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Fue Manuel Vázquez Montalbán, el notable periodista y escritor catalán que creó la saga del detective Pepe Carvalho, quien acuñó la frase. La usó como título de un artículo que publicó en 1978 para la revista La Calle y lo repitió para el diario El País, dos jóvenes apariciones surgidas del renacimiento de la democracia en España tras la muerte del dictador Francisco Franco. El concepto ilustra ese momento de fastidio y desilusión que se vislumbraba al percibir que la cohesión que había dado lugar la lucha contra la tiranía entre los sectores progresistas y de izquierda de la sociedad se iba diluyendo ante la certeza de lo cotidiano. Esa unidad tangible por donde se iba colando el descontento al descubrir que las promesas no se parecen a las realidades, que lo concreto se da de bruces con lo ideal. La misma imagen la utilizó 18 años después en la novela El Premio, cuando un personaje, Alma Pondal, le dice, amargamente, a Marga Segurola: «Oye, que contra Franco estábamos mejor».
El planteo de Vázquez Montalbán era que en tiempos de la dictadura «había una claridad de objetivos y una totalidad de expectativas que compensaban los disgustos inherentes a la lucha contra un régimen fascista».
En aquel verano del 78 en que reflexionaba el autor de Yo asesiné a Kennedy y Asesinato en el Comité Central, entre otras joyas, nació el nuevo régimen constitucional que ahora mismo languidece hacia su desaparición en su Cataluña natal. Sin pretender comparar los momentos históricos, sería oportuno hacer un giro a la frase aplicable a la Argentina de estos días. Una Argentina atravesada por el resultado de la elección del domingo pasado, y en la que desde muchos sectores surgen críticas, cuestionamientos, revelaciones y desazones de todo calibre. Sobre todo de entre quienes desde la izquierda o el progresismo dudan entre el voto en blanco o la inasistencia electoral. Incluso entre quienes se sienten desgarrados o desilusionados ¿Contra quién estaremos mejor los argentinos? Lo que lleva a otra cuestión: ¿A quién se le podrá reclamar qué cosa en este futuro tan cercano?
¿Estaremos en mejores condiciones de defender conquistas y exigir derechos contra Mauricio Macri o contra Daniel Scioli? Quizás esa sea la clave para el 22-N. Entender claramente qué se gana y qué se pierde, y que para comer durazno hay que bancarse la pelusa.