por Alberto López Girondo | Ago 14, 2022 | Sin categoría
Estados Unidos mantiene la presión en torno de Taiwán y además de adelantar una “hoja de ruta ambiciosa” sobre la relación comercial con Taipei amenazó con realizar nuevos cruces aéreos y marítimos en el estrecho que separa a la isla del continente, en el marco de la escalada que se profundizó con la visita de la número 3 en la sucesión presidencial, Nancy Pelosi. El anuncio corrió por cuenta de Kurt Campbell, coordinador de la Casa Blanca para asuntos de la región Asia-Pacífico, quien también se quejó de “acciones provocadoras” de Beijing, aunque al mismo tiempo dijo que espera mantener canales de diálogo con el gobierno de Xi Jinping. En ese clima tenso, la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado chino presentó un nuevo “libro blanco” en el que afirma que no tolerará las actividades separatistas de la pequeña isla y no dudó en deslizar que usaría la fuerza de ser necesario para defender la integridad territorial.
El material, titulado «La Cuestión de Taiwán y la Reunificación de China en la Nueva Era», fue presentado este miércoles y allí se manifiesta la estrategia de Beijing para sostener el objetivo de recuperar la soberanía plena de ese territorio. «Somos una China, y Taiwán es parte de China. Es un hecho indisputable apoyado por la historia y la ley. Taiwán nunca ha sido un Estado. Su estatus como parte de China es inalterable», destaca el texto.
Se trata del tercer libro blanco sobre Taiwán desde que China continental fue reconocida como única representante del milenario país por el concierto de las naciones, a fines de los años 70. El primero data de agosto de 1993 y el segundo en febrero de 2000, y en ellos se exhiben los principios elementales y las políticas relativas a la isla, donde en 1949 se refugiaron las tropas nacionalistas que habían combatido a la revolución maoísta, al mando del general Chiang Kai-shek.
En esta ocasión, desde Beijing responden no solo a la ofensiva directa de la Casa Blanca y el Capitolio, representado por Pelosi, sino a un libro blanco de previo de Japón sobre Defensa, de fines de julio pasado. Allí, según protestó oficialmente la cancillería china, “se denigra la política defensiva, el desarrollo económico normal y la legítima actividad de China en el mar, así como exagera la llamada amenaza china», dijo el portavoz de la cartera de Exteriores, Wang Wenbin en una rueda de prensa. Para Japón, es muy probable que China se lance a una invasión y advierte que China está creando un «ejército de primera categoría» y aumenta el presupuesto de defensa con personal, armas convencionales y nucleares.
Mientras tanto, el gigante asiático acrecienta su influencia regional y mundial y esta semana el ministro de Exteriores de Corea del Sur, Park Jin, analizó con su par chino, Wang Yi, la gestión de cadenas de suministros y avanzaron hacia coincidencias sobre Corea del Norte. «La paz y la estabilidad en la península de Corea enfrentan graves amenazas sin precedentes», puntualizó Park, quien al cabo pidió gestiones para que Pyongyang regrese al diálogo con los vecinos del sur.
Simultáneamente el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, declaró al South China Morinig Post que quisiera hablar directamente con Xi para conversar sobre la guerra contra Rusia. Zelenski reclama desde el 24 de febrero que China se sume a los países que sancionaron a Rusia por la invasión. Si bien China condenó la operación militar -entiende que vulnera la integridad territorial de Ucrania- no fue partícipe de los castigos económicos. Y antes aun, el 4 de febrero, había firmado un acuerdo de amistad con Rusia.
Aunque no hay aún confirmación oficial, tanto la agencia italiana ANSA como el diario británico The Guardian aseguran que Xi Jinping viajará en los próximos días a Arabia Saudita para mantener una cumbre con el hombre fuerte del régimen, el príncipe Mohamed din Salman.
El rol que juega China en el mundo actual también se ve reflejado en el impacto que causó el retiro de todo tipo de colaboración y cooperación con Estados Unidos a raíz de la visita de Pelosi. Entre los temas más importantes de los que China se baja figuraba el acuerdo sobre cambio climático.
