por Alberto López Girondo | Ago 15, 2010 | Sin categoría
Dicen que cuando sólo se tiene un martillo, todo parece un clavo. Muchos catalanes podrían estar pensando algo así a partir de la prohibición de las corridas de toros en la región autónoma. Porque aunque parezca mentira, la ley de abolición de esa práctica milenaria quedó enfrascada en la disputa mayor por la autonomía de Cataluña. Y se inscribe en una ola de querellas por las soberanías territoriales que recorre el mundo desde tiempos inmemoriales pero que se potenció a partir de que el Tribunal de La Haya admitió como legal a la declaración unilateral de independencia de Kosovo de 2008.
La catarata de justificaciones para prohibir las corridas –crueldad, maltrato hacia animales indefensos, barbarie– chocó con una razón impensada cuando se inició la demanda: la tauromaquia es una costumbre que distingue como pocas a España. Su eliminación apareció como un excelente motivo para sustentar la identidad nacional catalana.
Unos días antes, el Tribunal Constitucional con sede en Madrid había rechazado un aspecto sustancial del Estatut de la Generalitat. «La única nacionalidad admitida es la española», decretaron los supremos. Esa rica región bañada por el Mediterráneo viene luchando por mayores grados de autonomía desde por lo menos el año 1200, y Barcelona fue uno de los pilares de la Segunda República. A la muerte del dictador Francisco Franco, en 1975, esos reclamos retornaron.
El Tribunal fue tan inoportuno como para abrir un canal por donde ahora se exacerban los deseos de independencia de muchos catalanes. Uno de ellos es el ex presidente del club Barcelona, Joan Laporta, que ya sueña con un país reconocido por la Unión Europea. No es para menos, la Copa del Mundo de Fútbol de Sudáfrica mostró que la base de ese equipo nacional estuvo formada por jugadores catalanes, surgidos en las canteras barcelonesas; pero defendían la bandera del reino.
Centralismo debilitado
Los promotores del Estado central esperaban que Madrid pudiera controlar las fuerzas centrífugas que expresan con mayor o menor efervescencia los partidos nacionalistas desde el País Vasco hasta Galicia. Entre otras razones porque esas regiones quedaron en manos de partidos españolistas (el PSOE y el PP). Por eso en el debate por los toros no faltó la voz del derechista Mariano Rajoy, que impulsa una moción al Congreso de los Diputados para que las corridas sean declaradas «de Interés Cultural General». La presidenta de la Comunidad de Madrid, la también «popular» Esperanza Aguirre, aportó lo suyo: «La prohibición es liberticida», dijo. Sólo pretende «romper los lazos entre Cataluña y España», agregó. «No tiene nada que ver con protección del medio ambiente ni con el maltrato animal», culminó.
Todo indica que el futuro en torno del «deporte de los cuernos» –que será ilegal en Cataluña desde el 1 de enero de 2012– es incierto. Y que la cuestión de la autonomía proseguirá por otros canales. En los últimos dos años hubo referendos simbólicos sobre la autonomía donde no se había registrado demasiada participación popular. Los analistas recalcaron entonces que el separatismo venía perdiendo vigor. Hasta la sentencia del Constitucional.
Los reclamos, ahora, fueron ganando en contundencia. Hubo marchas multitudinarias contra el dictamen del Tribunal. Pero hubo también otras manifestaciones muy nutridas donde los gritos fueron «Independencia» y «Adéu Espanya» (Adiós, España).
Dictamen no vinculante
El partido Esquerra Republicana de Catalunya ya avisó que iniciará acciones que lleven a discutir lisa y llanamente la emancipación. Y Convergència i Unió, dijo que «los derechos catalanes de autodeterminación no tienen límites». El portavoz de Candidatures d’Unitat Popular (CUP) de Cataluña, Adam Majó, animó a su vez al grupo independentista Causa Galiza a que impulsen convocatorias para debatir la soberanía plena de las provincias gallegas. Al mismo tiempo, el representante de la Izquierda Abertzale, Txelui Moreno, habló de «confrontación política y democrática» con el Estado central para lograr la independencia del pueblo vasco.
Una opción a futuro podría estar en la propuesta del presidente regional de Cataluña, José Montilla, miembro del partido del presidente de gobierno, José Luis Zapatero, que pidió la creación de un «Senado federal» en una España «multinacional», quizás pensando en el modelo boliviano. Una salida desechada en España por siglos.
El fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre Kosovo no es vinculante. Obliga, sin decirlo, a negociaciones con Serbia, que considera a ese territorio como sagrado para su propia nacionalidad y por lo tanto una provincia indisoluble. No viene a cuento ahora el horror de la guerra que en los 90 significó la desmembración de lo que fuera la Yugoslavia del mariscal Tito; pero sí que el fallo de La Haya alimentó temores y esperanzas por igual en el resto del mundo. En algunos casos, porque temen que pueda ser la excusa para otros pedidos de autonomía. En otros, porque puede ser una salida para concretar finalmente viejas aspiraciones de autodeterminación.
Allí mismo, en los Balcanes, en Bosnia Herzegovina, existe el deseo de reconocimiento de la República Sprska. En estos días se sumó otro foco de tensión en el Alto Karabaj, al sur del Cáucaso. Sucede que la población de ese territorio montañoso sueña con su independencia y el reconocimiento internacional como nación, pero Azerbaiyán amenaza con recuperarla del control que ejerce Armenia desde 1994.
