En una guerra todos pierden, pero alguno logra más objetivos que otro y al fin y al cabo es el que suele considerarse triunfador. Pero difícilmente todos puedan declararse ganadores a menos que todos mientan –lo que no es raro ya que la verdad es la primera víctima de una contienda– o que todo haya sido una representación teatral, como se solía decir ellos barrios, “para la gilada”. Esta última interpretación es la que hace el eximio analista brasileño Pepe Escobar, que califica de “teatro kabuki” a ese choque que Donald Trump pretende que se lo bautice como “la guerra de los 12 días”, en alusión a aquella de 1967 de seis días que terminó con la gran expansión territorial israelí sobre Gaza, los Altos del Golán y Cisjordania. En torno de ese incidente que el fin de semana pasado puso en vilo al planeta por las consecuencias catastróficas para la humanidad que podría desplegar, hay mucha tela para cortar y habrá mucha más en los próximos días. Pero vayamos paso a paso.
El mismo Trump belicoso que el sábado 21 de junio prometía bombardeos definitivos para poner punto final al plan nuclear iraní y hasta sellar la suerte del régimen de la República Islámica, dos días después anunció un acuerdo para un cese el fuego entre Teherán y Tel Aviv y se mostró como hacedor de una paz por la que debería ser premiado. Pero desde entonces los mensajes se cruzan, en un ejemplo de guerra cognitiva como no se tiene antecedentes.
Foto: Xinhua
Según la versión de la Casa Blanca y de Israel, un ataque con bombas de profundidad GBU-57/B desde aviones B-2 Spirit destruyó el complejo nuclear de Fordow, que está a un centenar de metros bajo capas de hormigón armado y la roca montañosa. Allí hay centrifugadoras para enriquecimiento de uranio, esencial para la producción de armamento nuclear, el gran temor que Benjamín Netanyahu promueve desde hace tres décadas. Las otras dos plantas atacadas, Natanz e Isfahan, contaban para Tel Aviv-Washington, pero menos. La central de Busheir, construida por Rusia y que produce energía eléctrica desde 2013, no fue ni mencionada. Dato importante: cuando Trump anunció el cese el fuego, el canciller iraní, Abbas Araghchi, estaba reunido en Moscú con Vladimir Putin.
El caso es que la administración Trump y de Netanyahu buscan desde entonces demostrar que de Fordow y del plan nuclear iraní quedan cenizas mientras que la evidencia muestra que los daños no son tan grandes como se quiere asegurar. Desde aquí no hay manera de saber cuál es la realidad, pero si el río suena… Además, el argentino que podría averiguarlo, el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, no podrá volver a poner los pies en Irán, que lo acusa de haber revelado información sensible a los israelíes que permitieron asesinar a un grupo importante de científicos especializados el 13 de junio pasado. De hecho, este sábado se desarrolló en la capital persa una multitudinaria despedida a los militares y los expertos nucleares que, en algunos casos junto con sus familiares directos, fueron eliminados en sendos operativos israelíes.
Otras cuestiones: antes del anuncio de Trump, Irán atacó la base aérea Al Udeid de EE UU en Qatar. El 47º presidente dijo que no hubo daños y que las autoridades iraníes le habían avisado antes. El periodista Seymour Hersh y el ideólogo ultraderechista Steve Bannon aseguraban desde días antes que el ataque de EE UU en Irán era inminente. O sea, hubo tiempo y buena info para que vaciaran Fordow, como parece haber ocurrido.
Pero más allá de estas escenas teatrales, en esos 12 días, según las cifras oficiales, se registraron más de 600 muertos en Irán y una treintena en Israel, con una gran destrucción edilicia en ambos países. En el caso israelí, por primera vez su población vivió algo de lo que cotidianamente sufren gazatíes y palestinos de Cisjordania: la destrucción de sus viviendas y la amarga realidad de perderlo todo. Y la no menos amarga verificación de que el “Escudo de Hierro” contra ataques aéreos no funcionó contra los misiles persas, mientras Teherán jura que no más arrojó los más viejos de su arsenal. El país persa, a su vez, prontamente perdió su capacidad aérea por los precisos ataques israelíes en las bases. Otro punto para Israel fue la afectividad de su servicio de inteligencia exterior, Mossad, que realizó actos puntuales contra individuos e instalaciones clave. Lo que puede volver a hacer como actos de terrorismo contra quienes tilden de amenaza existencial.