Militantes ambientales y pacifistas registraron este hecho y reclamaron al gobierno de Joe Biden por las consecuencias de la problemática gira para acordar algún avance en la cumbre climática, la COP27, que se desarrollará entre el 7 y el 18 de noviembre en Sharm el Seij, Egipto. Para ello, recuerdan que apenas hace un año el enviado estadounidense, el demócrata John Kerry, firmó una declaración conjunta con su par chino Xie Zhenhua en el que se comprometieron a fortalecer el Acuerdo de Paris y adoptar «estrategias a largo plazo destinadas a cero emisiones netas de GEI».
“Hacemos un llamado a la Casa Blanca y al Departamento de Estado para que se disculpe con China por aumentar innecesariamente la tensión en Asia Pacífico”, indica el Proyecto de Militarismo y Crisis Climática de Veteranos por la Paz (CCMP). “EE UU mantiene más de 200 bases militares, estaciona decenas de miles de tropas y realiza cientos de ejercicios militares para prepararse para la guerra contra China”, alerta a continuación.
Tiempo Argentino, 14 de Agosto de 2022
por Alberto López Girondo | Ago 12, 2022 | Sin categoría
La noticia podría titularse, en pocas palabras: «Lilita Carrió volvió a remover el avispero». No porque la fundadora de la Coalición Cívica esté planteando romper con la alianza que ayudó a formar con el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR), sino porque sus palabras, como pocas veces, calaron hondo en el conglomerado al que algunos irónicamente definen como «(ya no tan) Juntos por el Cambio».
En diversas entrevistas televisivas y radiales, la exdiputada nacida en el Chaco reclamó fijar «reglas de decencia» para armar la oferta electoral en 2023. Y apuntó sin misericordia contra algunos de los mayores exponentes de la coalición opositora: Rogelio Frigerio, Cristian Ritondo, Emilio Monzó y hasta Gerardo Morales. La primera vez que habló fue algo contemplativa con Patricia Bullrich, pero luego la exministra de Seguridad también cayó en la volteada.
«Tienen que tener reglas decentes (en JxC), no pueden tener más negocios. Le dije a Mauricio Macri que yo estoy harta de que haya doble juego, y voy a hablar. Y él me dijo que tengo razón. Yo ya hablé, y el tembladeral que hay… Me llaman a toda hora, pero aclaro que la unidad está asegurada», insistió Carrió.
La ofensiva «carriotista» apuntó a lo que denomina despectivamente «negocios políticos» y logro despertar viejos resquemores, por lo que salieron en fila a cuestionar las desmesuras de la lideresa centroderechista.
«No puedo ver con buenos ojos el espectáculo degradante de Elisa Carrió al golpear a dirigentes de Juntos por el Cambio objetando sus conductas éticas. Y esto sin mirar la propia y la de sus aliados. Basta, Carrió», escribió Bullrich en su cuenta de Twitter. «No vale todo, Carrió. Es de una gran irresponsabilidad tu actitud insultante hacia mí como gobernador. Si hay alguien al que le tocó enfrentar a la mafia y que no negocia impunidad, soy yo», se defendió Morales en la red del pajarito. La UCR, incluso, respondió con un comunicado en el que destaca: «Repudiamos las descalificaciones de Elisa Carrió que afectan el honor de dirigentes de Juntos por el Cambio, cuando lo esperable es trabajar para la unidad de nuestro espacio político como alternativa para el país».
Los únicos a los que deja afuera de sus dardos son Macri y Horacio Rodríguez Larreta, quien, sin embargo, tuvo que salir a desmarcarse, quizás porque no quiso aparecer como dándole combustible para ganar su propio espacio en la pelea por la candidatura presidencial. «Es muy saludable que haya discusiones internas, pero el límite son los agravios», dijo el alcalde porteño.
Discusión en masa
Un primer análisis sobre el estallido en la principal agrupación opositora es que la designación de Sergio Massa como ministro de Economía dejó descolocados a muchos que no esperaban esa forma de resolver la crisis en el Gobierno. Y los apuntados por Carrió tienen o tuvieron, de alguna manera, cercanía con el extitular de la Cámara Baja. «Todos los massistas que están en Juntos por el Cambio» deben irse de la coalición, reclamó. Pero a renglón seguido evaluó que el nombramiento del ex intendente de Tigre «salvó a Juntos por el Cambio, porque delimitó a los que querían confundir el año que viene a JxC con un “neopejotismo” junto con Massa y ahora no saben dónde están».