No hay que viajar mucho para registrar los reclamos de Osetia del Sur y Abjasia, que se declararon independientes de Georgia. Rusia aprueba y apoya esa medida, en contra de los deseos de los georgianos. Una pugna en la que no faltan ingredientes geopolíticos, como ocurre con los más de 25 millones de kurdos, que varían desde pedir mayores grados de autonomía en la parte bajo jurisdicción de Irak o la independencia total en la zona turca.
En Europa, además del país Vasco (extendido entre España y Francia) hay reclamos de Escocia, en el Reino Unido; el Trentino – Alto Adige, de mayoría alemana, en Italia; y partes de Rumania y Eslovaquia, pobladas por minorías húngaras. Sin embargo donde se comprueba hasta qué punto el viejo continente está inmerso en esta controversia nacionalista es en el mismo corazón de la UE, en Bélgica, donde ganó las elecciones el partido separatista flamenco.
«Noble Bélgica, oh madre patria (…) te juramos que vivirás, vivirás siempre grande y hermosa en tu invencible unidad» dice la Brabanconne, la canción patria trilingüe de Bélgica. Una promesa que no alcanzó desde 1830 a conformar la unidad entre francófonos y neerlandófonos y es desde hace algunos años una amenaza constante de ruptura. O una pregunta sin respuesta.
Revista Acción, 15 de Agosto de 2010
por Alberto López Girondo | Ago 8, 2010 | Sin categoría
En una entrevista exclusiva, el presidente boliviano repasa parte de su pasado como dirigente sindical, cuenta cómo se hace política sin dinero y critica la cobertura que reciben dirigentes derechistas que huyeron al Norte.
Evo Morales impacta. Por una sencillez que en nada refleja el cargo que ocupa ni el lugar en la Historia que sin dudas ya se ganó. Por los logros desde que se dio a conocer como dirigente campesino, allá por los finales del siglo XX. Porque se empecina en cumplir con las promesas electorales de cambiar en profundidad y definitivamente a un país atravesado por la injusticia y el racismo. Y porque, aunque se niegue, podría dar lecciones de cómo amalgamar voluntades e intereses contrapuestos en beneficio de un bien común. La Constitución del Estado Plurinacional es un ejemplo, que recién se está poniendo en marcha luego de la aprobación de las cuatro leyes fundamentales.
Morales recibió a Tiempo Argentino el martes pasado, en su habitación del hotel Alkazar, de San Juan, donde había estado en la Cumbre de Presidentes del Mercosur. De sport, mientras se preparaba para un acto ante la comunidad boliviana afincada en Cuyo. Con poco tiempo, como le ocurre desde hace décadas desde que se metió en la dirigencia gremial de los campesinos cocaleros.
Responde parco, cuidando las palabras, se diría que tenso. Hasta que la conversación deriva en cuestiones personales, de esas que le dan dimensión de hombre, y entonces se relaja, se suelta. Ahí aparece un hombre consciente de su destino, con un pasado muy rico en vivencias. Que de un origen humilde como hijo de un trabajador golondrina, construyó luego una fuerza política capaz de convertirse por primera vez en una alternativa de poder, para la absolutamente mayoritaria población indígena de la nación fundada por Sucre y bautizada en honor a Bolívar.
−Usted contó la emoción que le producía haber estudiado en un colegio de Calilegua, sin saber siquiera el idioma, a haber llegado a recibir el título honoris causa de dos universidades en San Juan. ¿Cómo vivió ese momento?
−Pues conmovido, claro. Hay muchas cosas que pasaron. Y mira las que pasaron después de Calilegua.
−Vendió helado, jugó al fútbol, nada hacia suponer este presente.
−Vendía Picolé (palito de agua), y bastante vendía. Mi padre era muy trabajador, porque a veces había paro de trabajadores, entonces mi padre trabajaba sábados y domingos, esperando continuamente que hubiera paro.
−Claro, si había paro no podía cobrar.
−Ahí descansaba, claro.
−Usted recordó con agradecimiento a Kirchner y lo catalogó más que como secretario, como presidente de la Unasur. ¿Por qué?
−En 2006, cuando yo empecé, estaba de presidente Néstor Kirchner. Y en nuestras reuniones él me alentó, me inspiró, me orientó, me animó, me impulsó mucho en mi presidencia. Yo recién electo, y en mis primeros meses de presidente. Ha sido muy solidario conmigo. Y en mis primeros meses, mi primer opositor fueron las inundaciones, y él fue muy solidario en febrero, marzo, con helicópteros, fuerzas armadas ayudando a la gente por las inundaciones. Una larga historia. Y en el momento más difícil de amenazas por las trasnacionales después de la nacionalización del petróleo, después del 1 de mayo de 2006, cuando la oposición decía “no va a haber inversión, no va a haber nuevos campos petroleros, no va a haber exploración, se van a espantar los inversores”, ahí estaba Néstor Kirchner diciendo “no se preocupe, acá estamos nosotros, todos juntos”. También cuando desde el Oriente nos impedían la llegada de alimentos, aceite, estuvo presente, se ocupó de que nada nos faltara.
