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La provocación permanente

La provocación permanente

La foto de referentes del pacto electoral bonaerense de La Libertad Avanza con el PRO en Villa Celina, La Matanza, vestidos de uniformes con buzos color violeta, es una síntesis de la estrategia de campaña que propone la ultraderecha para las próximas contiendas del 7 de septiembre y el 26 de octubre: banalización del Nunca Más −un hito fundacional de la democracia argentina− con el enemigo que vislumbran necesario para aglutinar fuerzas: el kirchnerismo. Fue el mismo día en que desde el barrio porteño de Liniers el obispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en su homilía por el día de San Cayetano, lanzó un mensaje que antagoniza con todo lo que el paleoliberalismo plantea desde la Casa Rosada. «Somos custodios y guardianes de la vida de los demás, de los más pobres, de los más débiles, de los ancianos que siguen esperando una jubilación digna. Somos custodios de los discapacitados y de todos los enfermos. No podemos desentendernos de los que sufren. No podemos desentendernos de los que revuelven los tachos de basura buscando algo para comer, que no lo hacen porque les gusta, lo hacen por necesidad».

La trabajosa alianza entre el partido fundado por Javier Milei y el de Mauricio Macri −que implica la dilución del que había creado el expresidente en 2005− es una coincidencia de objetivos cada vez más explícita al punto que parecieran competir por ver quién se muestra más comprometido con ese plan de impiedad. Un recuento no necesariamente en orden de aparición muestra de qué se está hablando. El jefe de Gobierno porteño anunció el lunes pasado que se impondrá una multa a quienes remuevan la basura de los contenedores ubicados en la Ciudad. La vocera de Jorge Macri, quien fuera titular de la Oficina Anticorrupción durante la gestión de Mauricio Macri, Laura Alonso, fue un paso más allá y reposteó el anuncio con un lacerante aviso. «Hasta $900 mil de multa si te gusta hurgar la basura en la Ciudad. Sí, leíste bien».

https://twitter.com/lauritalonso/status/1952374245452837044

A eso, entre otras lindezas, respondió García Cuerva, atento a lo que viene ocurriendo con tanta «batalla cultural» amenazante desde los medios afines al Gobierno nacional y los trolls pagos con dineros públicos que inundan las redes sociales.


Las redes y la calle
En esa disputa, por ejemplo, este mismo lunes, el primer mandatario esbozó un argumento que marcó tendencia para sostener que el programa económico no está causando los estragos que desde muchos sectores −incluso la Iglesia católica− denuncian. «Si fuera cierto que la gente no llega a fin de mes, la calle tendría que estar llena de cadáveres».

En esas mismas redes muchos advirtieron el sesgo antihumano de ese silogismo, pero más aun la negación de lo que ocurre. Solo bastaría recorrer las calles de las grandes ciudades y ver que, como nunca antes, hay miles de personas, entre ellos niños, que no tienen otro lugar donde vivir. Y otros que solo encuentran algo de comida revolviendo en los contenedores. ¿Hay cifras oficiales de muertos por hambre? Organizaciones no gubernamentales estiman que 63 personas murieron de frío en todo el país este año, 13 de ellas solo en CABA. ¿Pero de hambre?

Una forma de negar el drama es perseguir a los que hurgan en los recipientes con multas que evidentemente no podrán pagar. Esa era la posición que el exasesor de Milei Ramiro Marra había planteado durante la campaña por las legislativas de la ciudad. Multar a los «fisuras», como despectivamente los llamó.

Otra es expulsar con malicia burlona a quienes ocupan terrenos baldíos para armarse un refugio, como alardeó a fines de junio el intendente marplatense Guillermo Montenegro, uno de los que buscó aparecer en la foto de LLA en La Matanza. Es decir, barrer debajo de la alfombra para que todo parezca marchar de acuerdo al plan.

