por Alberto López Girondo | Dic 30, 2022 | Sin categoría
Lula da Silva vuelve al gobierno y como siempre que un pobre se divierte, diría el Gaucho Martín Fierro, «nunca faltan encontrones». Estuvo divertido la primera vez, cuando por esas cosas del destino coincidió con Néstor Kirchner Hugo Chávez y armaron aquella fiesta de los primeros años del siglo, a la que luego se sumaron Evo Morales, Tabaré Vásquez, Rafael Correa y Fernando Lugo.
Perseguido como el personaje definitorio de la idiosincrasia argentina escrito por José Hernández –de cuya publicación se cumplieron hace poco 150 años– este obrero metalúrgico que cuando un juez lo quiso chucear en una indagatoria declaró como profesión «tornero mecánico». Y ya había sido dos veces presidente de Brasil, y había logrado construir no solo un gremio y un partido político de masas sino un camino para otro mundo posible, como decían aquellos encuentros en Porto Alegre al despuntar el siglo. Pero eligió ese, el título logrado con tanto esfuerzo en su juventud. Y hablemos de meritocracia.
Como a Fierro, a Lula un juez y un sistema que rechazan la diversión del pobre lo sacaron de juego tanto a él como a su sucesora, Dilma Rousseff. No les fue mejor al cura paraguayo, al economista ecuatoriano y al dirigente cocalero boliviano. Con tal de acabar con la fiesta, apelaron a golpes y persecuciones. Lo que deja en claro que por las buenas no hubieran podido. Una suerte similar corre en Argentina la vicepresidenta.
Este 1 de enero vuelve al Planalto el hombre que como buen metalúrgico, tiene fierro en la sangre. Para volver tuvo que armar alianza, hacer concesiones, juntar cabezas que apostaran a derrotar a la ultraderecha. ¿Es una vuelta como la de Fierro? Resultaría tan tentador asimilar a ambos personajes…
Lo que si queda claro es que ante la inminencia del regreso de Lula da Silva, no faltaron encontrones para advertirle que si antes no la tenía fácil, ahora están dispuestos a hacérsela imposible. El golpe contra Evo en noviembre de 2019, unas semanas antes de que Alberto Fernández asumiera su cargo, tenía un sentido similar. Marcar la cancha, mostrar de qué son capaces y de qué viene la cosa. La arremetida de la derecha boliviana desde hace meses, comandada por el gobernador de Santa Cruz, Fernando Camacho tenía ese sentido.
Camacho es aquel que en un éxtasis místico ingresó en el Palacio Quemado con una Biblia en la mano y se arrodilló frente a una bandera de Bolivia desplegada en el piso. Líder racista de una región que abomina de las raíces indígenas del pueblo boliviano, es uno de los responsables de las atrocidades cometidas en el interinato de Jeanine Añez. En su terruño es imbatible electoralmente. En las calles sus esbirros lucen una violencia comparable solo a los grupos nazis de entreguerras. La fiscalía boliviana lo acusa de aquel golpe y de los paros que organizó ahora contra el gobierno de Luis Arce bajo la excusa de la fecha para el censo de población.
Unas semanas antes, los poderes fácticos terminaron de concretar el golpe contra Pedro Castillo en Perú. No lo querían dejar asumir en julio de 2021 y no lo dejaron gobernar. Como en Bolivia hace tres años, la represión desatada por la interina Dina Boluarte se ensañó con quienes apoyaban a este dirigente docente de sangre indígena y hubo un reguero de muertes. Si uno se pusiera a hilar fino, podría sumarse a este rosario de advertencias los últimos fallos judiciales contra Cristina Fernández y el de la Corte Suprema a favor de la ciudad de Buenos Aires. Muy oportunas decisiones para aguar la fiesta popular por el triunfo del seleccionado argentino en Qatar.