Lo de Trump es más difuso. Quedó ante sus leales de MAGA como un súbdito de las estrategias israelíes, por más que haga alharaca de estar moviendo los hilos de las relaciones internacionales. Un rol que lo obliga a exagerar sus bravatas hasta el borde del ridículo. En eso no está solo. Los jefes de Estado de la OTAN compiten por imitarlo. El titular de la organización atlántica, el neerlandés Mark Rutte, se calzó su sonrisa de plástico cuando Trump, a su lado, dijo que los israelíes y los iraníes se “pelean como dos niños en el patio del colegio” y acotó: “a veces papi tiene que usar lenguaje fuerte”.
En la cumbre de La Haya todos los países de la OTAN -España con sus reservas- se sometieron a «Papi» para acordar una suba al 5% del PBI destinado a armamento, como reclama el inquilino de la Casa Blanca. Un adicional de más de 2 billones de dólares para fines bélicos. Música para los oídos de las británicas BAE Systems y Rolls-Royce, las alemanas Rheinmetal y Thyssen Kryupp, las francesas Thales y Dassault, las italianas Leonardo y Fincantieri y la sueca Saab. Pero sobre todo de las industrias estadounidenses –Lockheed Martin, Raytheon y Northrop Grumman entre ellas– que se llevarán más del 60% de esa torta.
¿Cuánto pasará hasta la próxima batalla? Difícil saberlo, pero es obvio que todos están analizando lo que pasó y como dar otra vuelta de tuerca. Y también que tanto EE UU como Israel tienen un historial de tomar los acuerdos como papel mojado. «
Foto: Xinhua
Colonos sin freno en Cisjordania
En el marco de la ocupación indiscriminada de territorio de Cisjordania, el Ejército de Israel se cruzó con una turba de colonos ilegales que llevaba días atacando los palestinos que viven en campamentos de refugiados en la localidad de Kafr Malik, pero que, exacerbados en su violencia, apedrearon los soldados e incluso trataron de atropellarlos con sus vehículos, publica la agencia Europa Press.
Las autoridades palestinas, por otro lado, denunciaron que tres personas fueron asesinadas por disparos del Ejército israelí, que en este caso alegó defensa propia. El Gobierno palestino en Cisjordania condena habitualmente que los colonos actúan bajo la protección de los militares «pero también existen tensiones evidentes entre ellos y los soldados que afloran de cuando en cuando», dice EP.
En su comunicado de este sábado, el Ejército denuncia que los colonos ignoraron las órdenes de alejamiento sobre la localidad de Kafr Malik y se acercaron esta pasada noche a la zona con un convoy de vehículos. Ni bien llegaron los refuerzos del Ejército, «decenas de civiles israelíes lanzaron piedras contra los militares, a los que asaltaron físicamente en medio de insultos».
Este incidente se conoció cuando en las últimas semanas están saliendo a la luz denuncias de soldados israelíes que aseguran estar recibiendo órdenes de balear a la multitud que se acerca a los centros de distribución de ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF en inglés) para ahuyentarla “incluso cuando es evidente que no representaban ningún peligro”, según revelan efectivos de las FDI en un compilado del diario israelí Haaretz.
El avance contra la población cisjordana parece incontenible, violando toda legalidad internacional. Así, el israelí Amos Brison, editor del portal +972, señaló que la Oficina Central de Planificación de la Administración Civil de Israel está desarrollando un plan para expulsar a “unos 2500 palestinos que viven en un grupo de aldeas en la región de Masafer Yatta, al sur de Cisjordania”. Se trata de una zona que abarca unas 20 aldeas “declaradas zona militar cerrada a principios de la década de 1980 para desplazar por la fuerza a sus residentes palestinos”.