La otra maniobra consiste reprimir con brutalidad cuanta protesta se vea en las calles. Lo hicieron el martes fuerzas federales en la manifestación de organizaciones civiles y personas con discapacidad contra el veto a la Ley de Emergencia que había aprobado el Congreso. Lo repitieron 24 horas después, con una abrumadora cantidad de agentes, contra jubilados y especialmente periodistas que cubrían la habitual marcha de los miércoles. En estos casos, la medida se amparó, como es ya habitual desde el inicio de la gestión LLA, en el supuesto reclamo de parte de la población contra los cortes de tránsito. Se sabe que de la promesa de «garantizar el derecho a circular» nacióen parte del apoyo que entronó a Milei en 2023, como antes, en 2015, lo había hecho con Macri. Lo paradójico es que las calles alrededor del Congreso resultan ahora cortadas por los propios efectivos de seguridad, que superan en número y parafernalia a los manifestantes.

Represión como estrategia. Como cada miércoles, las fuerzas policiales mostraron su sesgo violento contra los manifestantes.

Foto: Getty Images


El Palacio
Adentro del palacio legislativo, mientras tanto, en una maratónica sesión no exenta de chicanas e intentos de bloqueo del oficialismo, el Gobierno se llevó una catastrófica derrota. Fueron 12 votaciones clave en un momento en que las noticias en la economía y en la política, ante la cercanía de los test de medio término, no resultan tan claras en favor de las derechas extremas. Con el agregado de que un grupo de gobernadores armó Provincias Unidas, un carril «por el medio» que busca evitar la trampa de la polarización que plantea LLA.

Los diputados dieron media sanción a la Ley de Financiamiento Universitario (158 votos a favor) y de Emergencia Pediátrica, llamada Ley Garrahan (159 votos). Al mismo tiempo, la Cámara Baja rechazó cinco DNU: disolución de organismos en Economía, reforma en la Secretaría de Transporte, organismos de Cultura y del Banco de Datos Genéticos, y el régimen de excepción a la Marina Mercante. También se emplazó a las comisiones a que traten de manera obligatoria los proyectos de coparticipación de ATN e impuestos a los combustibles, uno sobre el Alzheimer, otro sobre la emergencia en Ciencia y Tecnología y uno especialmente sensible para el presidente, como es el del funcionamiento de una Comisión investigadora para tratar la estafa $Libra. Doce a uno, se alegraban en la oposición, que contó esta vez con la ayuda de mandatarios provinciales ahora reacios a sostener al oficialismo, aunque al mismo tiempo temen por lo que harán algunos de esos parlamentarios ante el anunciado veto presidencial.

Para ver este clima social ambivalente es interesante apuntar que en esta misma semana integrantes del Conicet se movilizaron en el edificio del Polo Científico de la Ciudad de Buenos Aires en reclamo de mayor presupuesto para el área. El streaming desde aguas profundas del cañón submarino de Mar del Plata reveló que los científicos del Conicet pueden hacerse virales sin apelar al insulto o la descalificación. Se destacó el impacto que provocaron los hallazgos de la vida acuática a miles de metros de profundidad. La gran protagonista fue la «estrella de mar culona». Los manifestantes regalaban al público que se acercaba a curiosear la protesta galletas con forma de la famosa estrella y souvenirs con las mismas características realizados con impresora 3D. Muchos ciudadanos celebraban desde los balcones de las cercanías al impresionante edificio del barrio de Palermo y se oían bocinazos de apoyo de los automovilistas que circulaban por las calles adyacentes.

Para entender cómo golpeó en el Gobierno esta seguidilla de malos tragos baste decir que en la noche del viernes, el presidente Milei decidió hablar por cadena nacional. Con estudiado ímpetu defendió los vetos habidos y por haber en el altar del superávit fiscal y tras fustigar nuevamente a la dirigencia política, dejó una frase que resaltaron todos los medios: «Si quieren volver atrás me van a tener que sacar con los pies para adelante».

En las urnas se verá en unos días qué Argentina tiene más relevancia electoral. La que apuesta por un país con progreso, desarrollo tecnológico, altos estándares de salud y empatía con niños y mayores, o la de la indiferencia, el individualismo y la disgregación.

