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Demócratas y republicanos se desconfían y abrieron centros de denuncias por fraude y amenazas a los votantes

Demócratas y republicanos se desconfían y abrieron centros de denuncias por fraude y amenazas a los votantes

Como le ocurría a Philip Marlowe, el detective que protagoniza las novelas de Raymond Chandler -uno de los inventores del policial negro- demócratas y republicanos se miran de cara al comicio “como dos vendedores de autos usados”.  Las denuncias de fraude que viene haciendo el presidente Donald Trump, la amenaza de que desconocería un resultado adverso y la certeza de que los republicanos ya han metido la mano en la urna en otras ocasiones elevaron el tono y ambos partidos abrieron centros de atención para denuncias de maniobras ilícitas o incluso amenazas en los lugares de votación.

Eric Trump, el tercer hijo del mandatario estadounidense, tuiteó temprano teléfonos de una “línea caliente” para avisar por cualquier eventualidad.

Como podría suceder en cualquier nación de esas a las que los medios y la dirigencia estadounidenses suelen catalogar, con cierto desprecio, como democracias de baja calidad o incluso estados fallidos, el tema de la protección del voto y el riesgo de incidentes en los centro de votación son tomados en cuenta con mucha diligencia. Así, la desafiante de Trump en 2016, la ex secretaria de estado Hillary Clinton, no se quedó atrás y también publicó en su red social una línea de protección.

El actor Mike Ruffalo, que alguna vez fue Hulk para Hollywood, espera no llegar a enfurecerse de la misma forma que su personaje y por eso advierte sobre los call centers de cada distrito para alertar sobre incidentes.

Ruffalo había protagonizado una campaña para tratar de convencer a los ciudadanos estadounidenses de la necesidad de votar, ante el riesgo de que como la elección no es obligatoria muchos prefirieran aislarse del resultado. Pero también ilustró como hacer para que el voto no se pierda por errores en su confección.

En una elección caliente como esta, esos detalles pueden hacer la diferencia, Ruffalo -que en la película Spotlight interpretó al periodista Michael Rezendes, que investigó los casos de pedofilia de la iglesia católica en Boston- llama a votar contra Trump, yparticipó de la campaña “boletas desnudas”, donde mostraban sobre la manera correcta de llener las boletas para el voto por correo.

De esa campaña participaron los comediantes Chris Rock, Sarah Silverman, Sacha Baron Cohen. “Se lo qué están pensando: ‘Ruffalo, vístete’”, se le escucha decir al actor. Otras estrellas como Tiffan Haddish, Amy Schumer, Chelsea Handler, Naomi Campbell, Josh Gad y Ryan Michelle Bathe, explican el modo de evitar una “naked ballot”, es decir, una papeleta enviada por correo sin los sobres o datos correctos, lo que automáticamente anularía el voto.

El video fue producido por RepresentUs, un grupo no partidario. “El hecho es que si usa el color de bolígrafo incorrecto o no introduce correctamente su boleta en el sobre, es posible que su voto sea anulado. Esto no es un asunto partidista; afecta a todas las personas que planean votar por correo ”, dijo Josh Silver, cofundador y director ejecutivo del grupo, en un comunicado de prensa que reproduce la revista Glamour.

Tiempo Argentino, 3 de Noviembre de 2020

EE UU: sospechosa falla en el sistema electoral de los demócratas en Iowa

EE UU: sospechosa falla en el sistema electoral de los demócratas en Iowa

A media mañana de este martes, el precandidato demócrata Bernie Sanders aseguró que había ganado la primaria del Partido Demócrata de Iowa, pero los resultados finales todavía se demoraban. La sospechosa y a la vez escandalosa suspensión del conteo de votos para el primer test electoral de la oposición a Donald Trump fue, cuando menos un fiasco del que el propio presidente se encargó de resaltar en un tuit en el que celebró su aplastante triunfo en la primaria republicana.

«El Caucus demócrata es un desastre sin mitigar. Nada funciona, al igual que hicieron en el país. Recuerde el sitio web de 5 mil millones de dólares de Obamacare, que debería haber costado el 2% de eso. La única persona que puede reclamar una gran victoria en Iowa anoche es ´Trump´».