Este domingo habrá fiesta en Brasil, pero los bolsonaristas no se fueron. Seguían en las puertas de los cuarteles exigiendo que los militares no dejen asumir a Lula. El último gesto de Jair Bolsonaro fue la designación del nuevo jefe del Ejército. Se dice que con acuerdo de las autoridades que llegan. En todo caso, una señal preocupante de malestar en la institución que fue el principal sostén de Bolsonaro. El sostén armado. Y que no se fueron.
Tiempo Argentino, 30 de Diciembre de 2022
por Alberto López Girondo | Dic 24, 2022 | Sin categoría
Luego de una audiencia a puertas cerradas en la Cámara del Consejo de Bruselas, la eurodiputada griega Eva Kaili fue informada de que continuará en prisión preventiva por otro mes. La ex vicepresidenta del Parlamento Europeo, de 44 años, fue destituida luego de haber sido acusada de pertenecer a «una organización criminal» y de «blanqueo de dinero y corrupción» en relación con presuntos sobornos de Qatar para beneficiar la imagen pública de la monarquía. La ex presentadora de televisión del canal público helénico alega inocencia y pidió que mientras se continúe con el proceso judicial se le permita quedar en un régimen de libertad vigilada con un brazalete electrónico. Pero la solicitud fue denegada.
Es de suponer que es mucho mejor que Kaili esté en prisión para que mantenga un silencio conveniente ante el caso que estalló en la institución legislativa continental el martes de la semana anterior. En el marco de esta causa fueron detenidos su pareja, Francesco Giorgi, el también europarlamentario Pier Antonio Panzeri y el lobista Niccolo Figa-Talamanca. Pero ya comenzaron a aparecer sospechas sobre otros dirigentes. De hecho había un grupo Amigos de Qatar en la Unión Europea, integrado por 13 eurodiputados y presidido por el español José Ramón Bauzá, del partido Ciudadanos, que se llamaron a silencio «hasta que se llegue al fondo del asunto».
Otro presunto implicado, el secretario general del Consejo General de la Confederación Sindical Internacional (CSI) Luca Visentini, admitió haber recibido 50.000 euros de una ONG ligada al gobierno de Qatar para financiar su campaña a dirigir esa institución gremial, que ya lo despojó del cargo. La defensa de Kaili apuntó para arriba y dijo que tanto la presidenta del Europarlamento, la maltesa Roberta Metsola, como el jefe de la diplomacia regional, Josep Borrell, estaban al tanto de sus actividades y sus relaciones con Qatar. La encendida defensa del régimen que hizo Kaili en la sede legislativa hace algo más de un mes no recibió en ese momento mayor rechazo, aunque bajo la superficie estaba avanzando la investigación de la justicia belga.
Borrell se reunió este viernes con el canciller catarí, Mohamed bin Abdulrahman Al Thani, en Jordania en ocasión de la conferencia Bagdad II, de la que participan Francia y la Unión Europea, para tratar la problemática del Medio Oriente extendido. Borrell dijo que había conversado con Al Thani del embrollo armado en Bruselas y aseguró que habían llegado al convencimiento de que había que investigar a fondo. «Discutimos temas regionales y bilaterales, entre otros las acusaciones contra miembros y personal del Parlamento Europeo. Estuvimos de acuerdo en la necesidad de que las investigaciones en curso brinden total claridad», escribió luego el catalán en su cuenta de Twitter.
Ni bien trascendió el escándalo, las autoridades cataríes negaron las imputaciones. Y se quejaron de que a pesar de que la investigación aún no dio otras pruebas de que el dinero encontrado en poder de Kaili haya salido del país árabe, como medida preventiva anunciaron que impedirán el ingreso de personas relacionadas directa o indirectamente con la monarquía al recinto.
La decisión de imponer «este tipo de restricciones discriminatorias» antes de que termine la pesquisa «va a afectar negativamente la cooperación en seguridad y las discusiones en curso sobre la pobreza y la seguridad energéticas mundiales», deslizó un diplomático a medios europeos que resguardaron su identidad. Desde Jordania, el canciller Al Thani dijo que rechazaba «las filtraciones engañosas de los medios sobre Qatar». La queja lleva de la mano al mensaje de que este tipo de actitud puede afectar el suministro de gas, en un momento en que Qatar se convirtió en un proveedor alternativo al combustible ruso, bloqueado por las restricciones europeas.