Revista Acción, 11 de Agosto de 2025

Trump logró su ansiado encuentro con Putin, en Alaska, el viernes próximo

Trump logró su ansiado encuentro con Putin, en Alaska, el viernes próximo

El anuncio de que el viernes próximo Donald Trump y Vladimir Putin se reunirán en Alaska dejó colgado de un pincel a Volodmir Zelenski, que reclama su lugar en una mesa de negociaciones donde el tema central será el fin de la guerra en Ucrania. Pero hasta ahora los presidentes de EE UU y de Rusia no parece que le vayan a dejar espacio en esa cumbre a la que el empresario inmobiliario llega con aires de triunfo por haber logrado que los jefes de estado de Armenia y Azerbaiyán firmen un acuerdo de consecuencias trascendentales para el futuro de las naciones caucásicas pero mucho más para la geopolítica de Asia Central.

Luego de los últimos escarceos con el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso Dmitri Medvedev -amenazas nucleares incluidas- y de un ultimátum para que Moscú firme un alto en fuego con Kiev, no se percibían muchas posibilidades de un face to face Trump-Putin. Pero este miércoles el enviado estadounidense, Steve Witkoff, se juntó con el mandatario ruso en el Kremlin y las dos versiones del encuentro coincidieron en que había sido muy positivo. Dos días más tarde se puso fecha a la bilateral. Y lo más llamativo, se puso también lugar. «La tan esperada reunión entre yo, como presidente de los Estados Unidos de América, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, tendrá lugar el próximo viernes 15 de agosto de 2025 en el Gran Estado de Alaska. Próximamente se ofrecerán más detalles. Gracias por su atención», posteó el inquilino de la Casa Blanca en su cuenta de la red Truth.

Trump logró su ansiado encuentro con Putin, en Alaska, el viernes próximo

Foto: Xinhua

A primera vista parecería una victoria diplomática de EE UU. Suena como que Putin “fue al pie” en un tema tan crucial. La explicación rusa en este caso tiene cierta similitud con la que desde Juneau da el gobernador alasqueño. «Es el lugar más estratégico del mundo, situado en la encrucijada de América del Norte y Asia, con el Ártico al norte y el Pacífico al sur. Con tan solo tres kilómetros de separación entre Rusia y Alaska, ningún otro lugar desempeña un papel más vital en nuestra defensa nacional, seguridad energética y liderazgo en el Ártico», escribió en X el gobernador Mike Dunleavy. “Parece totalmente lógico que nuestra delegación simplemente cruce el estrecho de Bering y que una cumbre tan importante y esperada entre los líderes de ambos países se celebre en Alaska», dijo el portavoz del Kremlin, Yuri Ushakov.

Bien dice la filosofía barata que todo tiene que ver con todo. La península de Alaska estaba bajo la mirada del imperio zarista desde que, poco antes de morir, en 1725, Pedro I Alekséievich (Pedro el Grande) envió una misión al mando del danés Vitus Jonassen Bering a explorar esas inhóspitas regiones. El marino demostró que entre Asia y América, a la altura de Kamchatka, no había unión por tierra. O sea, descubrió el estrecho que hoy lleva su nombre. Entre 1733 y 1867 la región fue administrada como América Rusa. Pero tras haber perdido la Guerra de Crimea contra la coalición turco-británico-sardo-francesa (1854-1856) Alejandro II decidió poner en venta esos territorios a un seguro comprador.

Estados Unidos ya se había hecho mediante adquisición inmobiliaria de Luisiana (a Napoleón, en 1803) y sus ansias expansionistas ya lo habían llevado al Océano Pacífico, a expensas de poblaciones indígenas y de soberanía mexicana. Recién a dos años del fin de la Guerra de Seesión se pudo hacer la transacción, en 1867. Una bicoca: 7,2 millones de dólares, unos 157.000.000 a valores actuales.

Volviendo al presente, en toda negociación, alguno tiene que ceder. Lo grave es cuando uno de los que debería ceder no estará en la conversación. Por eso Zelenski se apuró a decir que no resignará ni un centímetro de la superficie reconocida por la ONU desde 1991. Trump, sin embargo, adelantó que “habrá un intercambio de territorios”. Algo complicado ya que Rusia incorporó a Crimea desde 2014 y tiene control de las repúblicas Lugansk y Donetsk, que también fueron incorporadas a la Federación en 2022. Más aún, el The Wall Street Journal informa que Putin le dijo a Witkoff que aceptaría un alto el fuego si Kiev retira todas las tropas que permanecen en esos territorios.