−¿Y con Lula cómo es la relación? Porque el tema del petróleo no fue fácil…
−(Sonríe) Con Lula, después del 1 de mayo de 2006, tuvimos problemas. Yo intenté en varias oportunidades comunicarme, y ha sido difícil comunicarme telefónicamente. Yo quería comunicarme, decirle que “vamos a tomar la propiedad”. Como no podía, decidí ejercer la propiedad como Estado. Expropiar, por supuesto. Ahí momentáneamente hubo un problema y ahí el mismo compañero Kirchner nos convocó a cuatro presidentes: él, yo, Chávez y Lula, bajo la dirección de Kirchner, en una ciudad de la Argentina, no me acuerdo exactamente, lo resolvimos.
−¿Qué les dijo?:“Pónganse de acuerdo”?
−Discutimos, yo le expliqué de manera detallada. Una vez que nos entendimos, ya mejoramos las relaciones y en diciembre de 2006, en la Cumbre de Jefes de Estado de Europa, Latinoamérica y el Caribe, en Viena, hemos superado eso. Nos sentamos a ver cuáles son nuestras diferencias. Y yo le dije: “Tengo un mandato del pueblo y el mandato del pueblo es ejercer el derecho de propiedad como socios, no con patrones.” Y uno de los contratos ilegales e inconstitucionales que decía (recita de memoria): “el titular −que es la transnacional− adquiere el derecho de propiedad en boca de pozo”. Y nos dicen los gobiernos neoliberales “cuando está bajo tierra sigue siendo nuestro, pero cuando sale de boca de pozo, ya parece que son de las trasnacionales petroleras”, y acabamos eliminando eso.
−¿Ahora la relación es buena?
−No… está bien. Con Lula ahora tenemos excelentes relaciones. Compartimos ideales, él como presidente obrero, yo como presidente originario. Esa es también la diversidad de Sudamérica
−Bueno, son los dos presidentes que vienen de más abajo.
−Así es, ambos venimos de abajo, pero yo mucho más abajo que él. (Risas)
−Qué le diría a Obama si lo tuviera adelante?
−Le diría que como uno de los discriminados, como es su sector social, que no discrimine a otros latinoamericanos en los Estados Unidos. Le diría que como excluido, marginado, perseguido, como afroamericano que es él, ¿Cómo puede permitir normas como las de Arizona para expulsar a los latinoamericanos? Que por encima de nuestra diferencias de no al capitalismo ni al imperialismo, esto es algo social importante. Seguro que mañana voy a enviar una carta a Obama que estoy elaborando, ahí va a ver. (Efectivamente, la carta fue anunciada dos días después, está fechada el jueves 5 de agosto.)
−¿Cambiaron algo los Estados Unidos entre Bush y Obama?
−Para nada. Hasta ahora, para nada. Sólo la expectativa de su presencia en la presidencia, pero yo siento que no cambia nada. Sigue el bloqueo económico a Cuba, siguen esas políticas del capitalismo en crisis. Eso yo no puedo entender. Como vengo de una familia pobre, cuando hablamos de capitalismo se habla de gente millonaria, de Estados ricos, y que tengan semejantes crisis económicas. Las quiebras, la crisis, las nacionaliza Obama. Aquí nosotros nacionalizamos la riqueza, pero no la pobreza ni la crisis. Esa es también nuestra diferencia.
−¿Qué le aconsejaría ante las crisis? Porque Latinoamérica tomó otros rumbos y le fue bastante mejor.
−Mira, yo no soy quién para aconsejarle ni dar lecciones sobre políticas económicas. Respeto sus políticas si son democráticas, por supuesto, pero lo que no aceptamos es en este nuevo milenio a los imperios, a las monarquías, oligarquías o jerarquías. Estamos en el tiempo de los pueblos. Por lo tanto habría que implementarse políticas que beneficien a los pueblos y no simplemente a grupos de los pueblos. Esa es nuestra profunda diferencia. Tarde o temprano, estoy convencido, el capitalismo va a caer, y los pueblos se levantarán. Entonces, antes de que sean rebasados por los pueblos, es mejor encabezar esas profundas transformaciones.
−Otro dato de la realidad es que mientras en Bolivia se aprobaba la Ley de Autonomía (último eslabón para implementar los cambios de la nueva Constitución), donde se reconocen 36 nacionalidades, en España se discute con fuerza la nacionalidad catalana.
−Es todo un proceso ese de las transformaciones democráticas, los cambios estructurales, los cambios orgánicos de las distintas estructuras del Estado. En Bolivia tenemos un Estado plurinacional, no un Estado colonial. Un Estado con autonomías departamentales, regionales, pero en el marco de la unidad del país. Esa es la transformación que hacemos, felizmente con el acompañamiento del pueblo. En Bolivia ya estamos en la tercera etapa de esa Asamblea Constituyente, que es la implementación de la Nueva Constitución. Felizmente acabamos ya con las leyes orgánicas, ahora vienen las leyes laborales, sociales, productivas, para garantizar estas transformaciones profundas de Bolivia. No faltaron en los pasados años quienes entendían la autonomía como independencia, o autonomía para pequeños grupos que después de perder a nivel nacional, se metieron en las regionales para que esas autonomías sean las oligarquías. Se equivocaron, y nosotros estamos buscando autonomía para los pueblos y no para las oligarquías. Esa es la profunda diferencia. Ahora, cuando ya empezamos a implementar autonomías para los pueblos, hay resistencia en los departamentos (o provincias, como los llaman aquí), resistencia porque no quieren soltar la plata allí.