El gobierno de Hungría, el más reacio a acatar las sanciones de la UE contra Rusia a raíz del operativo militar en Ucrania, firmó acuerdos con Qatar para la provisión de gas natural licuado (GNL) al país europeo en unos tres años, informó la semana pasada el ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto.
Ahora, el primer ministro Víktor Orban dijo que, a la luz de los escándalos surgidos en este mes, es tiempo de profundas reformas en el poder legislativo continental. En su cuenta de Twitter fue bastante contundente: «Las salvaguardias anticorrupción de la Eurocámara han fracasado estrepitosamente. Si queremos restaurar la confianza pública, llegó la hora de abolir el Parlamento Europeo». «
La pelota va de Moscú a Washington
El viaje del presidente Volodímir Zelenski a Washington reavivó la «causa ucraniana» en los medios estadounidenses y en los foros de debate geopolítico. El mandatario ucraniano se reunió con su par estadounidense Joe Biden y lo instó a que Rusia acepte el plan de paz que dijo haber pergeñado. «Necesitamos paz, y Ucrania ya ha ofrecido propuestas», dijo Zelenski luego a la prensa. El canciller de EE UU, Antony Blinken aprovechó esa declaración para señalar que el Kremlin no muestra señales de que quiera avanzar hacia un proceso de paz.
Desde Moscú, el vocero presidencial, Dmitri Peskov, dijo en cambio que no tienen idea de ese supuesto plan. «Sería prematuro lanzar negociaciones serias sobre garantías de seguridad en el contexto de Ucrania y la región euroatlántica mientras se inyecten armas y fondos al régimen (de Ucrania), mientras los militares estadounidenses y de la OTAN permanecen en el país, y a menos que se reconozcan ciertos desarrollos prácticos sobre el terreno», replicó posteriormente el director del Departamento para Norteamérica del Ministerio de Exteriores ruso, Alexander Darchiev.
Uno de los objetivos de Zelenski –que habló en el Congreso de EE UU vestido con su ya clásica remera color verde militar para consternación de los clasicistas del saco y la corbata– es que los legisladores aprueben un nuevo paquete de «ayuda» por 40.000 millones de dólares.
Darchiev abundó en su crítica al rol de la Casa Blanca y afirmó que Rusia hizo intentos «honestos» para llegar a un acuerdo pero ante esa escalada armamentista no pueden confiar ni en EE UU ni en Occidente. «La pelota ahora está en la cancha de Estados Unidos», resumió.
Tiempo Argentino, 24 de Diciembre de 2022
por Alberto López Girondo | Dic 18, 2022 | Sin categoría
Dicen que la frase «elijo creer» es obra de Marcelo Gallardo y se refería a la confianza que supo tener en su River Plate para una instancia de la Copa Libertadores. Esa y el «ahora nos volvimos a ilusionar» sobre la base del tema de La Mosca mostraron un milagro que hace mucho no se producía: la posibilidad de unificar y embanderar a mayorías diversas bajo un lema común. Quizás desde el inicio de la pandemia o la celebración del Bicentenario en 2010 no había un acuerdo tan extendido más allá de posicionamientos políticos.
Seguramente ahí está la razón para que así como antivacunas y libertarios comenzaron a taladrar los consensos en torno a las medidas contra el Covid, desde que el equipo de Lionel Scaloni mostró que estaba para más, salió a la luz desde el fondo de la historia un mensaje convenientemente pesimista que se inscribe en una frase definitoria: «Este es un país de m…». A partir de ese axioma, nada de lo que ocurra puede ser bueno, aunque lo parezca.
Entonces, si hasta hace poquito Lionel Messi era impío porque no cantaba el himno o no servía porque con la celeste y blanca no rendía como en el Barcelona, ahora era un «vulgar» que no respeta a los neerlandeses y el conjunto en general es una horda de bárbaros contra la civilidad europea, que en el caso de Países Bajos, o de Francia, tenía gran parte de afrodescendientes.