Puestos a esbozar interpretaciones maquiavélicas, hay quienes creen ver que la oportunidad para salir «con los botines de punta» coincide con la difusión de imágenes del fiscal y uno de los jueces del tribunal oral que juzga la causa Vialidad –en la que está imputada la vicepresidenta Cristina Fernández– jugando al fútbol en la quinta de Macri. Un escándalo que los medios opositores se encargaron de evitar minuciosamente y que para Carrió es un hecho menor que no pone en riesgo a las instituciones de la República.
Una mirada más amplia podría alegar que Argentina, como país presidencialista que es, no está habituado a este tipo de disputas dentro de las coaliciones. Por eso las diferencias en el Frente de Todos resultan para algunos sectores de la prensa como una amenaza perpetua de ruptura. Esta embestida de Carrió podría inscribirse dentro de ese mismo esquema, novedoso para las prácticas nativas.
Sucede que en los regímenes parlamentarios, donde las alianzas debaten sus diferencias abiertamente, lo usual es ensalzar las negociaciones como única salida para acordar políticas públicas. ¿Cuántas de las «negociaciones espurias» a las que alude Carrió son en verdad acuerdos políticos no solo lícitos sino quizás necesarios? ¿Qué es la política en estos sistemas democráticos sino el arte de negociar acuerdos?
Revista Acción, 12 de Agosta de 2022
por Alberto López Girondo | Ago 7, 2022 | Sin categoría
Hace 12 años, el entonces secretario general de la Unasur, Néstor Kirchner, viajó a Bogotá y Caracas con el objetivo de evitar una confrontación militar entre Colombia y Venezuela. El 7 de agosto de 2010 asumiría el cargo de presidente Juan Manuel Santos pero el impulsor de su candidatura, el líder de la derecha más acérrima de su país, Álvaro Uribe, pretendía dejarle un regalo envenenado a su sucesor antes de poner fin a sus dos mandatos consecutivos. Y no tuvo mejor idea que, días antes del recambio, provocar tensiones con su vecino, el presidente bolivariano Hugo Chávez.
La excusa fue que el gobierno chavista había tolerado la instalación de campamentos de las FARC en territorio venezolano. Chávez desmintió la denuncia presentada en la OEA pero sabedor de que la estrategia uribista -un aliado sin fisuras de cuanta postura belicista viene de Washington- consistía en atacar el modelo instaurado por el presidente venezolano, ordenó movilizar 20 mil tropas hacia la frontera común, de unos 2200 kilómetros.
Kirchner, un decidido impulsor de Unión de Naciones Suramericanas, aquel organismo regional desarticulado por los gobiernos conservadores regionales que llegaron al poder desde 2015, luchó a brazo partido para que Santos y Chávez no entraran en el juego de Uribe.
Fueron días de febriles negociaciones de las que también participaron los todavía presidentes Lula da Silva y Rafael Correa, que era a la sazón titular pro-témpore de la Unasur. Hubo múltiples llamados telefónicos y reuniones, dicen por ahí que incluso aprietes del exmandatario argentino. El caso es que Kirchner logró que firmaran el Acuerdo de Santa Marta para iniciar una era de amistosas relaciones entre jefes de estado de dos pueblos históricamente hermanados y sin la menor intención de enfrentarse. Desde ese día y hasta su muerte, Chávez nombraba a Santos como su “nuevo mejor amigo”.
Unas semanas después de este triunfo diplomático, el 30 de septiembre, Kirchner se pondría al hombro la defensa del gobierno constitucional de Correa, acosado por un golpe iniciado con un levantamiento policial. El 27 de octubre, Kirchner moriría en El Calafate de un paro cardiorrespiratorio. Venía mal del corazón y quién sabe si esta escalada de amenazas a la paz y la democracia en esta parte del mundo no fueron determinantes para acelerar ese cuadro.
Santos, mientras tanto, se recostó en Chávez y el gobierno cubano para apurar una mesa de diálogo con la guerrilla colombiana y así poner fin a casi medio siglo de violencia y militarización en su país. El uribismo pudo en setiembre de 2016 torcer la voluntad pacifista por un ajustado margen en un referéndum para la aprobación de los acuerdos de La Habana, trabajosamente construidos desde 2012.