La gestión paleolibertaria se caracterizó desde el primer momento por copiar la iconografía estadounidense. Se recordará el mensaje inaugural de Javier Milei, delante de un pupitre y con el telón de fondo del Congreso Nacional. La escenografía para los discursos oficiales, del vocero presidencial y hasta de las agencias lanzadas hace un año en el marco del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) está plagada de simbología tradicional del país norteamericano. La última novedad es la firma de un decreto para una profunda reforma de la Policía Federal, que crea además como su rama más importante el Departamento Federal de Investigaciones (DFI), un calco del Federal Bureau of Investigation (el FBI) o, como alguno bromeó en redes sociales, un FBI segunda marca. Con un logo, el del DFI, que también recibió críticas en las plataformas digitales porque presenta un águila, ave más común y habitual en otras heráldicas que en las de esta parte del continente, y remeda el estilo de modo hasta obsecuente.
Segunda marca. A imagen y semejanza.
No fueron esos los únicos cuestionamientos al ornato con que el Gobierno lanzó la DFI, que incluye uniformes, distintivos y vehículos oficiales del organismo. Pero ni siquiera esos serían los principales reproches que la iniciativa despertó en grandes sectores de la sociedad. Por empezar, el decreto 383/25 presentado el lunes pasado como la más profunda reforma a la Policía Federal Argentina (PFA) desde 1944, en un acto en el edificio de la Policía Montada, fue tildado de anticonstitucional por especialistas consultados por diarios porteños de todo el espectro, una coincidencia poco común.
Andrés Gil Domínguez, el presidente del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal, Ricardo Gil Lavedra y Daniel Sabsay señalan, en líneas generales y en el centenario diario de los Mitre, que la iniciativa viola la Constitución, porque un cambio de esas características tiene que hacerse por ley. Y que, además, excede las facultades del Decreto 70/23 y de la Ley 27.742, con el contenido ya de reforma constitucional inconsulta que tiene el famoso DNU Bases y las restricciones que contempla la norma respectiva.
Además, algunas de las prerrogativas que le blanquea a la PFA –y a esta crítica también se suman la abogada María del Carmen Verdú e instituciones defensoras de los derechos humanos, como el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)– representan un peligroso avance sobre las garantías individuales, ya que autoriza a que los agentes puedan hacer requisas o patrullar en las redes y los medios digitales sin autorización judicial, y que incluso se establezcan registros, algo que implica consolidar un sistema de vigilancia interna que ya con la creación del SIN amenazaba los derechos civiles de la población. Para la diputada de Unión por la Patria, Lorena Pokoik, se «está configurando lo que podría considerarse un estado de sitio encubierto».
Habría que aceptar, sin embargo, alguno de los fundamentos del decreto 383/25. Por ejemplo, que desde la creación de la Policía de la Ciudad, en 2016, las funciones de la PFA quedaron un tanto diluidas. Y también es bueno mencionar que deroga el Decreto Ley N° 333 de enero de 1958 y la Ley N° 18.711, que es de 1970. O sea, dos legislaciones que fueron instituidas por sendas dictaduras militares. Por otro lado, no fue el primer proyecto de convertir a la fuerza de seguridad nacional en un organismo de investigación federal desligado de los delitos menores que atiende normalmente una policía local. Pero en este caso se le agregaron facultades que elevan los resquemores ante un Gobierno que ya demostró su poco apego al respeto por el disenso, sobre todo cuando es masivo.
En tal sentido, el hecho de que la presentación se hiciera a pocas horas de la marcha del miércoles en apoyo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que como se preveía resultó de las más grandes de los últimos años, sonó a otra amenaza de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que junto a Milei, hizo el anuncio, con toda la pompa y circunstancia del caso. De hecho, fueron ostensibles las maniobras intimidatorias hacia quienes querían asistir a la convocatoria en Plaza de Mayo. Fuerzas federales paraban micros en los accesos a la ciudad, revisaban bolsos y pidieron documentación hasta en un micro que llevaba escolares al Planetario porteño.