−¿Cómo marcha eso? ¿Cómo cree que cambiará la sociedad?
−Mira, yo sé que cuesta cambiar. Por eso yo digo, podemos cambiar con alguna dificultad normas, leyes, una Constitución, pero lo que no se puede cambiar es la mentalidad. Eso es lo más difícil para mí. Ahí tenemos muchas diferencias. Y quienes venimos de las luchas sociales, que somos dirigentes sindicales o de cualquier movimiento social, sabemos que fundamentalmente la función pública es servicio, es sacrificio, es compromiso con el pueblo. No pensar en uno o en dos, mientras que hay alguna gente que ya no son de compromiso, de sacrificio para los pueblos, eso es lo peor. Aquí se requiere de una profunda reflexión, educación, orientación si pensamos en nuestra querida Bolivia. Y mejor todavía si pensamos en integrarnos a Sudamérica, a nuestra querida Latinoamérica. Yo sigo convencido de que somos la esperanza para el mundo. Entonces ¿Qué hacer ahora?
−La lucha más fuerte la tiene entonces dentro de sus propias filas. Cambiar al hombre, como pedía el Che Guevara.
−Sí, sí, eso es, estoy convencido: cambiar al hombre, un nuevo hombre, con una nueva mentalidad. Eso empieza desde la niñez. Hay ciertas estructuras como la justicia o la policía, donde a veces es muy duro, muy duro, muy duro… Porque es el Estado colonial, y el Estado colonial es la mentalidad, y esa mentalidad que está representada en el Estado colonial es el egoísmo, es la ambición personal, que no es una buena ambición para la patria.
−¿Cuándo se pensó como presidente? Imagino que no cuando estaba en Calilegua.
−No, para nada. Ni cuando fundamos ese instrumento político de la liberación económica y social. ¿Cuándo pensé? En 2002, para mi primera candidatura. Con otros dirigentes especialmente del sector campesino hicimos un programa, que era como un pliego único de la Central Obrera Boliviana. No era un programa-programa (repite con énfasis). Nos presentamos, no teníamos plata y nos sorprendemos. Cinco partidos en total eliminé: Bolivia Libre, un supuesto Partido Socialista que se va con la derecha, otro pequeño de Oruro, cinco legalmente reconocidos juntos con la cabeza del MNR de Gonzalo Sánchez de Losada. Nos ganaron con menos del 1% y nos robaron el triunfo.
−Le hicieron un gran favor, suele decir.
−Pero me quedé tranquilo y contento, porque no estábamos preparados para gobernar porque hemos dado la sorpresa.
−¿Pero pensaban que podían ganar?
−No. Las encuestas decían que tendríamos alrededor del 5% máximo, cuando hemos sido los primeros, y solos, y no como el MNR, eliminando a 5 partidos aliados entre sí. Y ahí dije: “En cualquier momento soy presidente, hay que prepararse.”
−¿Cómo fue ese momento? ¿Cómo fue eso de prepararse? ¿Se trataba de cuadros, de una preparación personal?
−Mira, ese año ganamos en el departamento de Potosí, sin candidatos, hemos ganado senadurías sin candidatos.
−¿Cómo es eso?
−Mira, en un departamento el ganador tiene dos senadores y yo tenía dos candidaturas a senadores. Sin embargo, faltando dos semanas el segundo candidato renunció y solo hemos ido con un candidato. Ganamos el departamento y nos correspondían los dos senadores, pero no teníamos a los dos senadores… Igualmente ocurrió en el departamento de La Paz. Y lo más importante, mis compañeros del campo, mis hermanos, hermanas, dejaron de trabajar escuchando la radio voto a voto. Mirando, mirando… Faltaba poquito para ganar (junta la uña del pulgar a la punta del índice derechos). Esa es la alegría. Y yo tenía miedo. Pero eso fue un error de la derecha-derecha (vuelve a enfatizar). El error de los Estados Unidos. Si yo hubiera sido el enemigo de ese momento político, hubiera metido al Evo Morales como Presidente en 2002, cuando todavía no estábamos preparados, y además de los 130 diputados teníamos apenas 27, lo mismo nos pasaba en Senadores. Éramos minoría y todavía sin ninguna preparación. Y ellos, mayoría, con su bancada, me hubieran eliminado.
−¿Y qué pasó?
−Pues mira, qué hizo ahí el ex embajador de los Estados Unidos, Manuel Rocha, ese que dijo que yo era el Bin Laden andino, de los cocaleros a los talibanes. Pues faltando dos semanas para la elección, dijo: “No voten por Evo Morales, y si lo votan no habrá apoyo internacional.” ¿Y qué hizo?, Juntar a dos partidos que son de la derecha, pero eran enemigos entre ellos: el MIR y el MNR. ¿Quiénes eran los operadores para estas alianzas? Uno condenado por narcotráfico, Oscar Eid Franco, y otro también narcotraficante, el delincuente Carlos Sánchez Berzaín, que se escapó a los Estados Unidos, y su secretaria fue encontrada con más de cuatro toneladas de cocaína en el aeropuerto de El Alto. Estos dos delincuentes eran operadores políticos, uno a nombre del MIR, otro a nombre del MNR. Y ellos hablando a nombre de la democracia, y yo, ahhh, asco (espanta con la mano derecha). Yo digo felizmente, si el embajador de los Estados Unidos hubiera sido inteligente le metía al Evo Morales, y en un año estábamos servidos. Parlamentarios de la oposición en mayoría, todavía sin ninguna experiencia, sin un programa. Hubiera pasado lo que con (Hernán) Siles Suazo, que no tenía mayoría parlamentaria y se volcaron los movimientos sociales contra él por una cuestión económica.