Algo menos trabajoso fue el acuerdo entre los presidentes Ilham Aliyev (azerí) y Nikol Pashinian (armenio) que en palabras de Trump “lucharon durante 35 años y ahora son amigos, y lo serán por mucho tiempo”. En esta disputa también parece haber quedado diluida la posición rusa en esas dos exrepúblicas soviéticas. Moscú fungía de componedor desde hace 40 años y a duras penas había calmado las aguas en los conflictos por Nagorno Karabaj, un enclave armenio en tierras azeríes. Hace dos años los últimos pobladores fueron obligados a retirarse, ante la anuencia culposa de Pashinian.

El documento firmado ahora por los presidentes asiáticos establece un paso para comunicar Azerbaiyán con el enclave azerí de Najicheván, cruzando el corredor armenio de Zansegur. El estadounidense, que sigue autopostulándose para el Nobel, dijo que se llamará «Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional». Competirá con el ferrocarril entre Irán y China que se inauguró en mayo, y abre el camino al comercio con Turquía en un entramado de conexiones que cubren la región de mayor crecimiento y se convierte en el centro neurálgico del planeta.

El jefe del Kremlin comparte con Lula y el premier indio

Los aranceles de Donald Trump se desataron con mayor rigor contra Brasil y la India. Y no es casualidad. Países fundadores del grupo BRICS, son el objetivo de Estados Unidos para limar la potencialidad de ese club que representa el espacio económico más relevante en el mundo.
La excusa para el castigo al gobierno de Lula da Silva (50% de tsaa) es una supuesta “persecución judicial” al ultraderechista Jair Bolsonaro. Contra Nueva Delhi (35%), que le compra petróleo a Rusia y así le permite evadir las sanciones por la guerra en Ucrania. En su cuenta de X, Lula escribió: “Recibí una llamada telefónica del presidente ruso, Vladímir Putin, esta mañana de sábado (9). En la llamada, que duró unos 40 minutos, el presidente compartió información sobre sus conversaciones en curso con Estados Unidos y los recientes esfuerzos de paz entre Rusia y Ucrania. Agradeció a Brasil su compromiso e interés en este asunto. Destaqué que Brasil siempre ha apoyado el diálogo y la búsqueda de una solución pacífica y que seguimos disponibles para contribuir con lo que sea necesario, incluso en el ámbito del Grupo de Amigos de la Paz, lanzado por iniciativa de Brasil y China”. Y dice que habrá una bilateral a fin de año
El primer ministro indio, Narendra Modi, a su turno, posteó que había tenido “una muy amena y detallada conversación con mi amigo, el presidente Putin. Le agradecí que compartiera los últimos acontecimientos sobre Ucrania, revisamos el progreso de nuestra agenda bilateral y reafirmamos nuestro compromiso de profundizar la Asociación Estratégica Especial y Privilegiada entre India y Rusia. Espero con interés recibir al presidente Putin en India a finales de este año”.

Tiempo Argentino, 10 de Agosto de 2025

Hiroshima, Nagasaki y los locos del botón rojo

Hiroshima, Nagasaki y los locos del botón rojo

A las 8:15 horas del 6 de agosto de 1945, un avión B-29 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos bautizado Enola Gay, que comandaba el coronel Paul Tibbets, arrojó sobre la ciudad japonesa de Hisoshima la Little Boy, primera bomba atómica arrojada sobre población civil en la historia de la humanidad. Murieron unas 80.000 personas de manera inmediata. Tres días después, el 9 de agosto, a las 11:01, el capitán Kermit Beahan a bordo del B-29 Bockscar dejó caer la Fat Man, que explotó a más de 400 metros de altura sobre Nagasaki. La cifra de víctimas en ese primer momento fue estimada en 74.000 seres humanos. Otros tantos cientos de miles que habían sobrevivido, conocidos con el término hibakusha ( víctima de la bomba atómica) sufrieron consecuencias físicas y psicológicas el resto de sus vidas, que en algunos casos fue de unos pocos meses.