En la presentación, el presidente leyó un discurso en el que resaltó que no se trataba de un día cualquiera, «se cumplen 204 años del paso a la inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, que cumplió un rol fundamental en nuestra independencia y a quien hoy recordamos como uno de los mayores héroes de nuestra patria». Caso curioso: ese feriado fue instituido en 2016 durante la gestión de Mauricio Macri y significó un merecido homenaje al caudillo que defendió la frontera norte con sus «Infernales», milicias irregulares que utilizaban estrategias de guerrilla contra las tropas realistas. Y que murió, a los 36 años, tras diez días de agonía «producto de un complot; una emboscada organizada por sectores de poder disconformes con el poderío de Güemes, (que) lo hirieron de muerte un 7 de junio de 1821», como recuerda una página web de Presidencia de la Nación.
La otra frase destacable de Milei en su discurso es la que usó para justificar el nacimiento y los fundamentos del DFI: «Vamos a aprender de los mejores; vamos a aprender de Estados Unidos; vamos a aprender de Israel. Así pondremos a la Policía Federal Argentina en línea con los estándares del FBI y las principales fuerzas de investigación criminal de los Gobiernos del mundo».
"El Estado no puede tener menos capacidad técnica que los narcos y terroristas. Pondremos a la Policía Federal Argentina, en línea con los estándares del FBI y las principales fuerzas de investigación criminal de los gobiernos del mundo".
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) June 17, 2025
Si los estándares de los que habla Milei son los de Estados Unidos, habría que recordar los incidentes de hace unos días en Los Ángeles y la represión a manifestaciones de inmigrantes contra la expulsión ordenada por Donald Trump. Si fueran los del FBI, convendría ver J. Edgar, la película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Leonardo DiCaprio, en la que se repasa historia de J. Edgard Hoover, el hombre que dirigió ese «prestigioso» organismo desde 1924 hasta su muerte, en 1972. El secreto de su permanencia fue que recopilaba información privilegiada de todos los políticos y sus familiares y con mostrar la punta de las barajas le bastaba para que le prorrogaran el mandato. O sea, sobrevivió a punta de carpetazos, en tiempos de la Guerra Fría y anticomunismo visceral.
El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, se ufanó este domingo de que la Operación ‘Martillo de Medianoche’ contra instalaciones de Natanz, Isfahán y Fordow “ha devastado» por completo el programa nuclear iraní y representa un «éxito aplastante» para la principal potencia militar del planeta. Al mismo tiempo, el jefe del Pentágono señaló que el gobierno de Donald Trump jamás se propuso un «cambio de régimen» en la República Islámica, algo que el mandatario desminitió prácticamente «al toque».
«No es políticamente correcto usar el término «Cambio de Régimen», pero si el actual régimen iraní no puede RECONCILIAR LA GRANDEZA DE IRÁN, ¿por qué no habría un cambio de régimen? ¡¡¡MIGA!!!», escribió en su red Truth.
El derrocamiento de los líderes políticos del país persa es un objetivo se diría que incluso fundamental para Benjamin Netanyahu. Para lo cual Israel cuenta con la “ayuda inestimable” de agentes dentro de Irán, como se reveló el 13 de junio con el asesinato de los integrantes de la cúpula militar y miembros de la élite científica que comanda el proyecto nuclear de ese país.
En el siguiente tuit del 13 de junio, el primer ministro israelí les dice a los ciudadanos en un texto en persa que «ha llegado el momento de que el pueblo de Irán se una en torno a su bandera y su patrimonio histórico y luche por su libertad”, y recuerda el lema de manifestaciones proderechos de género en el país persa: “esta es tu oportunidad de levantarte y hacer oír tu voz. Mujer, Vida, Libertad. Mujer, vida, libertad”.
امشب، میخواهم با شما، مردم محترم ایران، صحبت کنم.
ما در میانه یکی از بزرگترین عملیاتهای نظامی در تاریخ، هستیم – عملیات طلوع شیران. رژیم اسلامی که تقریباً ۵۰ سال شما را سرکوب کرده، تهدید به نابودی کشور ما- اسرائیل میکند.