−¿Cómo hizo para hacer política sin plata?
−Todo organización, todo concientización, debate con los movimientos sociales, toda esa estructura. En mi sector, el del Trópico fundamentalmente, se movilizó para la campaña a nivel nacional. Hubo aportes sindicales, aportes de otras formas en las comunidades. Se gasta algo de propaganda en televisión, se gasta algo en las radios, algo en panfletería y en la movilización. Movilizarse con el aporte de cada uno. No es que el jefe del partido y el que es presidente va a poner plata. ¿Qué plata yo puedo poner? Cuando empezamos en el 95, en Chapare especialmente, nuestra primera participación en elecciones municipales, decisión orgánica, sindical, elección desde las bases de concejales, no teníamos plata para hacer panfletos ni afiches. La derecha nos inundó de propaganda y algunos compañeros ponían esos afiches de la derecha y nosotros decíamos: “Qué pasa compañero, ese no es nuestro partido, estamos haciendo propaganda para nuestro partido.” Y el compañero de base nos decía “pero ustedes también traigan su propaganda”. Y ahora qué hacemos. No tenemos plata. Por sindicato, por la central campesina un aporte. Hicimos todos un aporte, ya para banderas, ya para afiches. Nos alcanzó para 15 mil afiches, en la región, y los compañeros en vez de repartir, en vez de colocar, se lo llevaron dentro de sus casas (risas).
−¿Como recuerdo?
−Como recuerdo, como si fuera de nuestros libertadores. Y yo no era candidato. Me acuerdo siempre de una compañera, Herminia Mamani, no teníamos banderas de Izquierda Unida. Habíamos ido con la Izquierda Unida, así, a la prestada, y la bandera de un partido que se llamaba Movimiento Bolivia Libre era roja y amarilla, y la de Izquierda Unida era como la tricolor de Bolivia, amarillo, rojo y verde. Pero nosotros no teníamos nada. Herminia, nos comentó, fue decirle a una compañera: “Usted vaya a hablar contra el Evo Morales, contra el instrumento político, y diles que eres de Movimiento Bolivia Libre y que te den todas sus banderas.” Y habló contra mí, contra Izquierda Unida, y en el MBL le dieron todo. La compañera se había conseguido una tela verde, que las cosieron y así han tenido la bandera tricolor de Izquierda Unida. Le puedo comentar bastante de esto.
−Esos son los gestos que construyen, ¿no?
−Eso es, compromiso.
−¿Qué le falta construir aún?
−Seguir trabajando por la igualdad, por los sectores más abandonados. Según las Naciones Unidas, la extrema pobreza ha bajado del 40 al 30%, y es muy alentadora esta cifra. Evitamos la deserción escolar, con un bono llamado Juancito Pinto. La Renta Dignidad para los abuelos, que ahora son los abuelos de verdad porque disponen de un poco de dinero. Porque ahora en el campo los abuelos tienen para pagar las tarifas de energía eléctrica con su renta que reciben mensualmente. Es poco, pero tiene mucho significado para ellos. Quiero mejorar eso, esa es una forma de cómo ayudar a la gente no pudiente, a la gente abandonada históricamente. Otro deseo que tenemos es que los niños sean bien alimentados. Sin hambre. Estamos haciendo algunas industrias sobre procesos de cítricos, leche y otros productos, para mover las economías regionales y eso es alimento para niños en edad escolar.
−¿Cómo se posiciona la derecha? ¿Hay alguna posibilidad de levantamiento?
−Ninguna. Está totalmente derrotada. El último de sus líderes, mi contrincante Manfred Reyes, un delincuente, un maleante, se escapó a los Estados Unidos. Lamentablemente, los Estados Unidos, bajo la presidencia de Obama, se convierten en el basurero de los delincuentes de Latinoamérica. Los delincuentes se escapan allá y él no hace nada. ¿Cómo puede recibir a los delincuentes y darles asilo político? Desde Goñi, González de Losada y tantos otros. Los ministros que acá robaron, siguen escapándose a los Estados Unidos.
−¿Quién es hoy el principal enemigo de todo este proceso revolucionario?
−Algunos grupos oligárquicos, por supuesto, pero sobre todo es el capitalismo, el imperialismo de los Estados Unidos. Mediante la agencia norteamericana Usaid se infiltran en algunas alcaldías, algunos movimientos sociales, con prebendas, tengo cantidad de documentos sobre ese tema. Tratan de confundir, de enfrentar algunos departamentos entre ellos. Siempre ha sido así la historia, antes enfrentaron a La Paz con Chuquisaca y ahora quieren enfrentar a Oruro con Potosí. Pero son bien orquestados, bien organizados, para tratar de confundir este proceso. En 2007 o 2008, hablaron de que necesitábamos tener dos tercios para aprobar la Constitución, ahora tenemos dos tercios en diputados, dos tercios en senadores, dos tercios en alcaldes, dos tercios en gobernadores.
−¿Y no les resulta suficiente?