Y verdaderamente resulta inquietante que al seguramente fallido intento por expulsar a Trump de la Casa Blanca mediante un impeachnemt (este miércoles todo indica que será rechazado en el Senado se agrega que debido a “inconsistencias” en los primeros resultados del sistema de conteo que se anunciaba como revolucionario, se demoró el anuncio de quién había sido el ganador.

«Hemos hallado inconsistencias en la transmisión de tres tandas de resultados», se apuró a explicar una nerviosa portavoz de los demócratas en Iowa, Mandy McClure. Por las dudas, insistió en que no creen que sea un hackeo. Si se tiene en cuenta que los demócratas, que con Hillary Clinton perdieron en 2016 contra Trump y denunciaron entonces las “ayuda” que habría recibido el actual ocupante de la Casa Blanca de hacker se Rusia, ameritaba dar esa explicación.Sin embargo, Clinton, que con su marido el ex presidente Bill Clinton integran el selecto establishment partidario, no es ajena al conteo y al sistema elegido para “agilizar” los resultados.

Acronym es la empresa que desarrolló una aplicación de celulares que se encargaría de transmitir los datos de cada mesa electoral a la central de cómputos del partido en Iowa. Como indica en su pagina web, el trabajo fue realizado por la tecnológica Shadow, con quien ahora están fusionadas. Acronym se jacta de  ser una organización “impulsada por valores enfocada en promover causas progresivas a través de innovadores programas de comunicación, publicidad y organización”. Y aseguran haber estado detrás de la elección de 65 candidatos progresistas “con nuevas estrategias tecnológicas y digitales para registrar y generar votantes”.

Pero también dejan en claro de qué lado del mostrador están. Son muy cercanos a la ex candidata presidencial y ex secretaria de Estado. Son también los que mueven el tablero para que esta vez el más socialista de los aspirantes estadounidenses tenga la menor posibilidad de competir contra Trump.

Un artículo del portal Huffington Post recuerda que Acronym, a través de Shadow recibió 60 mil dólares por la app fallida.
Shadow (Sombra, en inglés) está dirigida por Gerard Niemira, que fue asesor de campaña de Hillary. Trabajan en conjunto con David Plouffe, que a su vez asesoró a Obama en sus campañas. El principal sponsor de Acronym, según el prestigioso periodista Max Blumenthal, es Seth Klarman, quien al mismo tiempo patrocina a Pete Buttigieg, exalcalde de South Bend, Indiana,  y uno de los precandidatos.

La gran noticia de este caucus -como se llama a las primarias para elegir delegados, que a su turno elegirán a los candidatos en EEUU- era que el sistema habría de acelerar el recuento final de un modo sencillo. Pero en la noche del lunes muchos fiscales partidarios denunciaron problemas al descargar la app. Eso obligó a que se tomara la decisión de hacer el conteo a mano, desde las papeletas de votación.El equipo de Sanders dijo que con el 40 % de los votos escrutados el senador obtenía un 28,62 %, seguido por Buttigieg con 25,71 %, la también senadora progresista Elizabeth Warren con 16,42 %y el ex vicepresidente Joe Biden con un modesto 15,08%. El juicio político contra Trump se abrió por la presunta implicación del presidente en una investigación contra el hijo de Biden, Hunter, en Ucrania. (ver acá) Biden era hasta ahora el candidato del establishment demócrata.

«Reconocemos que esto no reemplaza los datos completos del Partido Demócrata de Iowa pero creemos firmemente que nuestros partidarios trabajaron muy duro durante demasiado tiempo para retrasar los resultados de ese trabajo», dijo el asesor de Sanders, Jeff Weaver. Trump, en tanto, casi no tuvo oponentes en la primaria republicana. El ex representante por Illinois Joe Walsh y el ex gobernador de Massachusetts Bill Weld, apenas obtuvieron el 1% de los votos cada uno. Trump, en tanto, casi no tuvo oponentes en la primaria republicana. El ex representante por Illinois Joe Walsh y el ex gobernador de Massachusetts Bill Weld, apenas obtuvieron el 1% de los votos cada uno.