A 80 años de aquellas dos matanzas –¿por qué no llamarlos genocidios instantáneos?– no hubo, como en 2024, una cumbre de líderes mundiales para recordar ese hecho. Por varios motivos: uno es porque varios de los jefes de Estado que se dieron cita en Hiroshima (sic) ya no están en el poder. Faltan Joe Biden, Rishi Sunak, Olaf Scholz, y el local, Fumio Kishida. Y para colmo, Donald Trump no resulta persona grata por una macana de cuando el bombardeo sobre la planta nuclear iraní de Fordow, en apoyo a la ofensiva iraní.

Dijo entonces que el ataque del 21 de junio pasado “terminó con la guerra (de los 12 días)”. Y agregó: “Si miras a Hiroshima, si miras a Nagasaki, sabes que eso también puso fin a una guerra. Esto terminó una guerra de una manera diferente, pero fue (también) devastador”. El rechazo ante esa liviandad todavía resuena en algunos despachos oficiales.

La guerra en Ucrania destapó fantasmas que parecían olvidados en el este de Europa y la avidez bélica inunda las almas de muchos que deberían velar por el destino de la humanidad. Donald Trump no da la impresión de ser el mejor exponente para apaciguar los ánimos, por más que insista en mostrarse como aspirante al Premio Nobel de la Paz. Cierto que su antecesor y los colegas actuales y recientes tampoco son gentes de confianza. Pero Trump a veces juega demasiado sobre el fleje.

Cuando el ataque a Fordow, sin ir más lejos, desde sus propios acólitos de MAGA le señalaron que se estaba corriendo de las promesas electorales para dejarse llevar por Benjamin Netanyahu. El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvedev, que fue presidente (2008-2012) y primer ministro (2012-2020) lo chicaneó entonces desde las redes sobre su deseo manifiesto de recibir el galardón que se entrega en Oslo. Que por cierto, fue instituido en su testamento por Alfred Nobel, fabricante de armas e inventor, entre otras cosas, de la dinamita.

Trump, que no es de quedarse callado, aprovechó la red de la que es propietario, Truth Social, para poner en la misma bolsa los acuerdos comerciales entre Rusia y la India, país sobre el que descargó aranceles extras por comprar petróleo ruso. «No me importa lo que India haga con Rusia. Pueden llevar sus economías muertas juntas, por lo que a mí respecta», dijo el inquilino de la Casa Blanca, quien a la sazón, tiene la prerrogativa de apretar el botón rojo letal.

Medvedev, que tampoco es mudo, replicó con una frase elíptica. “Si unas pocas palabras de un expresidente de Rusia bastan para provocar una reacción tan nerviosa por parte de un presidente estadounidense tan temible, esto confirma que Rusia tiene razón en todos los aspectos y perseverará en el camino que ha elegido. En cuanto a las ‘economías muertas’ de la India y Rusia, que recuerde sus películas favoritas sobre ‘muertos vivientes’, sin olvidar tampoco lo peligrosa que puede ser la ‘Mano Muerta’”.

El sistema de «Mano Muerta» es un protocolo nuclear que se activa de manera automática en caso de que el Kremlin fuera arrasado por un ataque exterior. Fue desarrollado en la Guerra Fría y garantizaría una represalia nuclear aunque el presidente y la cúpula militar hubiesen sido eliminados. La famosa Destrucción Mutua Asegurada (MAD en inglés) que en la guerra fría sirvió para evitar una catástrofe. En el idioma de Shakespeare mad es “loco”.

Este lunes, el Kremlin anunció que pone fin a la moratoria que se auto impuso sobre el despliegue de misiles de cabeza nuclear de alcance intermedio. Se trata de un acuerdo conocido como INF firmado originalmente en 1987 por la Unión Soviética. En 2019, alegando que el gobierno de Putin no cumplió parte de ese tratado, Trump retiró a EE UU. Moscú decidió una moratoria unilateral que ahora rompió en el marco del incremento del armamentismo.

Tiempo Argentino, 10 de Agosto de 2025