— Benjamin Netanyahu – בנימין נתניהו (@netanyahu) June 13, 2025
Otro apoyo, pero que no parece tan adecuado para cambiar el sistema político es el de Reza Ciro Pahlavi, un señor de 64 años, hijo del ex Sha Mohamed Reza Pahlavi, nombrado príncipe heredero el día de la coronación de su padre, el 26 de octubre de 1967. Quien desde la caída del régimen monárquico sigue ostentado el cargo con aires de aristócrata caído en desgracia. Y que ahora se pone el sayo de demócrata, copiando gestos de su admirado Juan Carlos I de Borbón, pensándose al frente de un Pacto de La Moncloa asiático. Un hombre que ya tiene el apoyo de Trump, que con su flamante lema MIGA, (Make Iran Great Again) brinda respaldo al aspirante a rey.
De allí que sea muy atendible recordar algunos hitos en la historia iraní de estas últimas siete décadas
Un trío sí que devastador
La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), fundada por el gobierno de Harry Truman en 1947, tuvo su bautismo de golpes en 1953, precisamente en Irán. Estaba en el trono el papá del príncipe. El primer ministro Mohamed Mosaddeg, elegido democráticamente, hay que resaltarlo, había nacionalizado la Anglo-Persian Oil Company en marzo de 1951 y se anotó en la lista de enemigos de la corona de los Windsor, Occidente y el mundo capitalista en general. Asu fue que forzaron sanciones y bloqueos varios contra el país, nada novedoso en la anglosfera.
Reza Ciro Pahlavi, aspirante a una monarquía fenecida en 1979.
La nacionalización de los recursos era un reclamo que contaba con el gran apoyo de la población, que por esa razón había ungido jefe de gobierno a Mosaddeg. El Sha, siguiendo a pie juntillas el reclamo de las petroleras -sus mandantes después de todo- lo haría renunciar en julio de 1952, pero masivas manifestaciones populares convencieron al monarca de que le convenía que volviera al poder. Asi fue que el luego nacionalizaría también la empresa telefónica.
El MI6, el servicio de espionaje de la corona, invitó entonces a la CIA a unirse para derrocar a Mosaddeg, cosa que lograron en agosto de 1953 mediante la llamada Operación Ajax. En diciembre de ese año un tribunal lo condenó a tres años de reclusión en aislamiento en una prisión militar por semejantes “delitos”.
Dicen las crónicas que cuando le leyeron la sentencia, el destituido premier dijo: “El veredicto de esta corte ha aumentado mis glorias históricas. Estoy muy agradecido de que me haya condenado. Verdaderamente, esta noche la nación iraní entendió el significado del constitucionalismo”.
El Sha permaneció en el poder, basado en la brutal represión llevada a cabo por la Savak, el servicio de inteligencia interior, vinculado a la CIA, claro, pero mucho más con la Mossad. La Savak ensayaría tácticas que luego aplicarían en América latina las dictaduras militares durante los años de plomo. Sin embargo, Reza Pahlavi I también emprendió unos esbozos de desarrollo para Irán que incluyeron un proyecto nuclear del que participó desde 1974 el contraalmirante Oscar Quihillalt, quien había sido titular de la CNEA durante la dictadura militar.
En 1978 la resistencia a la feroz dictadura de Pahlavi crecía en todo el país y a instancias del gobierno de Jimmy Carter, tuvo que iniciar medidas democratizadoras. Pero ya era tarde y el Sha terminó huyendo del país el 16 de enero de 1979 . La oposición, liderada por el Ayatolá Ruholá Jomeini, tomó el poder para dar nacimiento a la República Islámica de Irán, basada en los principios del islam.
Al principio, por una cuestión de índole religiosa, Jomeini no tenía muy buena opinión sobre la energía nuclear. Pero así y todo, con la llegada de la democracia a la Argentina, la CNEA firmó contratos con la República Islámica en tiempos de Raúl Alfonsín, que fueron desactivados en 1992 por la gestión de Carlos Menem. Quienes acusan a Irán por el ataque a la AMIA sostienen esta historia como la base de una presunta represalia, de la que no hay pruebas. Pero ese es tema para otro debate.
Ahora, Reza Pahlavi Junior se prueba al traje de monarca democrático y desde su residencia en Estados Unidos le dice a la población cosas como que “la República Islámica ha llegado a su fin y está cayendo. Lo que ha comenzado es irreversible» y les promete un futuro brillante y que «juntos sortearemos este giro radical de la historia».