−Como ahora tenemos dos tercios, nos tratan de totalitarios, de autoritarios, de dictadores. ¿Qué culpa yo tengo si la gente nos apoya y tenemos dos tercios en todas las estructuras?
Tiempo Argentino, 8 de Agosto de 2010
por Alberto López Girondo | Ago 7, 2010 | Sin categoría
Las burocracias de los países latinoamericanos tienen una concepción del mundo que va a contrapelo de lo que proponen los actuales gobernantes. Una visión subalterna para cada una de las naciones con el poder central.
Una regla elemental de la diplomacia dice que los mandatarios deben llegar a un encuentro cumbre para la firma los documentos que han elaborado antes los funcionarios menores. No es norma del buen arte que los acuerdos se alcancen sobre la hora y bajo el impulso personal de los signatarios. Cuando eso ocurre, algo anda mal en el engranaje de las relaciones.
Este momento excepcional de los países sudamericanos obedece a circunstancias históricas poco comunes, pero fundamentalmente a la coincidencia en tiempo y espacio de un grupo de presidentes con similares visiones del mundo, un consenso interno importante y, sobre todas las cosas, la voluntad política de construir territorios de integración sólidos y duraderos, que subsistan más allá de su propio paso por este mundo.
El Mercosur prosperó de voluntades similares entre el gobierno de Raúl Alfonsín y José Sarney cuando a mediados de los ’80 firmaron la Declaración de Iguazú, que plasmaba el deseo frustrado de Perón, el brasileño Getúlio Vargas y el chileno Carlos Ibáñez del Campo en los años cincuenta. La fecha de nacimiento establecida para el Mercado Común del Sur, sin embargo, es la firma del Tratado de Asunción entre los cuatro miembros iniciales, la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay.
Pero la simple enumeración de quienes dieron el puntapié inicial a ese esbozo de integración ya indica sobre qué bases se sustentaba. Carlos Saúl Menem, Fernando Collor de Melo, Andrés Rodríguez y Luis Alberto Lacalle Herrera fueron notorios representantes de la concepción neoliberal que primaba hace 19 años, y uno de ellos, el paraguayo, ni siquiera puede decirse que había llegado al poder democráticamente.
La última cumbre, que se desarrolló en San Juan esta semana, mostró de un modo categórico la realidad de un grupo de presidentes que buscan formas de avanzar en la integración. Pero también el nivel de oposición que encuentran en esta etapa clave, tanto de los sectores más conservadores de cada sociedad como de los estamentos intermedios en la burocracia diplomática de cada país.
Los detalles de esta puja se dejaron ver el lunes, cuando los cancilleres anunciaron los acuerdos políticos más trascendentes en años, pero aún faltaba la frutilla del postre, que era consensuar el Código Aduanero. Para los medios concentrados nacionales y muchos periodistas especializados, la demora en rubricar ese documento era una prueba de divergencias insalvables, de que las negociaciones estaban estancadas. Esa mirada burlona y prejuiciosa desmerece siempre cualquier resultado que pueda obtener ese puñado de gobernantes de sesgo progresista en el subcontinente.
Porque ese día se había anunciado la creación del Instituto Políticas Públicas de Derechos Humanos del Mercosur (IPPDDHH), un organismo que tiene como objetivo explícito “contribuir al fortalecimiento del Estado de Derecho en los Estados Partes, mediante el diseño y seguimiento de políticas públicas en Derechos Humanos, y a la consolidación de los Derechos Humanos como eje fundamental de la identidad y desarrollo del Mercosur”. La institución funcionará en la ESMA, el predio que simboliza como pocos la represión de los ’70 en el Cono Sur a través del Plan Cóndor, ese otro Mercosur, pero de la barbarie.
También se aprobó el Acuerdo sobre el Acuífero Guaraní, que define a esa preciada reserva natural como un “recurso hídrico transfronterizo” del que los países del Mercosur “son los únicos titulares”. Esto es, son los únicos dueños de una de las reservas de agua más grandes del planeta y determinarán el uso y explotación que se le dará “de acuerdo con sus disposiciones constitucionales y legales, y de conformidad con las normas de derecho internacional aplicables”.
Recién el martes, tras la llegada de los presidentes, se avanzó en los aspectos más trascendentes de la parte económica y “se destrabó” el esperado Código Aduanero. Quienes lograron “destrabarlo”−sin entrar en detalles− fueron la presidenta Cristina Kirchner y el uruguayo José Mujica. Otros aspectos que hacen a la política común y que cristalizaron en el documento final de la Cumbre fueron “destrabados” por Cristina y el brasileño Lula da Silva.
Lo que no se ve tanto es quiénes son los que traban este tipo de compromisos. El ex dirigente metalúrgico paulista reveló una parte de la cuestión, cuando dijo que los presidentes “sufren muchas presiones” de los sectores económicos y de empresarios de cada país, que “quieren vender pero no comprar”. Y agregó, lapidario: “eso no es comercio internacional”.
Lo que sigue es un catálogo de expresiones que muestran dónde se ocultan los enemigos de la unidad. Lula y Cristina coincidieron en que “el comercio entre naciones debe ser equilibrado, tener un camino de doble mano”. El brasileño destacó varias veces en la conferencia de prensa conjunta que los avances del Mercosur, “son una respuesta a quienes se oponen al bloque”. Y abundó: “Existe una confianza mutua que no existía tiempo atrás.” A modo de aclaración, Cristina dijo que se habían “saldado los diferendos que teníamos”. Y resaltó que “muchos no creían que se pudiera llegar a firmar el Código”, sin mencionarlos.