Tiempo Argentino, 4 de Febrero de 2020

El fiscal ucraniano denuncia injerencia en las elecciones de EE UU, pero a favor de Hillary

El fiscal ucraniano denuncia injerencia en las elecciones de EE UU, pero a favor de Hillary

Yuri Lutsenko descolló en lo que se conoció como la Revolución Naranja, aquella revuelta de fines de 2004, antecedente del Euromaidán, que diez años después terminó por convertir a Ucrania en un polvorín. El actual procurador general de esa Nación fue, junto con Yulia Timoshenko, uno de los líderes de las luchas contra la dirigencia ligada la época soviética. Ahora desde Kiev le tiende una mano a Donald Trump en la causa por injerencia extranjera en las elecciones de 2016, mediante una investigación que sin embargo complica a la Embajada de Estados Unidos en una maniobra de ocultamiento de pruebas. Todo esto cuando falta una semana para unas elecciones presidenciales atravesadas por un conflicto irresuelto con Rusia en las regiones de Donbass y Lugansk y el reclamo por la soberanía sobre Crimea.

Lutsenko, de 54 años, enfrentó al pro ruso Viktor Yanukovich, el presidente depuesto en 2014, y pasó tres años preso entre 2010 y 2013 en una causa por malversación de fondos públicos y abuso de poder cuando fue ministro del Interior, en 2005. Timoshenko también estuvo entre rejas por ese entonces en lo que se catalogó como una persecución política.

Desde mayo de 2016, bajo la presidencia de Petró Poroshenko, Lutsenko es fiscal general de Ucrania. Por esa época,  el estadounidense Paul Manafort participaba en el equipo de campaña de Trump. Pero el consultor y experto en marketing político tuvo que renunciar cuando salió a la luz que había sido lobbista de Yanukovich en los países occidentales. Si bien había estado contratado por algunos personajes poco recomendables como el filipino Ferdinando Marcos o el congolés Mobutu Sesé Seko, el caso del ucraniano pegaba de lleno en el entorno de Trump, porque Hillary Clinton elevó las sospechas sobre presuntos espías rusos en el hackeo de los servidores donde tenían mails e información privada.

Ni bien asumió su cargo, Trump debió enfrentar una investigación del FBI por esa cuestión y todavía está contra las cuerdas. Manafort, en tanto, fue acusado por el FBI de conspiración contra EEUU, fraude fiscal y lavado de dinero. Hizo un arreglo con el fiscal y se declaró culpable de dos cargos criminales y purga una condena de siete años.

En explosivas declaraciones a The Hill, un medio muy influyente en Washington que dirige el periodista Bob Cusack, Lutsenko reveló que investiga filtraciones de los agentes ucranianos a la Embajada de EE UU de la gestión de Barack Obama sobre registros financieros de Manafort. Fueron claves para la renuncia del especialista y también para esta temporada en las sombras.

Esta pesquisa habla de injerencia exterior en las elecciones estadounidenses de 2016, pero en favor de Hillary.

Todo se inició a partir de una grabación de un parlamentario ucraniano,,, donde quedaría claro que la filtración fue parte de una suerte de «acto de campaña» para favorecer los intereses de la candidata demócrata. Conviene aclarar que en realidad Hillary Rodham Clinton obtuvo casi 3 millones de votos más que Trump en las urnas pero perdió en el colegio electoral.

Lo que causó más escándalo es que según Lutsenko, la embajadora designada por Trump, Marie Yovanovitch, le entregó una lista de personas que no deberá investigar. 

Tiempo Argentino, 24 de Marzo de 2019

Bernie Sanders, el candidato progresista que quiere ser presidente en 2021

Bernie Sanders, el candidato progresista que quiere ser presidente en 2021

Tuvo una carrera coherente desde hace más de 50 años. Está identificado como socialista, aunque suele acompañar a los demócratas y ya forma parte de ese tradicional partido. Pasó por todos los cargos elegibles: representante, alcalde –cuatro períodos en Burlington, en el estado de Vermont- y tres más como senador. Solo le faltaría la presidencia. En 2016 le dio batalla a Hillary Clinton con un mensaje progresista más afín a los gobiernos latinoamericanos de principio de siglo y a la tradición que el establishment del “partido del burro” dejó en el camino hace décadas. Perdió porque los Clinton forman parte de esa burocracia partidaria y pusieron toda la carne en el asador para dejarlo fuera de juego. Ahora se adelantó a todo el mundo y cuando todavía falta más de un año y medio para la próxima presidencial (prevista para el 3 de noviembre de 2020), anunció que se postulará, a los 77 años, para reemplazar a Donald Trump a partir de 2021.

