que si se seguía la teoría de buscar a quién beneficiaba el estallido de los gasoductos que alimentaban a Alemania desde Rusia era obvio que los indicios apuntaban a Washington, hubo declaraciones sin pudor que así lo indicaban.

De hecho, a esta altura del año pasado y cuando aún las tropas rusas no habían cruzado la frontera, en una rueda de prensa Biden declaraba: «Si Rusia invade Ucrania le pondremos fin al Nord Stream II”. Un periodista, sorprendido, recordó que el ducto “está bajo control de Alemania”. Con una media sonrisa, el mandatario respondió: “Seremos capaces de hacerlo, se lo prometo”.

Por si esto no fuera suficiente, este 23 de enero -durante una audiencia en el Senado- el republicano Ted Cruz le preguntó a la subsecretaria de Estado Victoria Nulland si las sanciones que se votaban hace un año contra la tubería hubieran evitado el conflicto. “Estoy, y creo que el Gobierno también lo está, muy satisfecha de saber que el Nord Stream II es ahora un trozo de metal en el fondo del mar”.

Nulland es una ferviente propulsora de la guerra en Ucrania que venía desafiando a la Unión Europea desde su cargo de responsable de la política exterior de EE UU durante la administración de Barack Obama -siendo Biden vicepresidente- y es la esposa -y coequiper- de Robert Hagan, un ultraconservador cultor de soluciones bélicas para mantener el predominio estadounidense en el mundo.

Nulland se había hecho famosa en enero de 2014, unos días antes de la destitución del presidente Viktor Yanukovich, cuando se difundió una charla con el embajador estadounidense Geoffrey Pyatt en Kiev en la que se hablaba de la mejor forma de encauzar la que ya era una crisis importante para el mandatario constitucional. Si lo mejor sería a través de la ONU o de la Unión Europea. “Que se joda la UE”, dijo en un audio por el que luego debió disculparse.

1. https://seymourhersh.substack.com/p/how-america-took-out-the-nord-stream

2. https://www.tiempoar.com.ar/mundo/rusia-incorpora-ucrania-recupera-y-ahora-polonia-tiene-su-propio-gasoducto/

Los negocitos de Biden Jr. en Ucrania

El segundo hijo de Joe Biden, Hunter, está en el foco de una investigación en el Congreso de EEUU por sus negociados en Ucrania. Y no solo él. La red Twitter aparece cuestionada por haber silenciado -antes de Elon Musk- un artículo periodístico en que se revela el contenido de una laptop que el hijo presidencial dejó en un local de reparaciones en 2019.

El caso revela otro motivo para que Biden y los demócratas apunten contra Rusia por Ucrania. En Kiev, Biden Jr. ocupó un cargo en el directorio de la empresa de energía Burisma desde 2014. Donald Trump fue llevado a juicio político por querer usar el caso en su favor.

Ahora, los republicanos devuelven el favor y el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes le dio plazo a Hunter Jr. hasta el 22 de febrero para informar al Congreso sobre sus actividades comerciales. Consideran que usó sus influencias como hijo del entonces vicepresidente para sentarse en el directorio de una firma dedicada a un rubro del que no entiende gran cosa.

La oposición -que controla la Cámara baja- quiere avanzar también en la investigación por los documentos secretos que le encontraron al presidente en su residencia.

Tiempo Argentino, 12 de Febrero de 2023

Wagner, Mozart y la privatización de la guerra

Wagner, Mozart y la privatización de la guerra

Wagner le ganó el desafío a Mozart. No es que el músico alemán se haya enfrentado al austríaco. De hecho, el creador de Tristán e Isolda nació 22 años después de la muerte del genio de Salzburgo. Sucede que en Ucrania el grupo Wagner es una organización paramilitar contratada por Moscú para combatir en la guerra de Ucrania. Su contrapartida, el Grupo Mozart, cumplía las mismas funciones de guerra no convencional para las fuerzas de Kiev.

Los mercenarios de Wagner fueron claves en las batallas por la acería de Mariupol y ahora por la toma de Soledar y de Bajmut. Los Mozart eran, según un artículo de diciembre pasado del filósofo Bernard-Henri Lévy, entre otros analistas europeos, un equipo heroico que cuando termine la guerra “estará entre lo más luminoso del conflicto”.

Esta semana, el fundador de Mozart, el coronel retirado de la Infantería de Marina de EEUU, Andrew Milburn, dijo frente a una docena de “soldados de fortuna”, como se conoce a los combatientes por dinero, que “el Grupo Mozart ha muerto”. Lo llamativo es que no fue derrotado en el campo de batalla, sino que cayó por las tropelías que cometieron en sus ratos libre y por las denuncias sobre lavado de dinero y desvíos de fondos.

Foto: Facebook Andrew Milburn

Según un artículo del The New York Times, los soldados se la pasaban de juerga en clubes de striptease, se atiborraban de bebidas en los bares y gastaban sus energías remanentes en encuentros íntimos arreglados por Internet. «Había muchas palabrotas, muchas mujeres, muchas cosas que no querrías llevar a misa», señaló uno de los entrenadores de Mozart, identificado como Bob.