Hace pocas semanas, Mujica y Cristina habían dado un paso enorme para “destrabar” otro conflicto no menos determinante para el futuro de la unión continental, como lo es el corte del puente de Gualeguaychú por la instalación de la pastera de Botnia en Fray Bentos. También en este caso, la respuesta vino del diálogo directo de los mandatarios entre ellos y con los vecinos de la asamblea popular que durante tres años bloquearon la ruta al puente internacional.
“No hay que temerle a los conflictos, hay que temerle a la esterilidad de los conflictos, cuando son nada más que mera confrontación. Toda superación tiene contradicción”, filosofó Mujica. El uruguayo destacó la actitud para “dejar atrás el chauvinismo, en el que cada país se creía el centro del universo” y apostar por la integración. Lo que ninguno de ellos creyó conveniente decir es que la solución no vino de los cuerpos diplomáticos de carrera sino de los superiores políticos, y de una relación personal entre ambos mandatarios que superó diferencias y promovió avances decisivos.
Las burocracias de los países latinoamericanos tienen una formación y una concepción del mundo que va a contrapelo de lo que se proponen los actuales gobernantes. Una visión subalterna para cada una de las naciones con relación al poder central. La oposición en muchos rincones de los cuerpos diplomáticos va desde el “cajoneo” de los temas fundamentales hasta el “teléfono descompuesto”, que provoca irritaciones innecesarias. Y puede llegar hasta las “denuncias graves”, como la supuesta “diplomacia paralela” entre la Argentina y Venezuela.
Como si las relaciones entre países que forman parte de un bloque de integración no se debiera realizar en todos los niveles del aparato estatal… Integración significa que los países deben coordinar la diplomacia para el trato con el resto de las naciones del mundo, y no para aplicar la desconfianza entre compañeros. Nadie pretendería canales diplomáticos para tratar divergencias entre las provincias argentinas, por poner un ejemplo. Tampoco debería haberlos en el Mercosur, la Unasur, o las instituciones que vayan surgiendo a futuro. Para eso están los organismos respectivos de cada área.
Salvo que se reduzca al país hermano a un mero socio comercial del que hay que defenderse porque tiene un apetito voraz, que es la tesis que defiende el candidato opositor para las elecciones brasileñas de octubre próximo. “Lula se subordina a Chávez”, dijo José Serra, seguramente pensando en canalizar las aspiraciones de muchos empresarios paulistas, donde gobernó hasta hace unas semanas. “Basta de perder tiempo con el Mercosur y no hacer respetar los intereses de los exportadores brasileños a la Argentina”, es su mensaje de campaña. Posición que extraña, porque es evidente la fuerte influencia de las empresas brasileñas en este lado del mapa, donde en los últimos años compraron una parte sustancial del aparato productivo local.
“Debemos avanzar hasta que el Mercosur sea algo de lo que nadie tenga la menor duda: de que somos amigos en la construcción de un bloque político, económico, social y cultural”, dijo Lula cuando recibió el martillo del Mercosur de manos de la presidenta argentina, Cristina Fernández. De eso se trata.
Tiempo Argentino, 7 de Agosto de 2010
por Alberto López Girondo | Ago 6, 2010 | Sin categoría
«Esto parece un estado de sitio, me imagino que habrá sido así hace 30 años.” La frase, en boca de Camila Vallejo, la joven de 23 años que lidera a los universitarios que reclaman una profunda modificación del sistema educativo chileno, sonó a descubrimiento. Pero no es porque recién tuviera conciencia de que esas escenas fueron cotidianas en las calles de Santiago por aquellos lejanos setentas. Después de todo, viene de una familia de militantes comunistas ligados al gobierno de Salvador Allende. Sin embargo, una cosa es la imagen que dejan los recuerdos de los mayores, los libros de historia o los documentales, y otra el áspero sabor de las bombas lacrimógenas, las corridas y los palazos en la propia espalda.
La represión policial, que el jueves castigó la marcha convocada por los estudiantes trasandinos y terminó con la detención de 874 muchachos, fue justificada por el vocero presidencial y primo de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick. “La policía actuó conforme a la ley y está cumpliendo con su responsabilidad. Cuenta con el respaldo del gobierno”, sostuvo, sin reparar en que las brigadas antimotines actuaron al amparo de un decreto emitido en 1983 por el dictador Augusto Pinochet para disolver las protestas cada vez más masivas en su contra.
“Alguien se ha empeñado en que, como los ‘indignados’ han tomado la Puerta del Sol como un símbolo, pues nosotros también tenemos que tomarla como demostración de que no les vamos a dejar instalarse allí”, lamentó, a más de 10 mil kilómetros de distancia, José Manuel Sánchez Fornet. El hombre sabe algo de lo que habla, ya que es el secretario general del Sindicato Unificado de la Policía española (SUP) y en declaraciones a la Cadena SER se deshizo en reproches contra “los errores políticos” cometidos en Madrid cuando expulsaron a los “indignados” del 15M de Puerta del Sol, provocando una situación tensa que el mismo jueves dejó un saldo de al menos 20 manifestantes heridos.