No solo eso, su acólito más “confiable” para ese proyecto conservador, Iván Duque, llegó al Palacio de Nariño hace cuatro años y desde allí vino bloqueando la puesta en marcha de ese acuerdo. Poco le faltó para desatar una invasión a Venezuela el 23 de febrero de 2019, azuzado por Elliott Abrams, experto en golpes antidemocráticos de la Casa Blanca, y los gobiernos derechistas de la hora, enemigos declarados del chavismo.
Este domingo, un hombre surgido desde las filas de otro grupo guerrillero que se plegó a la paz décadas antes, el M-19, se calzará la banda presidencial en Colombia. Con el compromiso, entre otros, de concretar lo que aún falta de los acuerdos con las FARC, abrir el diálogo con la otra fuerza rebelde, el ELN, y llevar definitivamente la paz a esa atribulada nación. Una aspiración que comenzó, en gran medida, con Néstor Kirchner hace 12 años.
Tiempo Argentino, 7 de Agosto de 2022
por Alberto López Girondo | Ago 7, 2022 | Sin categoría
Era esperable que la administración de Joe Biden iba a intensificar la ofensiva contra China que había iniciado Donald Trump con su serie de sanciones comerciales comenzadas en marzo de 2018 por lo que argumentó que eran “prácticas desleales” del gigante asiático. De allí que el anuncio de la alianza Aukus con Australia y el Reino Unido en septiembre pasado no tomara por sorpresa a casi nadie. Pero en las últimas semanas la acelerada ofensiva de la Casa Blanca sobre la región Asia-Pacífico despertó preocupación en todo el mundo. En ese escenario, la visita a Taiwán de Nancy Pelosi, la titular de la Cámara de Representantes y tercera en la línea sucesoria del gobierno demócrata, es apenas un detalle en cierto modo anecdótico. La respuesta china, con maniobras militares y el retiro de todos los foros bilaterales es la señal de que ya no son tiempos para esperar la misma paciencia diplomática de Beijing: China ya es una potencia económica y muestra los dientes como potencia militar con la exhibición que hizo de misiles y un bloqueo naval en el mar circundante.
Esta aceleración de Washington se verificó luego de la gira de Pelosi por Singapur, Corea del Sur, Malasia y Japón que incluyó, de una manera muy criticada incluso en Estados Unidos, a Taiwán. Una larga conversación telefónica entre Biden y el presidente chino, Xi Jinping, hizo creer la semana pasada que habría alguna forma de entendimiento de que una escala de Pelosi en Taipei no caería bien para las relaciones sino-estadounidenses.
Pero cuando en la previa las fuerzas armadas chinas comenzaron a mostrar sus artefactos bélicos de última generación y desplegaron tropas en la zona costera frente a Taiwán no quedaron dudas de que aun frente al rechazo de las autoridades china, Pelosi aterrizaría en la isla. Cosa que hizo este martes.
Como era de esperar, la dirigente demócrata, de 82 años y con una importante carrera dentro del partido, deslizó críticas al sistema político chino. «La visita de nuestra delegación a Taiwán honra el compromiso inquebrantable de Estados Unidos de apoyar la vibrante democracia de Taiwán», tuiteó desde el aeropuerto. «Nuestras discusiones con los líderes de Taiwán reafirman nuestro apoyo a nuestro socio y promueven nuestros intereses compartidos, incluido el avance de una región del Indo-Pacífico libre y abierta», agregó frente a la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen.
El detalle que le faltó mencionar es que Chiang Kai-shek, el hombre que se refugió con sus tropas en esa isla donde asentó la República de China en 1949, tras el triunfo de la revolución de Mao Zedong, y en ese pequeño territorio asesinó a cientos de miles de opositores bajo el argumento de que, después de todo, eran comunistas. Fue funcional al proyecto de Occidente durante la Guerra Fría hasta que en 1971 el gobierno de Richard Nixon decidió poner las cosas en su lugar y promovió un acercamiento con Mao Zedong y el reconocimiento de que la única China era la que desde 1979 tiene la representación de ese país en todos los estamentos internacionales.