Ni qué decir de las diatribas tras la derrota inicial con Arabia Saudita o el titular en el medio de mayor difusión catalogando al triunfo sobre Polonia como «agónico». Los rostros de algunos comunicadores o dirigentes políticos del espectro conservador rezumaban desagrado ante cada brillante intervención de Messi y sus compañeros. Fastidio, desagrado, molestia, insatisfacción. La misma cara que se les ve ante cualquier medida que beneficia al campo popular o, en otros ámbitos, alguna noticia que habla de logros de argentinos en ciencia, tecnología, arte, cultura.
No es casual que personajes de la oposición hablen de volver a privatizar Aerolíneas y hasta YPF. Son empresas nacionales estatizadas, pero fundamentalmente, empresas de bandera.
Si los argentinos son capaces de construir satélites, diseñar una vacuna o exportar tecnología nuclear de punta, es natural que una sociedad semejante exija una dirigencia a la altura. Una dirigencia que establezca estrategias para el desarrollo de esa capacidad contra viento y marea.
Por el contrario, una dirigencia que no quiera asumir ese compromiso solo puede recurrir a la violencia para someter a la población, o cortar presupuestos educativos y bloquear la creación de universidades –por poner un ejemplo actual– para cercenar la formación de nuevas generaciones.
Un recurso más sintético para ese objetivo es repicar cada día desde los medios hegemónicos con lo bien que les va a los argentinos que viven en el exterior. Qué rápido ganan dinero como para comprar decenas de pares de zapatillas, en otro ejemplo no tan lejano. Y qué mal la pasan los que se quedan intentando hazañas o soportando vendavales. Claro, no mencionan la cantidad de argentinos que vuelven porque extrañan, porque no hay como los amigos, la familia, el barrio, aunque saben que nada es fácil.
No mencionan que estos jugadores de alto nivel que fueron a Qatar, nacidos y criados en estas pampas, alguna vez pudieron elegir otra camiseta y no lo hicieron. Y que ahora les dicen que no juegan por el dinero, sino por la camiseta. Y se mostraron alegres y compinches entre ellos. Casi despreocupados. No se sabe que hayan leído a Arturo Jauretche ni que conozcan esta frase: «Nada grande se puede hacer sin alegría».
Los que piensan que este es un país de m… sí saben que quieren a los argentinos tristes y amargados, «para que nos sintamos vencidos», diría el autor de El medio pelo en la sociedad argentina.
Revista Acción, 18 de Diciembre de 2022
por Alberto López Girondo | Dic 18, 2022 | Sin categoría
El escándalo en el Europarlamento por el presunto pago de sobornos del gobierno de Qatar podría llegar hasta el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell. Por ahora, el centro de la atención está fijado en la vicepresidenta del legislativo continental, la socialdemócrata Eva Kaili y la conservadora Maria Spyraki, ambas de nacionalidad griega, ambas con pasado en el periodismo televisivo y ahora sin inmunidad para someterse a la investigación judicial.
Kaili, de 44 años, fue despojada rápidamente de su cargo en el Parlamento el martes, ni bien trascendió el caso, y fue detenida en Bruselas. Las autoridades informaron haber allanado su domicilio y haber encontrado 150.000 euros empaquetados al vacío en billetes de 20 y de 50. La pareja de Kaili, Francesco Giorgi, y el eurodiputado Pier-Antonio Panzeri -ambos italianos- y la belga Marie Arena también resultaron detenidos mientras que Niccolo Figa-Talamanca, de la ONG No Peace Without Justice podría volverse a su casa pero con una tobillera electrónica. La defensa de Kaili argumenta que Borrell estaba al tanto de las operaciones de la exvicepresidenta del legislativo continental y que incluso formaban parte de una estrategia con el reino qatarí.