María Dolores Carrión es delegada del gobierno central en la Comunidad de Madrid y, al mismo tiempo, es una profesional de carrera que asumió en abril pasado como enlace entre las dos administraciones. Por eso recordó que el PSOE está haciendo un trabajo conjunto con el ayuntamiento, en manos del PP. Si bien no lo dijo expresamente, quedó en el aire la sensación de que los dos partidos, que públicamente tienen duros enfrentamientos de cara a las elecciones adelantadas para noviembre en el plano nacional, quieren la capital “limpia” de quejosos antes de la visita programada de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud, que se desarrollará en Madrid del 16 al 21 de agosto.
“No se puede desalojar un lugar por la mañana y que por la noche se reproduzca la situación. Hay que poner los medios para evitar que eso vuelva a reproducirse”, dijo la delegada, también a la Cadena SER, para justificar la carga policial que se abroqueló para que los manifestantes no vuelvan a ocupar los espacios públicos.
Se comienza a percibir en los grandes medios españoles y en los dirigentes políticos la caracterización de los “indignados” como una suerte de piqueteros a la europea. En la misma categoría en que pusieron en su momento a Evo Morales, conocido primero como el dirigente cocalero boliviano que encabezaba cortes de ruta para manifestar la voluntad de cambio de la población, harta de las mismas leyes neoliberales que están hundiendo a los países desarrollados. Todavía se recuerda el desdén con que fue tratado Morales en su primera visita a España como presidente, por haber ido a una entrevista con el rey español vestido con su ahora tradicional chompa.
Temiendo esa tercermundización, será que el dirigente gremial policial Sánchez Fornet recomendó a los 15-M “organizarse de otra forma”, o sea, sin cortar el tráfico, para luchar mejor por la “noble causa que defienden”. Será también por esta razón que Ignacio Lario, presidente de la Asociación de Comerciantes de Preciados el Carmen y Arenal (Apreca) –por las calles que rodean a la Puerta del Sol– reclamó que “en caso de que fuese necesario, la policía use la fuerza”.
No puede decirse que Lario manda a decir las cosas. “Si tienen autorización para concentrarse en Sol, bien, si no, la policía no debería permitirlo, porque están cometiendo una clara ilegalidad”, se explayó. Y para hacer cumplir las leyes, recomendó a las autoridades seguir “una serie de pasos: no se puede empezar dando voces ni palos, aunque llega un momento en que las personas no quieren retirarse y entonces la única persona que, por ley, puede usar la fuerza es la policía”. La hoja de ruta del tendero es un verdadero plan de operaciones: primero la policía “hablará”, luego “ordenará”, después “forzará” y, finalmente, “usará la fuerza”.
Para agregar más leña al fuego, el Partido Popular –favorito para las próximas elecciones– no ahorró lisonjas hacia su caudal electoral. Así, el secretario general de los conservadores madrileños, Francisco Granados, afirmó que “está planteándose muy seriamente” convocar a una contramanifestación en apoyo de los comerciantes. “Que 300 indignados estén condicionando la convivencia de más de 3 millones de habitantes” de Madrid, le resulta intolerable. Algo parecido piensa el candidato socialista al gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba.
En Santiago, mientras tanto, las imágenes de la brutal represión policial se cruzaron con las del incendio de una sucursal de la tienda La Polar, ubicada detrás de la Casa Central de la Universidad de Chile. Testigos citados por los medios santiaguinos dicen que casi en simultáneo con la represión, un grupo de jóvenes habría levantado las cortinas de hierro para luego lanzar varios artefactos incendiarios hacia el interior. De inmediato comenzó a circular un video en YouTube, donde se muestran nerviosas imágenes del incidente.
Poco costaba asociar el incendio intencional con la efervescencia estudiantil. Que pide, como se sabe, educación gratuita y universal, y no una educación planificada con un objetivo exclusivamente comercial. Y hasta judicialmente, quizás la propietaria de la cadena minorista pueda explicar sin problemas el siniestro ante los sabuesos de las compañías de seguros.
Porque, vamos, el local había cerrado más temprano por las marchas de los jóvenes díscolos y las autoridades dieron asueto al personal. Incluso los primeros en llegar fueron los carabineros, que intentaron apagar las llamas con sus carros Neptuno lanzaagua. Para peor, los bomberos tardaban en llegar por las corridas de los estudiantes perseguidos por la policía.
La otra parte de esta historia es que La Polar está por estas horas hundida en uno de los mayores escándalos financieros de Chile. La cadena minorista está acusada de malas prácticas crediticias, de abuso y estafa, en una operatoria que afectó a miles de clientes y provocó, según los analistas, una mayor volatilidad a la Bolsa chilena.
Mientras tanto, en Italia la fiscalía de Trani, al sudeste del país, incautó decenas de documentos de las calificadoras de riesgo Moody’s y Standard & Poor’s, en el marco de una investigación sobre los cuestionados manejos de las dos agencias, que con sus informes suelen generar volatilidad en los mercados mundiales desde hace décadas.
Claro que hasta hace diez años los mercados que volaban estaban de este lado del Atlántico y debajo del Ecuador, y ahora los que tiemblan ante el embate de la especulación están en el primer mundo. Que hasta ahora se preciaba de no mostrar sino muy esporádicamente las calles llenas de revoltosos.
Tiempo Argentino, 6 de Agosto de 2010
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