جمهوری اسلامی به پایان خود رسیده و در حال سقوط است. آنچه آغاز شده برگشتناپذیر است. آینده روشن است و ما با هم از این پیچ تند تاریخ عبور خواهیم کرد. اکنون زمان ایستادن است؛ زمان بازپسگیری ایران. باشد که بهزودی در کنار شما باشم. pic.twitter.com/sXf9BWsZAH
“Hay paz o habrá una tragedia», dijo el presidente Donald Trump en un discurso al país. El veterano periodista Seymour Hersh había adelantado este jueves que el presidente iba ordenar este sábado un masivo bombardeo que lleva, sin dudas, a una nueva etapa, más peligrosa aún, en esta Tercera Guerra Mundial en cuotas sobre la que alertaba el papa Francisco. Hersh –multipremiado por haber publicado los escabrosos detalles de la masacre de la aldea de My Lai producida en 1928 por tropas de Estados Unidos en Vietnam– afirmó que sus fuentes “israelíes y estadounidenses en las que he confiado por décadas” le aseguraban que el ataque se produciría a menos que el ayatolá Alí Jamenei abandone el país. Pronto se supo que seis bombarderos B-2, de la Fuerza Aérea se habían dirigido a la base de Andersen, en la isla de Guam. Trump, confirmó anoche el ataque de las instalaciones nucleares de Isfahán, Natanz y Fordo. Esta última tiene las instalaciones bajo un centenar de metros de la superficie, lo que hacia imprescindible la ayuda de las bombas de profundidad de EEUU. «Todos los aviones se encuentran ahora fuera del espacio aéreo iraní», dijo en su cuenta de Truth Social.
Este ataque lo distancia más de sus seguidores en la extrema derecha, que rechazan su alineamiento con Benjamín Netanyahu por contrario a los intereses estadounidenses, y de sus votantes, que confiaban en su promesas pacifistas. Las aventuras en Irak y Afganistán y el fracaso en Ucrania no son buenos antecedentes.
Foto: Ramat Gan / Xinhua
El feroz intercambio de estos días entre Israel e Irán deja un escenario devastado en instalaciones nucleares de Natanz e Isfahan y el reactor de agua pesada de Jondab, con el riesgo radiactivo que denuncia el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi. La destrucción de la potencialidad nuclear iraní era uno de los objetivos de Tel Aviv, que al asesinato de la cúpula militar y científica este sábado le agregó la muerte de otros tres altos cargos de la Guardia Revolucionaria.
Israel, según la información disponible –la censura se hizo férrea, afirman periodistas de todo el mundo– sufrió en gran parte de Tel Aviv, Haifa y poblaciones de las cercanías ataques de misiles hipersónicos. La Cúpula de Hierro, hay coincidencia, no se muestra inexpugnable, lo que genera dudas y temores en la población, que descree del gobierno ultraderechista. Llamados insistentes de Netanyahu a la Casa Blanca y la respuesta de Trump indican que Israel se había embarcado en una aventura de la que no saldría solo.
El país hebreo no está en condiciones de mantener una guerra prolongada y no puede emprender una invasión ni con apoyo occidental. En Estados Unidos tampoco será fácil convencer a la población de la necesidad de meterse en otra guerra.
Es así que el senador republicano Ted Cruz recibió una verdadera tunda en una entrevista con el presentador Tucker Carlson. En el reportaje publicado en el canal de X de Carlson, el ultraconservador mostró su desconocimiento sobre Irán y admite que el Mossad espía a políticos del país. No sólo eso, no lo considera un problema ya que “una de las ventajas de ser conservador es que no eres ingenuo ni utópico. (…). Parte de la razón por la que el socialismo no funciona es el mantra, ‘de cada cual según sus capacidades a cada cual según sus necesidades’ no funciona. Como conservador, asumo que la gente actúa según su propio interés racional”.
–Entonces es conservador pagar a gente para que te espíe–pregunta Carlson.
–Es conservador reconocer que los seres humanos actúan según sus propios intereses y que todos nuestros amigos nos espían. Y yo no. (…)
–¿Es de interés para Estados Unidos que Israel nos espíe, incluso al presidente?
–A Estados Unidos le conviene mantener una estrecha alianza con Israel porque obtenemos enormes beneficios de ello– responde el senador.