Irónicamente, muchas de las banderas que lleva en su programa de toda la vida el senador por Vermont fueron tomadas por Trump, cierto que con un sentido esencialmente inverso, y con eso le ganó la presidencia a la ex secretaria de Estado. En otra burla del destino, en las primaras no fue aplastante la victoria de Hillary: poco más de tres millones de votos de diferencia, aunque por la particular matemática electoral estadounidense, obtuvo 2206 delegados y 560 superdelegados contra 1845 y 47 del senador de Vermont. Contra Trump, la ex primera dama tuvo casi tres millones de votos más que el empresario inmobiliario, pero fue derrotada en el colegio electoral.

Aclaración: los superdelegados no surgen del voto popular sino de la elección de los miembros del partido, legisladores y gobernadores. Ahí se vió la diferencia en favor de Clinton del aparato demócrata.

Ahora, Sanders, que en un escenario político tan inclinado a la derecha como EEUU, aparece como un izquierdista rayano con el comunismo, quiere plantar bandera y primerear antes de que la maquinaria demócrata se le venga encima.

«Quería que la gente del estado de Vermont supiera esto primero», declaró Sanders en una entrevista a una radio de ese estado. «Y lo que prometo hacer, mientras recorro el país, es tomar los valores de los que todos en Vermont estamos orgullosos: una creencia en la justicia, en la comunidad, en la política de base, en las reuniones de la ciudad, eso es lo que voy a llevar por todo este país», agregó.

Para que no quedaran dudas sobre el plan de gobierno que presentará en su plataforma, repitió el lema que lo tiene como protagonista desde hace más de medio siglo: «transformar nuestro país y crear un gobierno basado en los principios de la justicia económica, social, racial y ambiental».

La historia personal de Sanders muestra valores de un país que ya no es: nacido en Brooklyn, Nueva York en un hogar de inmigrantes judíos que huyeron del holocausto, participó en su juventud de los movimientos por los derechos civiles y asistió a la Marcha de Washington de 1963 donde Martin Luther King dio su discurso conocido como “Tengo un sueño”. Luego de graduarse en la Universidad de Chicago fue a trabajar en un kibutz, aquellas casi desaparecidas comunidades agrarias de tipo socialista que representaron gran parte del ideario de los fundadores del estado de Israel.

Volvió para instalarse en Vermont, donde fue carpintero, cineasta y ya metido en la política, representante y en 1981 alcalde de su principal ciudad, Burlington.

Sanders viene sufriendo una campaña de hostilidad desde que intentó destronar a los Clinton en 2016. Y en estos días, cuando ya se vislumbraba el anuncio de una nueva candidatura, no tuvo respiro. Desde los que consideran que es un candidato marginal con pocas chances hasta los que, como Bloomberg, piensan que puede ser víctima de su propio éxito. O sea, señalan  que son muchos los dirigentes que torcieron si discurso hacia la izquierda en vista de la lealtad de los que siguen a Sanders y que le pueden ganar una interna.

Un dirigente del ala izquierdista del Partido Demócrata de Nuevo México, Pia Gallegos, define la situación de este modo: «Los competidores de Bernie carecen de su historial de reclamar seguridad económica para todos los trabajadores estadounidenses, Medicare para todos, educación universitaria pública gratuita, impuestos a los ricos y oponerse a los presupuestos militares inflados (—)Otros candidatos demócratas tratarán de imitar esta agenda populista, pero solo Bernie puede hablar con la visión, claridad y autoridad moral que el candidato presidencial del Partido Demócrata necesita para derrotar al (actual) presidente».

Tiempo Argentino, 19 de Febrero de 2019