La fiscal general de la UE, Laura Kovesi, aclaró que Spyraki está sospechada de “fraude en perjuicio del presupuesto de la UE en relación con la gestión de la asignación parlamentaria y, en particular, con respecto a la remuneración de los asistentes parlamentarios acreditados” y que no entraría en la misma investigación. El partido Nueva Democracia (ND) anunció la suspensión de Spyraki “hasta que se termine la investigación” y el premier griego, Kyriakos Mitsotakis, también de ND, calificó al hecho de grave.
Kaili, en tanto, está acusada de haber recibido dinero para promover la imagen de Qatar en la UE, aunque la figura procesal es blanqueo de dinero, corrupción y pertenencia a una organización criminal. El 22 de noviembre pasado, en un discurso ante el Parlamento europeo, dijo que “Qatar está a la cabeza en derechos laborales, abolición de la kafala (explotación laboral), introducción del salario mínimo, retos que incluso empresas europeas se niegan a reforzar mediante leyes. Han optado por comprometerse con esa decisión y se han abierto al mundo”. Fue luego de asistir a la inauguración del Mundial donde se entrevistó, entre otros, con el ministro de Trabajo, Ali bin Samij al Marri.
Kaili coincidió en el halago a las autoridades qataríes con el expresidente argentino Mauricio Macri, de visita en el país árabe como titular de la Fundación FIFA, quien este jueves declaró en una entrevista con la radio Cadena 3 de Rosario que “Qatar está en una evolución fenomenal. El eje de modernización que sigue el emir es muy potente, ellos no tienen complejos, traen a los mejores educadores, están haciendo una evolución”. Y concluyó que eso es “todo lo que queremos hacer en la Argentina y los gremios se oponen. Acá no hay gremios y los chicos reciben cada vez mejor educación”. Se olvidó de decir que es una monarquía absoluta, por lo tanto tampoco hay elecciones.
Quizás la dirigente griega, sin embargo, cometió un exceso que molestó sobremanera en su mensaje del 22N. Como cuando dijo que muchos en el Parlamento “acusan e intimidan a quienes hablan y los acusan de corrupción, pero siguen aprovechando de su gas y llevan allí (a Qatar) empresas con ingresos multimillonarios”. Revelar tan abiertamente un doble estándar no cae bien en esos ámbitos. Para colmo, fue de las pocas personas allí que no criticó la operación militar rusa en Ucrania.
Kaili fue en su momento la más famosa presentadora de noticias de Grecia hasta que hace 20 años se presentó como candidata a concejal por Salónica por el Pasok, el movimiento socialista panhelénico. Poco a poco se fue corriendo a posiciones cercanas al neoliberalismo y ya en estamentos de la UE, llegó a criticar políticas sociales del gobierno de Alexis Tsipras.
Entre las sospechas en su contra se alega que a la vuelta del viaje a Qatar de hace algunas semanas fundó en Atenas una inmobiliaria a todo trapo. El padre de la mujer, Alexandros Kaili, también fue detenido. Dicen que salía de un hotel de Bruselas con una valija repleta de dinero. También cayó en la volteada la hermana, Magdalena. María Ignatiadou, la madre, por ahora está en libertad pero se divulgaron cuentas a su nombre por casi dos millones de dólares en una entidad de Panamá.
La presidenta del Europarlamento, la maltesa Robereta Metsola, anunció una «amplia reforma» de los manismos de control para evitar nuevas situaciones como esta. En un plenario, en tanto, se pidió suspender el acceso de representantes de los intereses de Qatar en ese organismo. «
Alemania tiene GNL
Alemania inauguró su primera terminal de gas natural licuado (GNL) en el puerto de Wilhelmshaven, construida en tiempo récord ante la falta del fluido ruso. El primer buque transporta gas de Nigeria y empezará el suministro el 22 de diciembre. Alemania planea la apertura de otras cinco terminales de GNL financiadas por el gobierno. El único contrato de provisión por ahora es con Qatar.
Tiempo Argentino, 18 de Diciembre de 2022
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