Podría ser una parábola de los nombres elegidos para nominar a las agencias de colocaciones de veteranos de guerra ávidos de dinero. Wolfgang Amadeus Mozart, de espíritu alegre y burlón, contra con Richard Wagner, adorador de los mitos germánicos y un precursor del nazismo. Pero quizás esta sea una imagen demasiado simplona.

En todo caso, que dos representantes del arte germánico hayan inspirado a esas compañías no es algo extraño al carácter teutón. Por estas tierras, durante la guerra entre las Provincias Unidos y el Imperio Brasileño (1825- 1828), hubo mercenarios alemanes que, contratados por el emperador Pedro I, sirvieron contra las tropas de los patriotas nacionales. Hubo un período en que Rio de Janeiro no les enviaba dinero y Manuel Dorrego, gobernador de la provincia de Buenos Aires, intentó en vano captarlos para la causa rioplatense. Todavía se recuerda la crueldad de Friedrich Rauch contra los indígenas de las pampas. Augustus Bullrich, nativo de Hannover y fundador a la sazón de una dinastía que aún da que hablar en Argentina, había sido uno de aquellos mercenarios y llegó a Buenos Aires detenido durante la batalla de Ituzaingó. Se afincó y pudo hacer negocios muy prósperos.

Que las empresas contratistas de “soldados de fortuna” hayan prosperado en las últimas décadas tampoco debe sorprender a nadie. Forma parte del ideario neoliberal de privatizar todo lo que se pueda al punto de que la más paradigmática -y ahora sutilmente olvidada por los medios- es la estadounidense Blackwater, otro nombre que se las trae (literalmente «agua negra», ¿agua de cloaca?). Fundada por el exoficial de la Armada de EEUU Eric Prince en 1997, la agencia ganó contratos con todos los gobiernos desde George W. Bush en adelante.

Prince se ufana de ser católico practicante y libertario y entre sus frases de cabecera figura una que pinta de cuerpo entero a la función de las tropas paramlitares en un mundo globalizado. “Creo en el libre mercado, por lo tanto no creo que el gobierno tenga la capacidad para brindar soluciones. Algunos piensan que puede resolver los problemas de la sociedad. Yo tiendo a pensar que las organizaciones privadas y de caridad presentan mejores soluciones”.

Y si, se muestra como filántropo. Pero en setiembre de 2007 miembros de Blackwater fueron hallados culpables del asesinato a mansalva de 14 civiles en Irak. A raíz de este hecho, el gobierno iraquí pidió que los “contratistas” fueran retirados del país. La firma, a todo esto, cambió el nombre, primero a Xe Services, luego a Academi, como figura ahora. Prince, a todo esto, ya no aparece como CEO y oficialmente la firma pertenece a los fondos de inversión Constellis Holdings y Apollo Global Management, vinculadas a la industria de la seguridad. Prince, particularmente, ofreció trasladar a los últimos funcionarios y residentes occidentales de Kabul tras el retiro de las tropas de EEUU y la Otan por la módica suma de 6500 dólares por cabeza.

 Milburn siguió los pasos de Prince tras dejar la Armada de EEUU. El hombre, nacido en Hong Kong y criado en el Reino Unido por la carrera de su padre, vio el negocio de la guerra privada y el año pasado se largó al emprendedorismo a través de Mozart. Con fondos de los gobiernos de EEUU, Gran Bretaña y Ucrania, contrató a veteranos sin preguntar de donde venían. Ahí si que hay tolerancia racial amplia y generosa. La mayoría eran del Reino Unido y de EEUU, pero también polacos y alemanes.

La excusa inicial era entrenar a los efectivos de la Legión Extranjera que defiende los intereses de Kiev y rescatar a tropas ucranianas atrapadas detrás de la línea de frente. Pero poco a poco se fueron metiendo en la contienda.  Luego reconoció que muchos se habían alistado seducidos por la paga, pero que en realidad no tenían la experiencia que habían declarado en la ficha de afiliación. “Lamentablemente pagaron esa inexperiencia con su vida”, declaró. Primero los fondos comenzaron a escasear, luego proliferaron las denuncias por el comportamiento de los combatientes. El caso es que esta semana Milburn dijo que solo quedaría un reducido grupo.  

“Hoy fue el último día para el Grupo Mozart -escribió el 31 de enero-. El nombre y la entidad se habían convertido en objeto de litigio y en una distracción de nuestra misión principal: entrenar a soldados ucranianos y rescatar a civiles. Pero, la misión y la gente continúan”.

Wagner, a su vez, fue creado en el 2014 y tuvo intervención en Crimea pero básicamente en Siria. El fundador es Dmitri Valérievich Utkin, nacido en 1970 en Ucrania y considerado hasta no hace tanto como un patriota por las autoridades de Kiev. Había sido teniente coronel y comandante en una unidad de las fuerzas especiales (Spetsnaz GRU).  El CEO actual es el magnate ruso Yevgueni Prigozhin. Como todas las compañías contratistas de soldados, recibió acusaciones de brutalidades y hasta se afirma que el nombre elegido dice mucho sobre sus objetivos a largo plazo. El Consejo de la Unión Europea sancionó en diciembre de 2021 a la empresa y a Utkin y Prigozhin por «violación de derechos humanos» en Siria, Libia, República Centroafricana, Sudán, Mozambique.

Tiempo Argentino, 5 de Febrero de 2023