China creció aceleradamente con el impulso del sucesor de Mao, Deng Xiaoping, tras implementar medidas económicas más amigables con el capital. Hoy es la segunda economía del planeta y su crecimiento en todos los aspectos parece indetenible. Con 1400 millones de habitantes y toda la tecnología en sus manos, está en condiciones de tener el ejército más numeroso y mejor equipado del planeta. Mediante su proyecto de la Ruta y la Franja de la Seda y con los foros de cooperación fue, a la vez, construyendo alianzas comerciales y expandiendo su influencia en gran parte del mundo. Hoy es un contrapoder ineludible para Estados Unidos y sus aliados.
Previo a la controvertida gira de Pelosi, la vicepresidenta Kamala Harris había mostrado su presencia en el Foro de las Islas del Pacífico. El secretario de Estado Antony Blinken también anduvo recorriendo esos lares en busca de acercamientos. Este viernes, la subsecretaria de Estado Wendy Sherman invitó a los mandatarios de esa región a un encuentro en Washington en setiembre durante su paso por la isla de Tonga. Ayer, asistió a la celebración en las islas Salomón del 80º aniversario del desembarco de las fuerzas estadounidenses en Guadalcanal, Tulagi y las islas Florida, el 7 de agosto de 1942, para una batalla clave en la Segunda Guerra contra las fuerzas del Imperio japonés.
China y el gobierno de las islas Salomón firmaron en abril pasado un acuerdo de cooperación en materia de seguridad. El vocero de la cancillería china dijo esa vez que sería una cooperación «abierta, transparente e inclusiva» e insistió en que no era un acuerdo «dirigido a ningún tercero». Pero nadie ignora que la mirada estaba dirigida al Aukus.
En el intrincado juego geopolítico de la región, la historia cuenta. Y para el momento en que se disputaba esa batalla contra el Imperio del Sol naciente, China estaba dominada por las brutales tropas japonesas, que cinco años antes habían masacrado en una sola jornada a alrededor de 200.000 pobladores de la ciudad de Nankín, uno de los crímenes de guerra más atroces en la historia de la humanidad.
Huelgas en las industrias que más ganan en estos tiempos
La industria bélica y de maquinaria agrícola está en auge por la guerra en Ucrania y las sanciones contra Rusia, pero las patronales no son de compartir beneficios ni parar la ofensiva contra los derechos laborales. Los 2500 trabajadores de las plantas de Boeing en St. Charles, St. Louis y Mascoutah, Illinois, iniciaron este lunes una huelga hasta que la firma acordó este jueves mantener los aportes para el retiro de sus empleados, el pago de un incentivo y avanzar hacia la igualación de los salarios. Además de aviones comerciales, Boeing fabrica aeronaves de combate, misiles y drones y logró contratos millonarios desde el 24 de febrero.
Desde mayo, los trabajadores de Case New Holland en Burlington, Iowa; y Racine, Wisconsin, están en huelga por mejores condiciones salariales, sanitarias y laborales. La firma, fabricante de tractores, cosechadoras y equipo para la construcción y la minería, ofreció un aumento del 18,5% en tres años que fue rechazado por los delegados porque entendieron que así no cubrían la inflación. “Estamos esperando una oferta seria, no lo han sido todo el tiempo, hablaron en serio solo sobre tratar de quebrarnos”, dijo Nick Guernsey, líder de la seccional local de United Auto Workers (UAW), el sindicato de la industria automotriz, a KWQC, un medio online de Davenport.
Los afiliados a UAW lograron hace unos días una gran victoria puertas adentro del gremio luego de que delegados opositores a las viejas cúpulas consiguieron en un plenario reimponer una disposición que había sido dejada de lado hace quince años: que el sindicato pague un fondo de huelga desde el primer día del conflicto y no desde el octavo. “Ese fue uno de los temas más importantes para mí al entrar a trabajar. Tenemos muchos miembros de nivel bajo y de nivel inferior que viven de cheque en cheque. Es muy difícil para ellos pasar una semana sin paga”, explicó Jessie Kelly, de la planta de GM en Detroit, a Labor Notes, una red de militantes y activistas gremiales de base.
Tiempo Argentino, 7 de Agosto de 2022
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