El punto no hace sino corroborar que la dirigencia estadounidense y occidental están siendo espiada y eso es una herramienta poderosa, además del dinero para pagar las campañas políticas, algo que también fue debatido en los medios de EE UU estos días en relación al rol del lobby proisraelí. Lo que puso de relieve otra de las críticas que circularon acerca del repentino cambio de postura de Trump, que pasó de mantener conversaciones para un acuerdo con Irán a sostener la ofensiva de Netanyahu. No pocos recordaron la escandalosa ruptura con Elon Musk, a fines de mayo. El dueño de X dijo que renunciaba al gobierno porque Trump había aprobado un proyecto fiscal que aumentaba al déficit. Pero de paso lo acusó de estar en la lista de Epstein, el hombre que murió en prisión acusado de haber organizado una red de alto nivel de explotación de menores. Un video de esa naturaleza podría complicar a Trump como no lo hizo en el pasado reciente la causa por haber pagado el silencio de una actriz porno. ¿El resto de los congresistas también se mueve a carpetazos?
Mientras tanto, Trump seguía soñando con el premio Nobel de la Paz, y este mismo sábado había publicado en Truth que había logrado un acuerdo entre la República Democrática del Congo y Ruanda. Y detalló otros logros que lo harían merecedor del galardón: “detener la guerra entre India y Pakistán», entre Serbia y Kosovo, entre Egipto y Etiopía y, añadió «por hacer los Acuerdos de Abraham en el Medio Oriente». Desde anoche más bien que se olvide del Nobel.
Trump también amenazó a los países BRICS. “La mayor amenaza para el dólar surge en el ‘Reinicio de Río’ este julio. Los adversarios económicos de Estados Unidos han estado ejecutando meticulosamente su plan más ambicioso hasta la fecha. (…) crear la infraestructura para reemplazar al dólar como moneda de reserva global”. Pero vende una inversión en oro para evitarlo. A nivel individual. «
Un imperio caerá
Quizás para que no se cumpla aquella profecía del Oráculo de Delfos a Creso, el rey de Lidia, cuando preguntó si debía declarar la guerra a los persas, la apuesta por el cambio de régimen en Irán aparece como la mejor opción por la que se inclinan en Israel y en Washington. Es que una guerra prolongada podría hacer que la sinuosa repuesta del augur se hiciera realidad y un gran imperio perezca. Y no el persa.
Las fechas no podrían ser más ilustrativas. Los días 6 y 7 de julio se llevará acabo en Río de Janeiro la XVII Cumbre de países BRICS. Imposible que el caso del ataque a Irán no forme parte de la agenda ya que ese país es uno de los que ingresó a ese selecto club en enero de 2024. A nadie escapa que la Operación León Creciente se enfoca en la seguridad de Israel, pero es un golpe en el corazón de los BRICS e impacta no solo en China, Pakistán -que ya avisó que sale en ayuda de Teherán- y en Rusia.
Vladimir Putin habló desde San Petersburgo, donde se realizó el Foro Económico Internacional, con presencia de representantes de 140 países. “Israel es hoy prácticamente un país rusoparlante, en él vive un gran número de personas procedentes de la URSS y Moscú lo tiene en cuenta. Esta es la razón por la que Rusia tiene que caminar sobre una cuerda floja tan delicada”, dijo el mandatario, para agregar: «Hemos establecido relaciones amistosas con Irán. Apoyamos a Irán en la lucha por sus intereses legítimos, incluida la lucha por sus intereses en materia de energía nuclear pacífica”.
En Estambul, donde se desarrolló la 51ª sesión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), el presidente turco, Recep Tayyipo Erdogan, salió fuerte contra el primer ministro israelí. «Además de Gaza, Israel también ha atacado Líbano, Yemen y Siria y, desde el 13 de junio, nuestro vecino Irán ha sido blanco del terrorismo de Estado israelí», dijo, y completó: «Como la chispa que Hitler encendió hace 90 años y prendió fuego al mundo entero, hoy las ambiciones sionistas de Netanyahu no tienen otro propósito que arrastrar a nuestra región y al mundo a un gran desastre»
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